
Un informe del IAETES reveló que durante el primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria las boletas de electricidad registraron incrementos de hasta el 34 por ciento en el AMBA. Mientras EDENOR cumplió con los objetivos regulatorios, EDESUR mostró un deterioro en la calidad de las prestaciones e incumplimientos en gran parte de su área de concesión.
Por Florencia Belén Mogno
El acceso a los servicios públicos constituye uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento de la vida cotidiana y el desarrollo de las actividades económicas. En áreas urbanas densamente pobladas como el Área Metropolitana de Buenos Aires, la continuidad y calidad del suministro eléctrico adquieren una relevancia particular debido al impacto que cualquier interrupción puede generar sobre hogares, comercios, industrias e instituciones.
En ese contexto, los procesos de actualización tarifaria suelen estar acompañados por expectativas vinculadas a mejoras en la infraestructura y en las prestaciones ofrecidas por las empresas concesionarias. Los incrementos en las boletas son frecuentemente justificados por la necesidad de sostener inversiones, modernizar redes y reducir la frecuencia de los cortes que afectan a millones de usuarios.
Sin embargo, la relación entre aumentos tarifarios y calidad del servicio continúa siendo objeto de debate. En ese marco, un informe elaborado por el Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES), al que accedió Diario NCO, analizó el comportamiento de las tarifas eléctricas y la calidad del servicio durante el primer período de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) 2025-2030,
En ese aspecto, el relevamiento consultado arrojó que los aumentos registrados superaron a la inflación mientras que una de las distribuidoras presentó un deterioro en sus indicadores de desempeño.
Tarifas más altas y resultados dispares
El relevamiento indicó que durante el período comprendido entre abril de 2025 y mayo de 2026 las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires aumentaron entre un 29 por ciento y un 34 por ciento nominal. Estos incrementos se ubicaron levemente por encima de la inflación acumulada durante el mismo lapso, estimada en torno al 29 por ciento.
El estudio analizó el desempeño de las dos empresas responsables de la distribución eléctrica en la región: EDENOR, que opera en la zona norte del AMBA, y EDESUR, encargada del servicio en la zona sur. Aunque ambas compañías aplicaron incrementos tarifarios similares, los resultados obtenidos en materia de calidad fueron significativamente diferentes.
Según los datos relevados, EDENOR logró cumplir con los parámetros regulatorios establecidos por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). En cambio, EDESUR registró un deterioro en sus indicadores de calidad respecto del semestre anterior y no alcanzó las metas fijadas en prácticamente toda su área de concesión.
El informe destacó que en 23 de los 24 partidos y comunas bajo jurisdicción de EDESUR se verificaron incumplimientos respecto de los senderos de calidad previstos por la nueva regulación. Como consecuencia, numerosos usuarios afrontaron tarifas más elevadas sin observar mejoras en la prestación del servicio.
Los indicadores que reflejaron el deterioro
Para evaluar la calidad del suministro eléctrico, el ENRE utiliza dos indicadores principales. El primero es el SAIFI (System Average Interruption Frequency Index), que mide la cantidad promedio de cortes sufridos por los usuarios. El segundo es el SAIDI (System Average Interruption Duration Index), que registra la duración acumulada de esas interrupciones.
En el marco de la nueva Revisión Quinquenal Tarifaria, EDENOR debía cumplir con un valor máximo de 2,64 en SAIFI y 5,04 horas en SAIDI. Los resultados obtenidos por la distribuidora fueron ampliamente favorables, ya que registró un SAIFI de 1,45 y un SAIDI de 3,52 horas, ubicándose por debajo de los límites establecidos.
La situación fue muy distinta en el caso de EDESUR. De acuerdo con el informe, la empresa alcanzó un SAIFI de 5,04 interrupciones promedio por usuario y un SAIDI de 11,06 horas. Estos valores representaron niveles considerablemente superiores a los parámetros regulatorios exigidos para su área de concesión.
Desde IAETES señalaron que la diferencia observada entre ambas distribuidoras no respondió a situaciones puntuales sino a problemas estructurales. El organismo sostuvo que el primer semestre de aplicación de la nueva revisión tarifaria mostró resultados peores que los registrados durante el último período regulatorio anterior.
El impacto sobre los usuarios y los municipios más afectados
En esa línea, el estudio también analizó cómo las modificaciones tarifarias impactaron sobre los distintos segmentos de usuarios. En particular, destacó que la nueva clasificación implementada por la Secretaría de Energía generó diferencias significativas en el costo final que afrontaron los hogares.
Los usuarios categorizados como N2 registraron aumentos del 80,8 por ciento en el precio efectivo de la energía durante mayo, una variación que superó ampliamente la inflación del período. En contraste, los usuarios N3 experimentaron incrementos considerablemente menores, generando diferencias importantes incluso entre hogares con consumos similares.
Según explicó el estudio, el esquema actual de subsidios puede favorecer proporcionalmente a quienes consumen mayores cantidades de energía, ya que el beneficio se calcula por kilovatio hora dentro de determinados bloques de consumo. Esta situación podría generar efectos regresivos en determinados sectores sociales.
Por otra parte, el trabajo identificó a los municipios más afectados por los problemas de calidad del servicio. Las mayores dificultades se concentraron en el segundo y tercer cordón del Conurbano bonaerense, especialmente en distritos con mayores niveles de vulnerabilidad socioeconómica y menor densidad de usuarios por kilómetro de red.
Entre los casos más críticos apareció San Vicente, donde se registró un promedio de 22,67 interrupciones por usuario durante el semestre, una cifra que equivalió aproximadamente a un corte cada ocho días. También sobresalió Cañuelas, que acumuló 38,57 horas de interrupción semestral, muy por encima de los parámetros regulatorios establecidos.
Finalmente, el informe advirtió que la concentración de los incumplimientos en zonas socialmente más vulnerables podría estar vinculada a procesos históricos de subinversión en infraestructura eléctrica.
Según el análisis, los datos sugirieron la existencia de desequilibrios persistentes en la distribución de recursos destinados al mantenimiento y expansión de las redes, una situación que continuó afectando a numerosos municipios del Conurbano bonaerense.
Fuente fotografías: redes sociales.
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