
En Pulenta Stream, se hicieron presentes Noelia Sergi y Romina Cortaberría,
pertenecientes a SADOP La Matanza, para alertar por el aumento de los hechos de violencia en establecimientos educativos y reclamaron la conformación de una mesa intersectorial para prevenir conflictos y prot eger a docentes y trabajadores. Además, señalaron que las agresiones ya no provienen únicamente de estudiantes o familias, sino que también involucran a empleadores y autoridades.
Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com
La violencia dentro de las escuelas se convirtió en una de las principales
preocupaciones de los trabajadores de la educación. Desde el Sindicato Argentino de
Docentes Privados (SADOP) La Matanza advirtieron que los episodios de agresión
aumentaron en los últimos años y que el problema ya no se limita a conflictos entre
alumnos, sino que alcanza a toda la comunidad educativa.
En diálogo con No te Duermas, Noelia Sergi y Romina Cortaberría remarcaron que el
escenario exige respuestas urgentes del Estado y de todos los organismos
involucrados. Según explicaron, la violencia afecta tanto a docentes como a directivos y
trabajadores de la educación, mientras que los establecimientos educativos terminan
funcionando como una "caja de resonancia" de las problemáticas sociales que
atraviesan los barrios.
En este caso, las representantes aseguraron que gran parte del trabajo cotidiano del
sindicato está destinado a intervenir en conflictos vinculados con situaciones de
violencia laboral y educativa, y señalaron que actualmente las agresiones se
manifiestan en múltiples direcciones: entre estudiantes, hacia los docentes, entre
directivos y trabajadores e incluso desde los empleadores hacia el personal de las
instituciones privadas.
A su vez, recordaron que en las últimas semanas se registraron hechos de gran
repercusión en distintos puntos de la provincia, como el ataque que sufrió una docente
de Moreno luego de que una madre ingresara al aula y la golpeara frente a sus
alumnos.
Según explicaron, este episodio volvió a poner en evidencia el temor con el que
muchos docentes desarrollan su tarea diaria y la necesidad de generar mecanismos
que permitan prevenir estas situaciones antes de que ocurran.
El reclamo por una mesa intersectorial
Desde SADOP insisten en la necesidad de conformar una mesa intersectorial en La
Matanza que reúna a las distintas áreas del Estado para abordar de manera integral la
problemática.
El objetivo es que participen organismos vinculados a Educación, Justicia, Seguridad,
Niñez, las cámaras empleadoras y las jefaturas distritales, tanto de gestión estatal
como privada, para elaborar protocolos claros de prevención, actuación y
acompañamiento.
Además, recordaron que este reclamo viene realizándose desde antes de 2023 y que
incluso forma parte de un acuerdo provincial sobre prevención, erradicación, resguardo
y reparación frente a situaciones de violencia laboral. Sin embargo, cuestionaron que
nunca se avanzó en su implementación efectiva dentro de los distritos.
En ese sentido, remarcaron que la falta de políticas preventivas llevó a que los
conflictos se multipliquen y que muchos docentes hoy desarrollen su tarea con miedo.
La escuela como reflejo de la crisis social
Las dirigentes también analizaron el contexto social en el que se producen estos
hechos y consideraron que la escuela refleja muchas de las tensiones que atraviesan
actualmente las familias.
Afirmaron que el entramado social se encuentra profundamente deteriorado y que esa
conflictividad termina trasladándose a las instituciones educativas. Sin embargo,
aclararon que no toda la violencia proviene del exterior, ya que desde hace años el
sindicato también denuncia situaciones de violencia laboral y de género ejercidas por
propietarios y empleadores de establecimientos privados.
Frente a este escenario, explicaron que SADOP desarrolló distintas herramientas de
acompañamiento para asistir a los trabajadores afectados, aunque insistieron en que la
respuesta no puede limitarse únicamente a intervenir cuando el hecho ya ocurrió.
Proteger a quienes enseñan
No obstante, remarcaron que una de las principales preocupaciones aparece después
de una agresión, cuando el docente debe regresar a su lugar de trabajo. Ahí es cuando
muchas víctimas sienten culpa o temor luego del episodio y que, además del acompañamiento gremial y psicológico, resulta indispensable garantizar condiciones seguras para la reincorporación.
También señalaron que en las últimas semanas debieron intervenir en distintos casos,
incluso solicitando la presencia policial tras amenazas sufridas por docentes dentro de
establecimientos educativos.
El desafío para ellos consiste en garantizar simultáneamente el derecho de los
estudiantes a continuar su trayectoria escolar y el derecho de los trabajadores a
desempeñar sus funciones sin sufrir situaciones de violencia.
Para esto, actualmente cuentan con protocolos internos y equipos integrados por
abogados, trabajadores sociales y referentes gremiales que acompañan a las víctimas,
pero consideran que eso resulta insuficiente si no existe una política pública articulada.
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