
Santiago Amicone destacó en No Te Duermas el desarrollo de la primera impresora 3D de viviendas de Latinoamérica. El proyecto, impulsado por el Astillero Río Santiago y la Universidad Nacional de La Plata, busca ofrecer una respuesta innovadora al déficit habitacional mediante la construcción rápida y económica de viviendas sociales.
El anuncio de la construcción de la primera impresora 3D para viviendas desarrollada íntegramente en Latinoamérica volvió a poner al Astillero Río Santiago en el centro de una innovación tecnológica con impacto social. En diálogo con No Te Duermas (Pulenta Stream), Santiago Amicone explicó los alcances de una iniciativa que demandó años de trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata y que podría transformar la manera de construir viviendas sociales en Argentina.
“Es un proceso que se arrancó de cero”, explicó Amicone al referirse a un proyecto que comenzó hace aproximadamente seis años. Según relató, ingenieros y técnicos del astillero trabajaron junto a especialistas de la universidad para diseñar una impresora capaz de construir viviendas mediante tecnología de impresión 3D utilizando una mezcla cementicia especialmente desarrollada para ese fin.
El trabajador destacó que el objetivo central siempre fue aportar una solución a uno de los problemas estructurales del país: el acceso a la vivienda.
“Se empezó a tratar de diseñar una impresora 3D para poder ayudar a combatir los problemas de la emergencia habitacional que tenemos en la Argentina”, señaló.
Amicone remarcó que cuando comenzaron a trabajar en el proyecto existían antecedentes similares únicamente en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, sostuvo que el desafío consistió en adaptar esa tecnología a las capacidades productivas nacionales.
“Se empezó a tratar de simplificarla, como somos siempre los argentinos”, afirmó.
La máquina desarrollada posee un pórtico de seis metros de ancho por tres metros y medio de alto, capaz de imprimir viviendas de distintas dimensiones. Según explicó, una casa de 65 metros cuadrados puede levantarse en alrededor de 40 horas, incluyendo paredes exteriores, divisiones internas y los espacios correspondientes a puertas y ventanas.
“Imaginate que hoy son las primeras pruebas y salieron bien”, destacó. En ese sentido, adelantó que próximamente se avanzará en la construcción de la primera vivienda completa a partir de esta tecnología, en articulación con la Universidad Nacional de La Plata y el Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires.
Viviendas de calidad
Durante la entrevista, Amicone también explicó el funcionamiento del sistema. La impresora se desplaza sobre rieles instalados previamente en el terreno y va depositando la mezcla cementicia capa por capa hasta conformar la estructura de la vivienda.
“Los muros que levanta son autoportantes, no necesitan refuerzos de nada más”, explicó. Luego, una vez alcanzada la altura requerida, se incorpora un encadenado superior que aporta la rigidez estructural necesaria para montar el techo.
Para el trabajador del Astillero Río Santiago, una de las principales ventajas de esta tecnología es la reducción de los tiempos de obra y, en consecuencia, de los costos de construcción.
“No solo acelera el tiempo, sino que acelerar el tiempo también acelera lo económico”, señaló. La iniciativa está pensada principalmente para la construcción de viviendas sociales y, según destacó Amicone, incluso permitiría planificar barrios completos mediante sistemas constructivos más rápidos y eficientes.
“Está pensado para construcciones de viviendas sociales de calidad”, sostuvo. Además, comentó que estudiantes universitarios que participaron del proyecto ya comenzaron a imaginar nuevas aplicaciones vinculadas a la sustentabilidad, incorporando tecnologías que permitan mejorar el aprovechamiento energético de los futuros desarrollos habitacionales.
“El potencial es increíble para permitir el acceso a la vivienda, que es un problema que tenemos en la Argentina”, afirmó.
Más allá del avance tecnológico, Amicone puso el foco en el valor político y social de la experiencia. Para él, el proyecto constituye una muestra concreta de la capacidad de articulación entre el sistema científico, la universidad pública y una empresa estatal.
“Es algo que a nosotros nos pone muy contentos porque pone en discusión el potencial que tiene la universidad pública y las empresas del Estado”, expresó.
Y concluyó: “Demuestra cómo se puede dar respuesta a un problema social desde el conocimiento, la producción y el trabajo conjunto”.
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