
La industria metalúrgica profundizó su crisis y ya hay plantas que funcionan por debajo del 41 por ciento. La actividad metalúrgica volvió a registrar una fuerte caída durante abril y encendió nuevas alarmas dentro del entramado industrial argentino.
Por Florencia Belén Mogno
La industria manufacturera continúa atravesando un período marcado por la retracción de la actividad y la pérdida de dinamismo productivo. Pese a cierta desaceleración inflacionaria registrada en los últimos meses, distintos sectores fabriles todavía no logran recuperar niveles de producción y ventas, en un contexto atravesado por la caída del mercado interno, el encarecimiento financiero y la incertidumbre económica.
En paralelo, numerosas empresas comenzaron a manifestar preocupación por el incremento de costos operativos y la dificultad para sostener márgenes de rentabilidad. La menor demanda, junto con la apertura importadora y las complicaciones para acceder al crédito, generó un escenario donde muchas plantas industriales funcionan con capacidad ociosa y enfrentan crecientes dificultades para sostener la actividad.
Dentro de ese panorama, la metalurgia aparece entre los rubros más golpeados. La utilización de maquinaria y líneas de producción mostró un deterioro sostenido durante los últimos meses, mientras distintos indicadores comenzaron a reflejar el impacto directo de la crisis sobre el empleo formal y la continuidad de pequeñas y medianas industrias.
En ese marco, un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), al que accedió Diario NCO, reveló que la actividad metalúrgica cayó 4,3 por ciento interanual y retrocedió además 1,3 por ciento respecto de marzo. De este modo, el sector acumuló una contracción de 6,2 por ciento durante el primer tramo de 2026.
Alarmas ante los indicadores
Dn sintonía con lo planteado anteriormente, la investigación facilitada a este medio uno de los datos que generó mayor preocupación fue la fuerte baja en la utilización de la capacidad instalada.
Según el relevamiento, las industrias metalúrgicas trabajaron apenas al 40,9 por ciento de su capacidad productiva, el nivel más bajo de los últimos cuatro años y aproximadamente seis puntos por debajo del mismo período de 2025.
La cifra expuso el freno que atraviesa gran parte del entramado fabril. Actualmente, seis de cada diez industrias del sector funcionan parcialmente paralizadas o con niveles mínimos de producción, en medio de un escenario recesivo que todavía no muestra señales claras de recuperación.
Caídas generalizadas y preocupación por el empleo
El deterioro se reflejó en casi todos los segmentos metalúrgicos relevados. El área de fundición encabezó las bajas con una caída interanual de 13,6 por ciento, seguida por otros productos de metal, equipamiento médico, bienes de capital, equipo eléctrico y autopartes.
Las únicas excepciones fueron maquinaria agrícola y carrocerías y remolques, que lograron registrar mejoras respecto del año anterior. Sin embargo, esos incrementos no alcanzaron para modificar el cuadro general de retracción que atraviesa la actividad industrial.
A nivel regional, las principales provincias metalúrgicas también registraron caídas en la producción. Buenos Aires encabezó las bajas con un retroceso de 5,1 por ciento, mientras que Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Mendoza también mostraron números negativos.
La crisis además comenzó a impactar con mayor fuerza sobre el mercado laboral industrial. Según el informe sectorial, el empleo metalúrgico cayó 2,3 por ciento interanual y continuó mostrando señales de debilitamiento durante los últimos meses.
El temor a una profundización de la crisis industrial
Las advertencias también fueron compartidas por distintos especialistas vinculados al desarrollo productivo. El director ejecutivo de Industria y Desarrollo, Diego Coatz, analizó la situación del sector y aseguró que la leve recuperación observada en algunos indicadores no alcanzó para revertir la tendencia general.
Según explicó en el estudio, las proyecciones para los próximos meses continúan siendo negativas y podrían cerrar el año con una nueva caída de la actividad industrial. Además, alertó sobre el impacto que la retracción económica ya comenzó a generar sobre el empleo registrado.
En declaraciones radiales recogidas por NA, Coatz afirmó en el reporte: “La actividad viene en caída con sectores muy golpeados y con un empleo que, si uno suma el directo y el indirecto, está casi 75 mil puestos abajo que hace un año”.
El informe difundido por ADIMRA volvió a poner en el centro de la discusión el deterioro que atraviesa gran parte del aparato productivo argentino. Mientras persisten las dificultades para recuperar el consumo interno y sostener niveles de producción, crece la preocupación entre empresarios y trabajadores por el impacto que la continuidad de la recesión podría tener sobre el entramado industrial y el empleo durante los próximos meses.
Fuente fotografías: redes sociales.
Suscribite a nuestro canal de PULENTA STREAM
Youtube – Instagram
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



