
La movilización de las familias bonaerenses configura nuevos canales de resistencia civil ante el avance de focos contaminantes y la pérdida de entornos naturales.
Por Florencia Belén Mogno
Las mutaciones urbanísticas que experimentaron las diversas localidades de la provincia de Buenos Aires transformaron radicalmente la relación de los habitantes con su entorno geográfico. El crecimiento desmedido de asentamientos habitacionales, sumado a la radicación de complejos fabriles, alteró el equilibrio ecológico en los espacios periféricos.
La degradación de los recursos naturales inmediatos repercute de forma directa sobre la cotidianeidad de las comunidades, y además, altera pautas elementales de convivencia y esparcimiento.
En consonancia con este escenario, un informe académico de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y consultado por Diario NCO exploró los mecanismos de resistencia desplegados en la región frente a las problemáticas derivadas del uso intensivo de la tierra.
Una investigación con sello local y mirada cualitativa
En sintonía con lo planteado anteriormente, cabe señalar y destacar que el documento expuso las vivencias de las organizaciones civiles que confrontan cotidianamente la desidia estatal y privada.
El relevamiento se estructuró bajo el amparo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de La Matanza. Las conclusiones obtenidas evidenciaron la persaistencia de peligros socioambientales derivados de la urbanización y los focos de polución locales.
En este aspecto, el reporte consultado hizo hincapié en que los datos revelaron que las comunidades con menor capacidad de presión pública sufren mayores dificultades para obtener soluciones gubernamentales.
El mapa del deterioro: agua, aire y salud en jaque
Las narrativas recolectadas detallaron el cuadro de contaminación que afecta a arroyos, napas subterráneas y suelos. Las conclusiones relacionaron estos perjuicios con los líquidos lixiviados de la basura y los vertidos de miles de industrias.
De igual modo, el informe advirtió sobre el impacto negativo que estas condiciones ambientales críticas proyectan sobre los cuerpos de los habitantes. Los factores contaminantes descriptos en las áreas relevadas incluyeron desde metales pesados como plomo y cadmio hasta sustancias como cianuro, benceno y glifosato.
Por otra parte, el análisis puntualizó en el deterioro ecológico que experimentan las cuencas hídricas del municipio, con énfasis en el Río Matanza. Los especialistas explicaron la imposibilidad de efectuar tareas de dragado debido al nivel de toxicidad del barro.
Estrategias de disputa y la búsqueda de amparo legal
Ante la inacción del aparato estatal y el avance de intereses corporativos, las agrupaciones vecinales apelaron a variadas herramientas de visibilización. Las iniciativas registradas abarcaron desde manifestaciones en la vía pública y cortes en la Ruta Nacional 3 hasta talleres educativos en escuelas.
En el plano jurídico, el estudio detectó diferencias en el acceso a recursos técnicos y económicos entre las distintas colectividades. Mientras que algunas organizaciones informales operan mediante redes de WhatsApp, otras alcanzaron la formalidad legal constituyéndose como asociaciones civiles.
Finalmente, las estrategias de litigio ambiental reportaron hitos significativos, tales como la obtención de medidas cautelares contra las fumigaciones terrestres. De cara al futuro, el escrito resaltó el desafío del Trabajo Social para impulsar políticas públicas interdisciplinarias que consagren la justicia ambiental.
Fuente fotografías: redes sociales.
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