
Gretel Renata Cabrera es una joven artista plástica de 30 años, quien representa en sus cuadros a personas reales en su taller de la localidad de San Justo. Estudia e intenta vivir de lo que le gusta mientras trabaja en sus cuadros, los que vende a través de las redes sociales.
Por: Susana Jara
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Comenzó a pintar producto de una casualidad. Sus primeras pinceladas las dio hace siete años, cuando tuvo que estar en reposo durante 6 meses debido a un accidente que tuvo en la columna vertebral. Aunque, antes ella concurría a clases de dibujo libre, fue esa circunstancia la que posibilitó que se convirtiera en una artista plástica.
De esta forma, recordó que en ese momento abandonó sus prácticas de natación. Además, dejó sus estudios de abogacía en la Universidad de La Matanza. Allí, era otro lugar en donde ella misma escribía su destino, ya que en aquellas clases se la pasaba haciendo dibujos de los profesores y no prestaba atención a la clase. Su gran maestra fue la artista plástica matancera Magdalena Mabragañ. Gracias a la docente, quien viendo la capacidad de Gretel la llevó a rendir los exámenes. Fue así que Gretel comenzó pintando cuadros hiperrealistas.

El arte de lo real
El hiperrealismo es una técnica donde el pintor dibuja y pinta algo real, similar a una foto, pero con colores más fuertes. Esta rama del arte no solo representa personas, también paisajes, animales… En un principio Gretel eligió esta técnica porque es la que mas tenía que ver con su forma de ser, ya que requiere mucho detalle y paciencia al realizar un cuadro. “Los que hacemos hiperrealismo somos muy particulares”. Ella se caracteriza por ser muy minuciosa y paciente y eso se refleja en las obras que realizó, las que les llevó entre 3 y 4 días, aunque señaló que “tardé 2 años en terminar un cuadro”.
Por otro lado, destacó que el hiperrealismo no tiene importancia a la hora de dar premios. “Siempre tienen más oportunidad las pinturas figurativas (formas o imágenes de diferente índole que están superpuestas). A los que hacemos hiperrealismo nos separan, lo que es injusto porque es una técnica que lleva más dedicación”, es por eso que “el trabajo de artista es muy solitario y sin decirlo, cada uno de nosotros nos encerramos en nuestro propio mundo”.
Su trabajo
“Estoy contenta porque puedo trabajar de lo que me gusta”. Aunque dijo que “es muy difícil esta tarea. Porque la mayoría de la gente no se da cuenta del trabajo que lleva pintar un cuadro. Estoy intentando vivir de esto” y agregó que prácticamente para seguir pintando “tengo que regalar mis cuadros”.
Mientras publicita lo que hace en las redes sociales, espera la oportunidad de exponer sus obras en una galería de arte. En referencia a ello, comentó que “me ofrecieron lugares como clubes y la escuela donde estudié. Lo agradezco, pero busco un lugar donde se cuiden las obras, donde haya espacio suficiente. Porque no es ir y colgar los cuadros nada más. Todo está muy caro. Hay que valorizar lo que uno hace”
De a poco la artista va vendiendo sus cuadros y aunque se suele encariñar, una vez que los termina “es un orgullo para mí que la gente tenga un cuadro mío en su casa”. Los pedidos de la gente son representaciones de artistas de rock, de los hijos y en su mayoría de las mascotas”.

Proyectos
La joven tiene muchos proyectos, dibujar, pintar, tatuar, por lo que expresó que “le pido a Dios que me de salud para hacer todo lo que tengo guardad o, aunque la verdad es que no sé si voy a tener tiempo en mi vida para hacer todo lo que quiero”.
Ahora está incursionando en el arte pop, todo lo contrario al arte hiperrealista, pero lleva menos tiempo .Se trata de colores que ya están armados. Es un cambio en lo que venía haciendo. Tampoco fue casual, ya que su próximo proyecto es abrir un local de tatuajes. Está estudiando para ser tatuadora, mientras continua con sus clases de dibujo y pintura. Además, de realizar cuadros hiperrealistas. También, trabaja en dípticos y trípticos, son es una forma de armar los cuadros. Se trata de dos o tres cuadros juntos.
Sus influencias
Tiene como referente artístico a su profesora Magdalena. Después, admira a pintores famosos como Salvador Dalí y Leonardo Da Vinci. Por eso ella comento que vive en una época equivocada, “si hubiera nacido antes de que existiera la fotografía, podría haber tenido más trabajo”.
Sus cuadros, sus hijos
Según Gretel, sus mejores cuadros no son las grandes obras que vendió y que le llevaron mucha dedicación. Si no que está contenta de mencionar que el más importante fue el cuadro en donde retrató a su esposo Juan Pablo López, con su perrita. El que fue a manera de agradecimiento, ya que él acompaña y banca a Gretel en su trabajo de horas y días. A su vez, recordó un paisaje del sur, también como una obra a destacar.
“Son todos mis hijos. Me encariño como mi trabajo y me cuesta entregarlo, ya que pienso y me pregunto si la gente que lo tiene lo cuidará o dónde lo colgara” concluyó.
Contacto: Los interesados pueden comunicarse a través del facebook Gretel Renata.



