Edición N° 9151
La Matanza

Cirujas Asociación Civil conmemoró su trigésimo aniversario de trabajo agroecológico y comunitario en González Catán

Aniversario. trigésimo aniversario de trabajo agroecológico
Aniversario. trigésimo aniversario de trabajo agroecológico

La institución matancera celebró tres décadas de labor en economía social junto a organizaciones regionales, con la inauguración de un espacio de la memoria y actividades culturales.

Por Florencia Belén Mogno

El desarrollo de la agroecología comunitaria y la economía social constituye un pilar fundamental para el sostenimiento de los sectores populares en el conurbano bonaerense. La organización colectiva en torno a la producción sustentable de alimentos permite fortalecer el tejido social, promover hábitos de consumo saludable y resguardar los recursos naturales frente a los procesos de expansión urbana.

Las experiencias de agricultura urbana y trabajo en red generaron históricamente canales de autogestión y solidaridad entre los vecinos. La articulación territorial entre productores locales, instituciones académicas y entidades de la sociedad civil consolida espacios de contención capaces de dar respuesta a las demandas de alimentación, soberanía territorial y desarrollo local en épocas de complejidad socioeconómica.

La preservación de la memoria comunitaria e histórica de las organizaciones sociales resulta clave para proyectar la continuidad de sus acciones. El reconocimiento a las trayectorias de los fundadores y la transmisión de saberes vinculados al cuidado de la tierra y el agua garantizan la identidad productiva y la integración comunitaria en la región.

En ese sentido, Cirujas Asociación Civil celebró su trigésimo aniversario en la localidad de González Catán, consolidándose como una institución referente para el desarrollo agroecológico, la economía social y el trabajo en red dentro del distrito de La Matanza.

Trayectoria histórica, festejos y homenaje a los fundadores

Los orígenes de esta construcción colectiva se remontan al año 1996, cuando la iniciativa comenzó sus actividades bajo la denominación de Red de Agricultores Urbanos en La Matanza, en un trabajo articulado junto al Programa ProHuerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En ese aspecto y de acuerdo con el material al que accedió Diario NCO, a lo largo de tres décadas, la entidad mantuvo su labor orientada al cultivo comunitario, el trabajo compartido y la consolidación de proyectos en el territorio.

Con motivo del aniversario, durante las últimas semanas se desarrollaron diversos encuentros que incluyeron almuerzos comunitarios con locro, una feria de la economía social y un festival artístico que contó con peñas, agrupaciones musicales y murgas como Las Cosquillas. Durante las jornadas, las autoridades locales otorgaron un reconocimiento a la comisión directiva por la trayectoria y la labor desarrollada en la protección de las tierras matanceras.

Entre las delegaciones que formaron parte de las celebraciones destacaron la Fundación Lasalle, el INTA, la Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Familiar (FONAF), la Universidad Nacional de La Matanza (ISFD 56), el Hospital Favaloro, la Casa Hogar de Cristo

A ellos se sumaron el Grupo Scout Nuestra Señora de la Salud y los centros de jubilados San Juan Calabria y Villa Scasso, junto con comedores, bibliotecas y agrupaciones sociales provenientes de González Catán, Virrey del Pino, Pontevedra y zonas aledañas.

En el marco de los festejos, la organización concretó la inauguración formal del Espacio de la Memoria y los Recuerdos, concebido como un homenaje a quienes formaron parte del recorrido institucional. Por la entidad transitaron más de 500 agricultores y huerteros fundadores en La Matanza, configurando un lugar de encuentro donde la comunidad puede identificarse con la historia local.

Defensa del territorio, producción propia y proyección regional

Al reflexionar sobre la relevancia de sostener la agroecología en el territorio, la organización remarcó que resulta un aspecto clave en contextos de crisis para defender la producción propia, la tierra y el agua, elementos que permiten continuar creando comunidad y garantizando una alimentación saludable para la población.

De cara al futuro, la asociación civil proyectó profundizar el trabajo en red y la articulación regional con los diversos actores sociales. La continuidad de estas acciones buscará afianzar los esquemas productivos autogestivos en los barrios del sudoeste matancero.

La trayectoria de tres décadas de labor ininterrumpida demuestra el impacto de la agricultura urbana en la consolidación del entramado asociativo del distrito. La posibilidad de producir alimentos en forma agroecológica resguarda el derecho a una nutrición de calidad y genera alternativas sustentables de desarrollo para los sectores vulnerables.

El sostenimiento de estos espacios de encuentro y memoria colectiva afianza el sentido de pertenencia de los productores y residentes locales. La proyección de la labor en red constituye una estrategia prioritaria para continuar preservando el medio ambiente y fortaleciendo la organización comunitaria frente a las demandas futuras.

Fuente fotografías: redes sociales.

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