Edición N° 9170
Destacadas

Formación para transformar territorios: la UNLaM impulsa liderazgos comunitarios con mirada estratégica

A través del programa FADEL, el Observatorio Social promueve herramientas concretas para el desarrollo local, con eje en la capacitación, la participación y la construcción de capital social en la región.

Por Florencia Belén Mogno

El desarrollo local dejó de ser una noción abstracta para convertirse en una práctica concreta que interpela tanto a las instituciones como a los actores sociales. En un contexto atravesado por desigualdades persistentes, pensar estrategias que fortalezcan las capacidades territoriales se volvió una necesidad urgente. La articulación entre conocimiento académico y experiencia comunitaria aparece así como una de las claves para generar transformaciones sostenibles.

En ese escenario, la formación de liderazgos capaces de interpretar las dinámicas sociales y actuar en consecuencia se posicionó como un eje central. No se trata únicamente de transmitir contenidos, sino de construir herramientas que permitan intervenir en la realidad desde una perspectiva crítica, situada y colectiva. La capacitación, entonces, adquiere un sentido político y social, en tanto habilita procesos de participación y toma de decisiones.

A su vez, la consolidación de redes entre distintos actores —estatales, comunitarios y académicos— resulta fundamental para potenciar iniciativas que impacten en el territorio. La generación de espacios de encuentro y debate permite no solo compartir saberes, sino también diseñar estrategias conjuntas que respondan a problemáticas locales con soluciones innovadoras.

En este marco, el Observatorio Social de la Universidad Nacional de La Matanza desarrolló el Programa de Formación de Agentes para el Desarrollo Local (FADEL), una iniciativa orientada a docentes, investigadores, estudiantes avanzados y referentes comunitarios, que fue presentada en documentos a los que accedió Diario NCO.

Formación, liderazgo y desarrollo local

El programa propuso la creación de espacios de capacitación enfocados en las potencialidades del desarrollo local, con el objetivo de estimular motivaciones que favorezcan liderazgos adaptativos.

A partir de la diversidad de sus destinatarios, la iniciativa buscó fomentar articulaciones estratégicas entre distintos sectores, promoviendo la implementación de propuestas innovadoras tanto en organizaciones gubernamentales como no gubernamentales.

En ese sentido, los encuentros estuvieron orientados a profundizar debates sobre nuevas formas de institucionalidad municipal, el rol del espacio público y las estrategias de descentralización.

Herramientas para la acción y políticas públicas

El FADEL se estructuró a partir de una serie de encuentros que ofrecieron herramientas concretas para la planificación y ejecución de proyectos. Los contenidos se tradujeron en prácticas orientadas al diseño de programas y políticas públicas, con el propósito de fortalecer la gestión local y contribuir a procesos más eficientes y equitativos.

“Los debates fueron llevados a la práctica mediante el desarrollo de propuestas que permitieran dilucidar aspectos clave de las políticas públicas”, indicaron en el documento. Esta dinámica permitió articular la teoría con la acción, promoviendo una comprensión integral de los procesos de planificación.

En línea con el compromiso social de la universidad, el programa fue concebido como un aporte al capital social de la región. La formación de una masa crítica comprometida con el desarrollo local apareció como uno de sus principales objetivos, junto con la promoción de un nuevo perfil de liderazgo capaz de adaptarse a contextos cambiantes.

Metodología participativa y construcción colectiva

Uno de los rasgos distintivos del FADEL fue su enfoque metodológico, basado en la experiencia vivencial, la reflexión crítica y la participación activa de los asistentes. La propuesta se organizó en torno a la secuencia de la espiral educativa, un modelo que busca articular el aprendizaje con su aplicación concreta en el territorio.

“La metodología priorizó los conocimientos previos de los participantes y promovió una reflexión que pudiera ser llevada a la práctica”, explicaron. Este enfoque permitió consolidar procesos de aprendizaje significativos, en los que los saberes individuales se integraron en una construcción colectiva.

Además, el programa puso en valor la importancia de la capacitación continua como condición necesaria para el desarrollo local. Lejos de ser un proceso aislado, la formación fue entendida como una práctica permanente que requiere actualización, compromiso y articulación entre múltiples actores.

En este sentido, el FADEL funcionó como un espacio de formación y como una herramienta estratégica para fortalecer vínculos entre la universidad y la comunidad. La iniciativa se inscribió en una lógica de extensión universitaria, orientada a generar impactos concretos en la realidad social. El desarrollo local dejó de ser un objetivo distante para convertirse en una construcción colectiva, sostenida por el conocimiento, la participación y la acción.

Fuente fotografías: redes sociales.

Te Puede Interesar:

https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco

https://youtube.com/@diarionco215

Artículos Relacionados

Volver al botón superior