Colaboración de Gerardo Barbosa
Secretario gremial UDOCBA –La Matanza
La entrada en la adolescencia implica para todo ser humano una serie de cambios, no solo a nivel orgánico, sino también a nivel psíquico. Niños y niñas dejan su lugar como tales para iniciar la transición hacia su adultez. Etapa evolutiva, la adolescencia, que es de vital importancia para la constitución subjetiva de todo sujeto. Niños y niñas que realizarán dicho recorrido de manera distinta, ni mejor ni peor, simplemente de manera diversa para alcanzar, en el mejor de los casos, la madurez en todos los aspectos de la vida adulta ya sea a nivel laboral, social, sexual, individual, etc.
La escuela forma parte de ese dispositivo que influirá en la formación de estos niños y niñas en su camino hacia la adultez. Por tal motivo, se supone que los métodos de enseñanza se encuentran atentos a las diferentes etapas evolutivas de los alumnos. Imposible enseñarle a un alumno de 6 años lógica algebraica, como atrofiante sería con un adolescente trabajar solo con la lógica del pensamiento concreto sin tener en cuenta su desarrollo hacia un tipo de pensamiento formal o abstracto. Esto rige tanto para las áreas curriculares habituales del ámbito escolar (matemáticas, prácticas del lenguaje, cs sociales, cs naturales) como aquellas áreas como dibujo, música, educación física, etc. Cada una, por supuesto, atendiendo a las singularidades propias de cada disciplina.
¿Qué impacto tendría para nuestros alumnos desatender este tipo de cuestiones? ¿Cómo repercutiría en ellos, no solo a nivel pedagógico, sino, lo más importante, a nivel subjetivo, didácticas no acordes a los tiempos y posibilidades de ellos?
Nos enteramos que en Virrey del Pino y González Catán las escuelas se encuentran en estado de preocupación en lo que hace al área de educación Física ya que recientemente desde Inspección se ha bajado una nueva normativa apañada en el Paradigma del trabajo en la multiplicidad y diversidad de grupos. Entre otras cosas señala el hecho que en dicha área los profesores deben trabajar en sus clases de manera mixta, es decir, con alumnos de ambos sexos ya que, sostienen, este tipo de actividades disminuyen la violencia de género y favorecerían la inclusión. Dicha normativa, sostienen, se basa en una propuesta superadora. Habría que preguntarse “superadora” de qué.
En la provincia de Bs. As. rige la ley 12.108 “Ley de promoción y fiscalización del deporte”. La misma, entre algunos de sus artículos sostiene:
a) La protección del deporte en todas sus disciplinas y expresiones, sea federado u organizado, comunitario, escolar y recreativo.
b) La utilización del deporte y la recreación como factor educativo y coadyuvante a la formación integral del hombre y como recurso idóneo para la preservación de la salud física de la población y la promoción de los valores éticos.
Justamente a lo que se apunta es, entre otras cosas, a considerar aquellos aspectos que hacen a la formación integral de los alumnos, para el caso que nos convoca.
¿Cómo poder pensar la formación o el entrenamiento para las competencias en que los alumnos son entrenados en sus clases para salir a competir, por ejemplo a torneos distritales o regionales?.
¿Existen, en la actualidad, deportes mixtos? ¿Cómo poder formar o entrenar alumnos que luego deberán salir a competir en deportes como el fútbol, vóley, hándbol, etc, en donde no existen competencias mixtas?
Se hace necesario aclarar que no se está en contra de la integración ni la igualdad de género. Sino que lo que se intenta aquí es poder repensar ciertas normas que se bajan de manera verticalista sin tener en cuenta o no consultar con las bases para llevar a cabo o delinear ciertas normativas, desconociendo de esta manera a aquellos agentes sociales que trabajan cotidianamente con nuestros alumnos. Y desde ya, lo más grave, pensamos, como este tipo de normativas desatienden los tiempos subjetivos de las etapas evolutivas con las cuales trabajan los profesores. Como se mencionaba al comienzo de la nota, los tiempos de desarrollo evolutivo no son los mismos para hombres que para mujeres. No pensamos que la violencia de género pueda tratarse desde ahí, en todo caso habría que ampliar el campo de lectura desde donde se lee la “violencia de género” y articular con dicha lectura otras variables que hacen que dicha violencia se genere. La violencia de género podría pensarse como un emergente social que no agota su lectura en que para “solucionar” dicho problema hombres y mujeres convivan en su quehacer cotidiano. Si bien en parte puede ser una variable a considerar, insistimos, la lectura es mucho más amplia y ello implica estudiar, analizar, investigar representaciones sociales o culturales que responden a formas de patriarcado que provienen de mucho tiempo atrás. Como se verá el tema es complejo, el tema está en evitar lecturas reduccionistas que por pretender “mejorar” o “superar” ciertos anacronismos terminan resultando peor de aquello que se pretende mejorar. Como dice el refrán popular: “resulta ser peor el remedio que la enfermedad”.
Pareciera ser que lo que se pone en evidencia con este tipo de medidas es la “desprolijidad” con la que se toman ciertas decisiones. Desconociendo, desde ya, la realidad con la que docentes trabajan cotidianamente. Más aún si nos interiorizamos y nos anoticiamos que, por ejemplo, los inspectores de educación física ya no supervisarían a los profesores sino que estos serian evaluados por los directivos de las escuelas donde se desempeñan. ¿Cuán preparado está un directivo para evaluar un área que no es de su incumbencia? ¿Qué es lo que se busca instalar con este tipo de medidas? ¿Hacía donde apuntan? ¿Se ha pensado en el impacto de las mismas?.
Desde este espacio lo que se busca es llamar a la reflexión a las autoridades competentes para que puedan evaluar los alcances de las normas que se intentar bajar sin consultar siquiera a los profesionales que trabajan a diario con nuestros alumnos, y sobre todo en las condiciones en que dichos establecimientos educativos se encuentran a causa, entre otras cosas, de políticas educativas muy alejadas de la realidad de nuestros alumnos.
60 4 minutos leídos



