Número de edición : 9055

Espectáculos

Catalina y el arte de habitar dos culturas

Catalina y el arte de habitar dos culturas.
Catalina y el arte de habitar dos culturas.

La cantante argentina criada en Shanghai presentó nuevos sencillos y consolidó una propuesta musical que cruza géneros, idiomas y experiencias culturales.

Por Florencia Belén Mogno

En la actualidad, la música se desarrolla en un escenario marcado por la circulación global y el intercambio constante entre culturas. Las nuevas generaciones de artistas ya no se definen solo por un territorio específico, sino que construyen su identidad a partir de múltiples influencias que dialogan entre sí.

En ese contexto, los límites geográficos comenzaron a diluirse y dieron lugar a nuevas formas de producción artística donde conviven distintos lenguajes, tradiciones y sonoridades. La mezcla de estilos se consolidó como una herramienta expresiva capaz de reflejar experiencias atravesadas por la distancia y el cruce de culturas.

En esa línea se inscribe Catalina, cantante argentina criada en la ciudad de Shanghai, quien presentó sus sencillos, junto con un repertorio que incluyó canciones en español, inglés y chino mandarín. En diálogo con Diario NCO, la artista reflexionó sobre su identidad bicultural, profundizó en el concepto de sus nuevas obras y compartió detalles sobre el proceso de expansión internacional que atravesaba su carrera.

Una voz sin fronteras

Naciste en Argentina pero te criaste en Shanghai desde muy pequeña. ¿Cómo influyó esa doble pertenencia cultural en tu identidad personal y en tu construcción como artista?

Catalina: Yo nací en Argentina, pero crecer en Shanghái siento que me dio una segunda raíz igual de profunda. Esa doble pertenencia hizo que durante mucho tiempo yo me preguntara de dónde soy realmente, pero con los años entendí que soy de ambos lugares. De Argentina heredé la intensidad emocional, la nostalgia; y de China, la disciplina y una sensibilidad muy particular hacia la estética y el detalle. Y creo que, como artista, esa mezcla me permitió no encasillarme. Mi identidad es híbrida y mi música también lo es. Es el reflejo de alguien que aprendió a habitar dos culturas sin renunciar a ninguna.

Tu propuesta fusiona jazz, soul y tango argentino. ¿Cómo nació esa combinación de estilos y qué buscás transmitir a través de esa mezcla sonora?

Catalina: La fusión entre jazz, soul y tango nació de manera muy orgánica. El jazz y el soul siempre fueron parte de mi formación vocal y me dieron libertad y un espacio para improvisar y explorar con mi voz. El tango, en cambio, está en mi memoria afectiva, en los recuerdos con mi abuelo, que amaba profundamente el tango, y en definitiva en mi ADN argentino. Cuando empecé a componer, sentí que no quería elegir entre esos mundos. No quería renunciar a ninguna parte de mí. Esta mezcla es mi manera de decir que las identidades pueden dialogar, convivir y enriquecerse mutuamente, porque cada una tiene su propia voz y su propio valor.

Componés y cantás en español, inglés y chino mandarín. ¿Cómo cambia tu forma de escribir y de interpretar según el idioma en el que trabajás?

Catalina: Cada idioma me lleva a un lugar distinto. En español creo desde lo visceral; es el idioma que me conecta más con la emoción cruda. En el inglés me siento más libre rítmicamente, quizás por la influencia del jazz y el soul. Y el mandarín, en cambio, me invita a una escritura más poética y más sugerente, porque es un idioma muy musical y lleno de imágenes. Cambia no solo la métrica, sino la intención en cada lenguaje, y para mí cada uno es especial a su manera.

A los 13 años fuiste invitada por Paramount Studios a grabar tu primera canción original. ¿Qué significó esa experiencia en tu camino profesional y cómo marcó el inicio de tu carrera?

Catalina: A los 13 años, cuando fui invitada a grabar mi primera canción original, sentí que algo se abría definitivamente. Fue la primera vez que entendí que mi sueño podía tener una dimensión profesional real. Más allá de la magnitud de la experiencia, lo que más me marcó fue entrar a un estudio y escuchar mi propia voz en ese contexto. Ahí confirmé que quería dedicar mi vida a esto.

Contás con una fuerte presencia en el mercado asiático, con miles de seguidores y millones de visualizaciones en Douyin. ¿Cómo vivís ese vínculo con el público chino y qué desafíos implica ahora apuntar también al mercado argentino e hispanoparlante?

Catalina: El vínculo con el público chino es muy especial. Plataformas como Douyin me permitieron conectar de manera directa y cotidiana con miles de personas. Siento mucho cariño y lealtad de su parte. El desafío ahora es traducir esa conexión al mercado argentino e hispanohablante, donde la competencia es distinta y el público quizás no me conoce desde mis comienzos. Pero también lo vivo como una oportunidad de unir mis dos mundos y que uno descubra al otro.

Has dicho que querés que tus canciones ayuden a las personas y que más que crear una comunidad, buscás crear una familia. ¿Cómo imaginás ese vínculo con tu audiencia y qué lugar ocupan la identidad, la distancia y el amor en esa construcción?

Catalina: Cuando digo que quiero crear una familia, hablo de un vínculo genuino. No me interesa solo acumular números, sino que mis canciones acompañen procesos, sanen y abracen a las personas que lo necesiten. La identidad y la distancia son temas centrales en mi vida, así que inevitablemente atraviesan mi música. El amor, en todas sus formas, es el puente que imagino entre mi historia y la de quienes me escuchan. Si alguien se siente menos solo al escuchar una canción mía, ya valió la pena.

En esta etapa estás apostando fuerte a la expansión internacional de tu carrera y a una mayor visibilidad global. ¿Cuáles son tus próximos objetivos y cómo imaginás tu futuro artístico en los próximos años?

Catalina: En esta etapa quiero consolidar mi presencia internacional, colaborar con artistas de distintos países y llevar mi propuesta híbrida a escenarios nuevos. Me interesa especialmente profundizar el puente entre Asia y Latinoamérica, no solo desde lo comercial, sino también desde lo cultural. En los próximos años me imagino creciendo, explorando nuevos sonidos y poniéndome metas grandes, pero trabajando con disciplina para alcanzarlas. Este año, en agosto, vamos a estar volviendo a Argentina para presentar mi proyecto nuevo de fusión entre el tango y el jazz, y siento que eso también va a ser un paso enorme para mi carrera. El objetivo ahora es que mi música siga evolucionando conmigo, que refleje cada etapa de mi vida sin perder mi esencia, que es lo que me define y el corazón de todo lo que hago.

Fuente fotografías: prensa Catalina.

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