
El primer semestre de 2025 mostró leves mejoras en consumo y facturación, pero los ingresos reales siguen rezagados respecto a años anteriores. Analistas alertan sobre el impacto de la pérdida de poder adquisitivo en los hogares bonaerenses.
Por Florencia Belén Mogno
La dinámica económica en la Provincia de Buenos Aires durante la primera mitad de 2025 mostró señales de cierta recuperación, aunque con importantes limitaciones. Tras un periodo de contracción de ingresos y caída del consumo, la tendencia reciente evidenció un crecimiento moderado en, pero insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas de los últimos años.
En paralelo, el consumo se mantuvo por debajo de los niveles prepandemia y de años previos, lo que refleja un efecto persistente de la retracción en el poder adquisitivo y las dificultades estructurales para sostener la demanda interna y las familias continúan enfrentando precios que superan sus ingresos.
En este contexto, los datos sobre consumo en supermercados de la Provincia de Buenos Aires durante el primer semestre de 2025 reflejaron un escenario mixto, según los registros a los que accedió Diario NCO. El análisis presentado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) brindó detalles respecto a facturación, ingresos y poder adquisitivo permite dimensionar el impacto de las variaciones salariales y los precios sobre el nivel de vida de los hogares.
Facturación en supermercados: leve recuperación pero bajo niveles históricos
En sintonía con lo planteado, el informe facilitado a este medio señaló que pese a una ligera mejora respecto de 2024 (+1,3%), el nivel de facturación en términos reales permaneció 7,6 por ciento por debajo de 2023 y 6,8 por ciento por debajo de 2022.
En este punto, el reporte elaborado por CEPA indicó que esto equivalió a $345.898 millones menos de facturación acumulada en el primer semestre de 2025 (en pesos de junio de 2025) en comparación con el mismo periodo de 2023, lo que evidencia la magnitud de la contracción histórica en el sector.
Mientras tanto y en cuanto a los salarios y al poder adquisitivo, el relevamiento publicado expuso y precisó que la evolución del consumo estuvo estrechamente vinculada a la dinámica salarial.
Salarios y poder adquisitivo: ingresos aún rezagados
Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024, los trabajadores registrados de la provincia perdieron 7,3 por ciento de su poder adquisitivo. Aunque a fines de 2024 y comienzos de 2025 se observó una recuperación parcial, en marzo de 2025 los ingresos continuaban 3,4% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Si se ajusta el IPC por la ENGHo 17/18, recomendado por el FMI para medir la evolución real de los ingresos, la caída acumulada del poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y marzo de 2025 ascendió a 10,8%. Este valor se correlaciona con la caída de ventas de supermercados a precios constantes, que acumuló un 7,4% en el mismo período.
En términos monetarios, la estimación del ingreso no percibido por cada trabajador registrado se ubicó entre $1.406.155 si se toma el IPC vigente del INDEC y $2.214.837 si se considera el IPC ENGHo 17/18.
A nivel de todos los trabajadores bonaerenses, esto implicó una pérdida total que oscila entre $2.985.594 millones y $4.702.613 millones para los hogares de la provincia. La variación de las ventas en supermercados desde noviembre de 2023 a marzo de 2025 acumuló una caída de $716.189 millones en términos reales.
Desempeño de indicadores laborales y programas sociales
El comportamiento de distintos indicadores laborales también reflejó un panorama mixto. Por ejemplo, el SMVM mostró un retroceso en su poder adquisitivo, mientras que el RIPTE registró señales de recuperación hasta abril de 2025, evidenciando signos de agotamiento en los meses posteriores. La AUH, en cambio, tuvo un comportamiento alcista, aunque la Tarjeta Alimentar presentó una disminución real en su valor, afectando a los hogares más vulnerables.
En lo que respecta a planes sociales y jubilaciones mínimas con bono, ambos programas enfrentaron una pérdida de poder adquisitivo, principalmente por congelamientos de los montos desde 2024.
De esta manera, el reporte indicó que esto mantuvo la presión sobre los ingresos de los sectores más dependientes de estas políticas, limitando la capacidad de consumo y la estabilidad económica de los hogares.
Expectativas para el segundo semestre de 2025
Para la segunda mitad del año, los analistas anticipan riesgos importantes para la estabilidad del poder adquisitivo y el consumo. Un posible desanclaje de la inflación tras las elecciones legislativas y ajustes en el tipo de cambio podrían impactar directamente en los precios de alimentos y bienes esenciales.
La capacidad de los ingresos para mantenerse al ritmo del costo de vida será clave para determinar si la leve recuperación observada en el primer semestre logra consolidarse o si se profundiza nuevamente la brecha entre salarios y precios.
Fuente fotografías: CEPA.
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