
Víctor Duarte, presidente del Club Villa Amelia y de la Liga de Potreros Unidos habló en No Te Duermas sobre el proyecto de Ley de Clubes de Barrio que impulsa junto a la legisladora Natalia Saracho. Reclamó mayor presencia del Estado, financiamiento y herramientas para las instituciones que cumplen un rol social y de contención en los barrios.
Los clubes de barrio atraviesan una realidad que excede ampliamente la práctica deportiva. Para Víctor Duarte, concejal de Lomas de Zamora, presidente del Club Villa Amelia y de la Liga de Potreros Unidos, estas instituciones cumplen un papel central frente a las dificultades económicas y sociales que atraviesan las familias. En diálogo con No Te Duermas, por Pulenta Stream, explicó el proyecto de Ley de Clubes de Barrio que viene elaborando junto a la legisladora Natalia Saracho y distintas organizaciones.
“Hace un año que venimos elaborando, junto con Natalia Saracho, diferentes clubes de barrio, la Unión de Clubes de Pueblo y la Federación Parroquial, un proyecto que creemos que es muy importante para los clubes de barrio”, explicó Duarte.
El dirigente sostuvo que los clubes cumplen una función fundamental en la comunidad porque “contienen, educan, abrazan a los chicos, los sacan de la calle, les enseñan valores, los educan, los cuidan y los protegen”.
En ese sentido, remarcó que el objetivo no es simplemente obtener un reconocimiento formal para las instituciones, sino establecer una política que contemple recursos concretos. “Queremos que esa ley tenga financiamiento, que el Estado esté presente”, señaló.
Duarte cuestionó que la asistencia a los clubes dependa únicamente de medidas puntuales y reclamó una política sostenida que permita a las instituciones planificar y crecer. “Creo que los clubes no tienen que vivir de parches. Estamos cansados de que haya un parchecito, de que vengan con un par de cosas que ayudan un montón pero que no son la solución”, afirmó.
Según explicó, los clubes necesitan materiales deportivos, infraestructura y mejoras que les permitan desarrollar sus actividades y fortalecer la tarea de contención que realizan con niños y adolescentes.
El edil también planteó que una eventual ley debería contemplar a las instituciones que no cuentan con personería jurídica. “Hay muchos clubes que no tienen los papeles al día o que directamente no tienen personería jurídica, pero hacen el mismo trabajo que los clubes que sí la tienen. Educan, cuidan, contienen y forman a nuestros pibes”, sostuvo.
Por ese motivo, propuso la creación de un Registro Nacional de Clubes de Barrio que permita incorporar a esas instituciones y facilitar el acceso a la asistencia estatal. “Todos sabemos que sacar la personería jurídica cuesta plata. Tenés que pagar un escribano, un abogado, un contador”, explicó Duarte, quien sostuvo que para muchos clubes que funcionan “a pulmón”, los recursos disponibles terminan destinándose a cuestiones más urgentes.
“Antes de gastar en un papel para tener el club al día, prefieren hacer una merienda, hacer una rifa para comprar las camisetas, los botines para los pibes o el trofeo de fin de año”, relató.
Fútbol y contención para adolescentes
Duarte también contó la experiencia de la Liga de Potreros Unidos, una iniciativa destinada a jóvenes de entre 15 y 18 años que, según explicó, quedan muchas veces fuera de las estructuras tradicionales del fútbol. “Todos los años se retiraba la categoría que egresaba, que terminaba a los 15 años.
sos pibes de 15 a 18 años quedan en la calle si no son buenos jugadores o no tienen una cuota para pagar en un club grande”, explicó.
Frente a esa situación, impulsaron una liga de cancha de once en la que los jóvenes pueden participar gratuitamente. La propuesta no se limita al deporte: incluye un tercer tiempo con merienda y espacios de conversación sobre distintas problemáticas sociales.
“En ese tercer tiempo hablamos de cosas de la vida. Hablamos de violencia institucional, violencia de género, Malvinas, las Madres de Plaza de Mayo y de temas que les interesan a los pibes”, contó. Actualmente, según Duarte, participan más de 180 jóvenes en la iniciativa.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista fue cuando Duarte relató dos experiencias vinculadas con jóvenes de su entorno y las diferentes posibilidades que puede generar el acompañamiento de un club. “Cuando arrancamos con la Liga de Potreros Unidos teníamos muy claro que había que hacer un trabajo social, de acercamiento y acompañamiento”, explicó.
Contó que uno de los jóvenes pudo alejarse progresivamente de situaciones vinculadas con la delincuencia y terminó trabajando en un club. En cambio, otro de los chicos tomó un camino diferente y terminó falleciendo.
“Ahí te encontrás con dos realidades que pasan en los barrios: que un club te salva la vida y que, a veces, por no tener las herramientas necesarias, por no llegar a tiempo, por falta de formación, capacitación u oportunidades de trabajo, los pibes terminan cometiendo ese error de entrar en la delincuencia”, reflexionó.
El dirigente reconoció que esas experiencias también generan preguntas entre quienes trabajan cotidianamente en las instituciones. “A veces me siento, no digo culpable, pero pienso: ‘Che, ¿podíamos haber hecho un poquito más?’. Quizás acompañarlo un poquito más”, expresó.
Para Duarte, la problemática de las adicciones y la delincuencia se encuentra cada vez más cerca de los espacios cotidianos de los chicos. “Hoy levantaste una piedra y tenés a un pibe vendiendo droga en la esquina, a dos cuadras de la escuela, en la esquina de la escuela o a dos cuadras del club”, afirmó.
Ante esa realidad, destacó el trabajo que realizan desde las instituciones y señaló que incluso han tomado medidas para alejar a vendedores de droga de clubes de barrio.



