Edición N° 9165
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Claudio Lozano cuestionó el modelo económico del Gobierno: “La Argentina vive un proceso de involución”

Claudio Lozano cuestionó el modelo económico del Gobierno.
Claudio Lozano cuestionó el modelo económico del Gobierno.

El economista y exdirector del Banco Nación analizó el escenario económico y social durante una entrevista en No Te Duermas, por Pulenta Stream. Advirtió sobre la pérdida de empleo registrado, la caída de los ingresos y el deterioro de los sectores medios. También comparó la situación actual con la crisis de 2001 y señaló diferencias en los niveles de organización social.

Claudio Lozano, economista, exdirector del Banco Nación y expresidente de Unidad Popular, cuestionó el rumbo económico del Gobierno y puso el foco en el deterioro de las condiciones laborales y sociales. Durante una entrevista en *No Te Duermas*, por Pulenta Stream, sostuvo que los indicadores de crecimiento deben analizarse de acuerdo con los sectores que efectivamente se benefician de ese proceso.

“¿Qué te dice que la Argentina está creciendo? La verdad es que no existe la idea de crecer en abstracto, sino que hay maneras de crecer y modos de hacerlo”, planteó Lozano. En ese sentido, diferenció entre sectores como el petrolero, el agrario, las finanzas y la minería, que muestran crecimiento, y actividades como la industria, la construcción y el comercio, que atraviesan una situación más crítica.

Para el economista, esta dinámica configura un proceso de desindustrialización y pérdida de puestos de trabajo. “Tenés 30 mil empresas que cerraron en el curso de estos dos años y se destruyeron alrededor de 300 mil puestos de trabajo registrados”, afirmó.

Menos empleo registrado y más informalidad

Uno de los principales cuestionamientos de Lozano estuvo relacionado con la evolución del mercado laboral. Según explicó, la destrucción del empleo registrado está siendo acompañada por un crecimiento del cuentapropismo y de distintas formas de informalidad.

“Ellos hablan de que crece el empleo. Lo que crece es el monotributo y crece el cuentapropismo informal. No crece el empleo asalariado registrado”, sostuvo.

El economista también señaló la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Afirmó que incluso los empleados privados registrados, considerados dentro de los sectores con mejores condiciones laborales, se encuentran por debajo de los niveles de ingresos reales de finales de 2023. En el caso del empleo público, aseguró que la caída es todavía mayor.

En este escenario, Lozano vinculó la precarización laboral con el aumento del endeudamiento de los hogares. Según su análisis, numerosos sectores recurren al crédito y al endeudamiento para sostener niveles de consumo y condiciones de vida que ya no pueden financiar únicamente con sus ingresos.

Otro de los ejes de la entrevista fue el impacto de la situación económica sobre la clase media. Lozano consideró que este sector está atravesando un proceso de deterioro particularmente fuerte debido a la pérdida de empleo registrado, la caída de los ingresos y el aumento del endeudamiento.

“El deterioro se siente más en los sectores medios. La destrucción del empleo registrado pega predominantemente en los sectores medios”, afirmó.

Para el economista, este fenómeno expresa una transformación más profunda de la estructura social argentina. En ese sentido, sostuvo que se redujo significativamente la movilidad social y cuestionó la idea histórica de una Argentina en la que las nuevas generaciones podían acceder a mejores condiciones de vida que sus padres. “Ya no es la Argentina donde los hijos vivían mejor que los padres”, señaló.

La comparación con la crisis de 2001

Consultado sobre las similitudes y diferencias entre la situación actual y la crisis de 2001, Lozano consideró que ambos momentos no pueden analizarse de manera aislada de sus respectivos procesos políticos y sociales.

Según explicó, la crisis de 2001 fue precedida por una década de organización y cuestionamiento social frente a las políticas implementadas durante el menemismo. En ese proceso surgieron nuevas experiencias sindicales y organizaciones sociales, entre ellas la CTA y los movimientos piqueteros.

“El 2001 fue el final de un ciclo político, de lo que era el proceso que los sectores dominantes llevaban adelante. Y también fue un avance importante en la organización popular”, sostuvo.

Sin embargo, marcó una diferencia con el presente: la Argentina actual, según su lectura, atraviesa el deterioro social sin contar todavía con un nivel de organización popular comparable al que precedió a la crisis de 2001.

“El problema que tenemos hoy es que la última experiencia popular fue justamente la que se abrió en 2001”, afirmó. Para Lozano, el desafío pasa entonces por interpretar las transformaciones económicas y sociales actuales y discutir qué tipo de alternativa política y social puede construirse frente a ellas.

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