
Las dificultades para acceder a tratamientos, la situación económica y la necesidad de fortalecer las redes de prevención forman parte de una problemática que también atraviesa al Conurbano bonaerense.
Por Florencia Belén Mogno
La salud mental forma parte del bienestar integral de las personas y puede verse atravesada por múltiples factores individuales, familiares, sociales y económicos. Por ese motivo, su abordaje requiere herramientas de prevención, espacios de atención y redes capaces de acompañar diferentes situaciones de sufrimiento.
El acceso oportuno a profesionales y tratamientos constituye uno de los aspectos centrales de esa respuesta. Detectar una situación de padecimiento no siempre significa que una persona pueda comenzar inmediatamente un proceso de atención, ya que pueden existir obstáculos vinculados con la disponibilidad de turnos, los costos, las distancias o la continuidad de los tratamientos.
En los territorios con grandes concentraciones poblacionales, además, la demanda sobre los servicios de salud puede presentar desafíos particulares. Hospitales, centros de atención primaria, instituciones educativas, organizaciones comunitarias y familias forman parte de una red que puede intervenir en distintos momentos frente a situaciones de vulnerabilidad.
En ese sentido y de acuerdo con los datos citados en un relevamiento del Observatorio de Política Criminal, al que puso acceder Diario NCO, durante 2025 se registraron 5.209 suicidios en Argentina, un 22,5% más que durante el año anterior.
Los datos nacionales y la situación de los jóvenes
En sintonía con lo planteado anteriormente en el reporte facilitado a este medio, la tasa alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, el valor más elevado de la serie mencionada en el informe.
La dimensión generacional constituye otro de los aspectos señalados. El suicidio fue identificado como la principal causa de muerte entre personas de 15 a 24 años y, durante el período 2024-2025, también ocupó ese lugar entre quienes tenían entre 25 y 34 años.
Estos datos no permiten establecer que una determinada situación económica produzca por sí misma un suicidio. Las conductas suicidas responden a múltiples factores y requieren una mirada que contemple las circunstancias particulares de cada persona.
Las dificultades para acceder a tratamientos
Otro relevamiento citado en el informe es el Relevamiento del Estado Psicológico de la Población Argentina, elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la UBA.
Según sus resultados, el 35,7 por ciento de las personas consultadas manifestó atravesar una crisis y, dentro de ese grupo, el 55,74 por ciento mencionó la situación económica entre los factores involucrados.
El mismo relevamiento indicó que más de la mitad de quienes consideraban necesitar atención en salud mental no había conseguido iniciar un tratamiento. La disponibilidad de profesionales, los turnos y la posibilidad de sostener la atención aparecen así como elementos relevantes para analizar las dificultades de acceso.
En el caso del Conurbano bonaerense, la atención involucra una red integrada por hospitales públicos, centros municipales y otros espacios sanitarios. La capacidad de cada institución para absorber la demanda puede incidir en los tiempos que transcurren entre la detección de un problema y el comienzo de una atención especializada.
El financiamiento de la atención en salud mental
La discusión sobre los recursos destinados al área también aparece vinculada con el escenario analizado. Según los datos incluidos en el material, el presupuesto nacional de salud acumula una reducción del 43 por ciento, mientras que salud mental representa menos del 1,5 por ciento del presupuesto sanitario.
La Ley Nacional de Salud Mental establece como referencia una asignación del 10 por ciento del presupuesto total de salud para el área. El porcentaje señalado en el relevamiento se encuentra por debajo de ese parámetro, que tampoco habría sido alcanzado durante administraciones anteriores.
La disponibilidad de recursos tiene relación con la capacidad de sostener programas, equipos profesionales y espacios de atención. Cuando la demanda supera las posibilidades de respuesta, la presión puede trasladarse entre distintos niveles del sistema sanitario y hacia instituciones que cumplen funciones de acompañamiento.
La importancia de la prevención
El abordaje de la salud mental no se limita a las situaciones de emergencia. La detección temprana de cambios de conducta, aislamiento, angustia persistente o consumo problemático puede formar parte de estrategias destinadas a identificar situaciones de sufrimiento antes de que requieran una intervención urgente.
Al mismo tiempo, resulta necesario evitar explicaciones únicas frente a los suicidios. Las condiciones económicas pueden formar parte del contexto de una persona, pero no permiten por sí solas explicar una muerte. Los vínculos, la vivienda, el empleo, los ingresos, el acceso a la atención y las redes sociales pueden interactuar de distintas maneras en cada historia.
En este escenario, las redes cercanas también cumplen un papel relevante. Familias, escuelas, clubes, centros de salud, organizaciones sociales y vecinos pueden constituir espacios de detección y acompañamiento, especialmente cuando una persona comienza a atravesar una situación de aislamiento o sufrimiento.
Los datos registrados durante los últimos años plantean la necesidad de fortalecer las herramientas destinadas a la prevención y a la atención de la salud mental. En un territorio extenso y densamente poblado como el Conurbano bonaerense, mejorar el acceso a los servicios y sostener las redes comunitarias son aspectos centrales para que la asistencia pueda llegar antes de que una situación se convierta en una emergencia.
Fuente fotografías: redes sociales.



