Número de edición : 9014

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Capitán del Espacio, 64 años de identidad y sabor desde zona sur

Alfajor. Capitán del Espacio, 64 años de identidad.
Alfajor. Capitán del Espacio, 64 años de identidad.

A más de seis décadas de su nacimiento, el alfajor continúa siendo un símbolo cultural, productivo y afectivo de la zona sur bonaerense, con una historia marcada por la la producción cuidada y una mística que desafió las lógicas del mercado masivo.

Por Florencia Belén Mogno

En el entramado productivo del conurbano bonaerense existen marcas que trascendieron su condición comercial para convertirse en parte de la memoria colectiva. Productos que no solo se consumieron, sino que fueron apropiados simbólicamente por generaciones, asociados a un territorio y a una forma de hacer que resistió el paso del tiempo.

En ese sentido y durante ese proceso, la industria alimenticia de escala familiar ocupó un rol central, sostenida especialmente por vínculos de cercanía y por una lógica productiva que priorizó la calidad.

Durante décadas, numerosas pymes eligieron consolidarse desde lo local, sin ceder a la presión de los grandes mercados ni a las estrategias de distribución masiva. Esa decisión, lejos de significar estancamiento, permitió construir marcas con identidad fuerte, capaces de generar pertenencia y fidelidad en comunidades enteras. En la zona sur del Gran Buenos Aires, ese fenómeno encontró expresiones que aún hoy conservaron plena vigencia.

Dentro de ese mapa, los productos que lograron mantenerse casi inalterables en su propuesta original adquirieron un carácter singular. El arraigo territorial, la constancia en la receta y una producción medida se transformaron en valores diferenciales, especialmente en un contexto donde la estandarización se volvió regla. Así, algunas marcas se instalaron como verdaderos íconos culturales más allá de su rubro.

En ese aspecto, Diario NCO realizó una reseña sobre la historia del Capitán del Espacio, el alfajor nacido en Quilmes que, al este 2026, transita 64 años de trayectoria. La empresa tuvo su origen en 1962, cuando Ángel Pascalis y Arturo Amado adquirieron una fábrica de alfajores ubicada en Ezpeleta, que se encontraba al borde del cierre. A partir de esa decisión comenzó a gestarse una propuesta que con el tiempo se transformó en emblema de la región.

El origen de un alfajor emblemático

Desde sus inicios, la producción se caracterizó por una elaboración cuidada y artesanal, con una escala reducida que permitió sostener estándares de calidad constantes. Luego del primer año de actividad, la planta se trasladó a Bernal Oeste, donde continuó funcionando hasta la actualidad, sobre la calle Gran Canaria, dentro del partido de Quilmes. Si bien con el cambio de sede aumentó el volumen de producción, la esencia del producto nunca se modificó.

El Capitán del Espacio se distinguió a lo largo de los años por una combinación de elementos que alimentaron su carácter casi mítico: una receta nunca revelada, un envoltorio brillante fácilmente reconocible y una distribución concentrada principalmente en la zona sur bonaerense.

Aunque con el tiempo surgieron pedidos desde otras provincias, la empresa mantuvo su política de no expandirse más allá de sus posibilidades productivas. Es así que para los fanáticos de este postre, en muchas ocasiones el poder encontrarlo en los mostradores de lls kioscos se volvió casi una búsqueda del tesoro.

Calidad, reconocimiento y continuidad

Esa coherencia se reflejó también en el reconocimiento que obtuvo el producto. En 2006, el alfajor fue consagrado campeón del Mundial de Alfajores al imponerse en la final ante marcas de alcance nacional como Jorgito y Terrabusi.

El galardón confirmó lo sus consumidores afirmaban con fervor: que se trataba de una golosina distinta, sostenida por una masa artesanal, un dulce de leche seleccionado y una cobertura de chocolate cuidadosamente elegida.

El nombre y el eslogan de la marca también formaron parte de su identidad. “Los primeros en la conquista del buen gusto” sintetizó una época atravesada por la fascinación por la carrera espacial, contexto que inspiró la elección del Capitán como figura simbólica. Con el paso de los años, ese imaginario se consolidó como parte del ADN del producto y de su vínculo con el público.

Tras el fallecimiento de Ángel Pascalis en 2012, la empresa quedó en manos de Nelly de Pascalis, Rubén Aranda y Liliana Elena, mientras que la presidencia continuó a cargo de Mario Díaz.

La continuidad familiar permitió preservar la filosofía original de la firma, basada en producir sin excederse y priorizar siempre la calidad. Hoy, a 63 años de su origen, el Capitán del Espacio siguió presente en kioscos y comercios de la zona sur bonaerense, consolidado como un símbolo de pertenencia territorial.

Fuente fotografías: redes sociales.

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