Edición N° 9151
La Matanza

La Casa de la Cultura “Miguel Carlos Victorica” preserva un valioso patrimonio histórico y cultural de Ramos Mejía

Ramos Mejía. La Casa de la Cultura "Miguel Carlos Victorica"
Ramos Mejía. La Casa de la Cultura “Miguel Carlos Victorica”

El espacio cultural funciona en un edificio con casi un siglo de historia y se consolidó como uno de los principales puntos de referencia para el desarrollo de actividades artísticas y comunitarias de la localidad.

Por Florencia Belén Mogno

Los espacios culturales desempeñaron históricamente un papel fundamental en la construcción de la identidad de las comunidades. Más allá de albergar actividades vinculadas con el arte, también constituyeron ámbitos de encuentro, formación y participación ciudadana, donde distintas generaciones encontraron oportunidades para expresarse, aprender y fortalecer el vínculo con su territorio.

En ese sentido, la recuperación y preservación de edificios con valor patrimonial permitió mantener viva parte de la memoria urbana de las ciudades. Muchas construcciones que originalmente tuvieron otros destinos administrativos o institucionales lograron resignificarse con el paso del tiempo al convertirse en centros destinados a la promoción de la cultura y el acceso a diferentes manifestaciones artísticas.

Asimismo, la conservación de estos inmuebles trascendió su valor arquitectónico para transformarse en una forma de resguardar la historia local. Su permanencia permitió que vecinos y visitantes reconocieran en ellos parte del desarrollo social y urbano de cada comunidad, consolidándolos como símbolos del patrimonio colectivo.

Un edificio histórico que encontró un nuevo destino cultural

En este contexto, la Casa de la Cultura “Miguel Carlos Victorica” de Ramos Mejía, en el partido de La Matanza, se consolidó como uno de los espacios culturales más representativos del distrito.

De acuerdo con el material recopilado por Diario NCO, el centro fue inaugurado en 1964 a partir de un proyecto impulsado años antes por el pintor Oscar Prego, quien propuso que llevara el nombre del reconocido artista plástico argentino Miguel Carlos Victorica. En ese mismo período también promovió la creación de la Biblioteca Municipal “Hipólito Yrigoyen”.

El edificio donde actualmente funciona la institución había sido construido entre las décadas de 1920 y 1930 por la firma Hijos de L. Barassi, siguiendo el estilo neocolonial característico de aquella época. Lu fachada, con puertas y ventanas de madera, molduras ornamentales, balcones y un mirador, lo convirtió en una de las construcciones patrimoniales más reconocidas de Ramos Mejía.

Los orígenes del inmueble se remontaron a 1925, cuando la administración municipal impulsó la construcción de una delegación destinada a brindar servicios a los vecinos de la localidad sobre terrenos cedidos por el entonces Ferrocarril del Oeste. Aquella planificación urbana acompañó el crecimiento de Ramos Mejía durante las primeras décadas del siglo XX.

Un inmueble atravesado por distintas etapas de la historia local

Antes de convertirse en sede de la Casa de la Cultura, el edificio albergó diferentes instituciones públicas. Entre 1937 y 1946 funcionó allí un Juzgado de Paz y, posteriormente, también operó una sucursal del Banco de la Nación Argentina, entre otros organismos que ocuparon el inmueble a lo largo de su historia.

Con el paso de los años, el edificio fue adquiriendo un nuevo significado para la comunidad gracias al desarrollo de propuestas vinculadas con la formación artística y la promoción cultural. De esa manera, el inmueble dejó de ser únicamente una construcción histórica para transformarse en un punto de encuentro para vecinos de distintas edades.

Durante 2015 y 2016 surgió un proyecto que contemplaba la construcción de un nuevo edificio sobre uno de los sectores parquizados del predio. Sin embargo, la iniciativa finalmente no prosperó luego de la movilización de vecinos y trabajadores del espacio, quienes impulsaron la preservación del jardín lateral y de uno de los pulmones verdes que caracterizan a esa zona de la localidad.

Un espacio abierto a la comunidad

En la actualidad, la Casa de la Cultura continúa desarrollando una amplia oferta de talleres y actividades vinculadas con distintas disciplinas artísticas. Entre las propuestas se encuentran espacios de formación en danza, canto, artes plásticas y otras expresiones culturales dirigidas a públicos de diferentes edades.

La diversidad de actividades permitió consolidar al espacio como un ámbito de participación permanente para la comunidad de Ramos Mejía, favoreciendo el acceso a la cultura y promoviendo el desarrollo artístico local.

Al mismo tiempo, su ubicación estratégica, a pocos metros de la estación ferroviaria y con múltiples conexiones de transporte público, facilitó que vecinos de distintos puntos del distrito pudieran acercarse a participar de las propuestas que allí se desarrollan.

La historia de la Casa de la Cultura “Miguel Carlos Victorica” reflejó la capacidad que tienen los edificios patrimoniales para adaptarse a las necesidades de cada época sin perder el valor histórico que los caracteriza y fortalecer el vínculo entre la comunidad y su patrimonio.

Fuente fotografías: redes sociales.

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