Edición N° 9181
La Matanza

“Esto es lo mismo que pasó en el 2001 acá”

Darío Banga. “Esto es lo mismo que pasó en el 2001 acá”.
Darío Banga. “Esto es lo mismo que pasó en el 2001 acá”.

El economista Darío Banga analizó la crisis que atraviesa Paraguay tras la intervención del Banco Ueno, las investigaciones judiciales contra sus directivos y los cuestionamientos al presidente Santiago Peña. Además, vinculó el escenario paraguayo con la situación política argentina y planteó posibles repercusiones para los gobiernos de derecha en la región.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

La situación del Banco Ueno en Paraguay abrió un escenario de incertidumbre
financiera y política que llegó hasta el Congreso de ese país. En ese contexto, el
economista realizó un repaso cronológico de los acontecimientos y señaló que los
primeros cuestionamientos a la entidad habían surgido a comienzos de 2026, cuando
fue investigada por determinadas operaciones que, aclaró, todavía se encontraban bajo
análisis y sin una sentencia firme.

Sin embargo, ubicó el comienzo de la crisis actual el 29 de octubre, cuando el banco
anunció un plan de capitalización por 100 mil millones de guaraníes. Según explicó,
entre esa fecha y el 2 de noviembre, el Banco Central inició un procedimiento de
resolución por insolvencia, al considerar que la entidad no era solvente.

La situación se profundizó el 3 de noviembre, cuando se anunció la intervención del
Banco Ueno. “Los clientes quedan sin acceso a lo que comúnmente tienen ellos, una
garantía de sus depósitos”, explicó Dario. En ese sentido, detalló que el esquema de
protección alcanzaba los 228.000 millones de guaraníes, equivalentes a unos 37.000
dólares por cliente, ante una eventual insolvencia.

Ese mismo día también comenzó una investigación penal sobre el banco, que derivó en
detenciones de algunos de sus directivos. De acuerdo con lo señalado por el
economista, la Fiscalía llegó a imputar a 27 personas, mientras que las discusiones
políticas avanzaron hasta incluir pedidos de juicio político contra el presidente local.
Para Dario Banga, el conflicto excede el terreno financiero y tiene una dimensión
política vinculada con los antecedentes de Santiago Peña y su relación con la entidad.

El economista sostuvo que el mandatario había sido accionista del Banco Ueno y
cuestionó que una persona vinculada con la conducción del banco pasara
posteriormente a ocupar un lugar central en el organismo encargado de regular el
sistema financiero.

En particular, señaló que Tarvalo, quien había dirigido la entidad, quedó al frente del
Banco Central una vez que Peña asumió la presidencia. A partir de allí, según
describió, el Estado comenzó a canalizar recursos y operaciones hacia el Banco Ueno,
entre ellos fondos vinculados con las jubilaciones, mediante licitaciones que, afirmó,
terminaban favoreciendo a la misma institución.

“Es como que le dieron al lobo a cuidar las ovejas”, sintetizó el economista al
cuestionar esa relación entre el poder político, el organismo regulador y el banco
investigado.

En paralelo, mencionó que las autoridades anunciaron la restitución de los fondos y
que el dinero estaría disponible. No obstante, advirtió que la discusión ya había
escalado al Congreso, donde se debatían medidas contra el presidente. Para Dario, el
episodio podría derivar en una crisis política de mayor alcance.

El impacto regional y el escenario argentino

El economista también vinculó el caso paraguayo con el contexto internacional y los
cuestionamientos que, según su análisis, atraviesan distintos gobiernos y dirigentes de
derecha. Mencionó las derrotas electorales y las dificultades políticas de figuras como
Netanyahu, Trump y Bolsonaro, y consideró que el conflicto en Paraguay se suma a
ese escenario.

En esa línea, planteó que los acontecimientos pueden tener repercusiones en
Argentina, especialmente por el discurso del Gobierno nacional en torno al orden y la
libertad. “Esta situación ensucia cada vez más a la política de derecha, no solo en
Latinoamérica, sino en el mundo”, sostuvo.

Asimismo, el economista advirtió que la crisis paraguaya debe leerse también a partir
de la relación entre los gobiernos y la respuesta social frente a situaciones de
descontento. Para él, el desarrollo de los acontecimientos puede convertirse en un
nuevo foco de tensión para el espacio político que gobierna ese país y generar
consecuencias en el debate regional.

“Pasó en el 2001 acá y pasó ahora en Paraguay también”

Al referirse a las posibles consecuencias sociales de la crisis, el columnista trazó un
paralelismo con el estallido argentino de diciembre de 2001. En su interpretación,
ambos escenarios comparten la dificultad de un presidente para contener a una
sociedad que deja de responder a los llamados oficiales y comienza a expresar su
rechazo en las calles.

“Esto es lo mismo que pasó en el 2001 acá, un presidente tratando de calmar a una
sociedad, donde la sociedad ya no le responde y sale a la calle a pedir directamente la
cabeza”, sentenció.

 

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