La existencia en algunos mercados de muñecos con síndrome de Down ha dejado de ser una novedad, porque la experiencia se ha multiplicado a lo largo y a lo ancho del planeta con buenos resultados económicos y, lo que es más importante, de inclusión, al mostrar parte de la diversidad que comprende a la humanidad.

La existencia en los mercados de muñecos con síndrome de Down
En su página (http://www. xn--casitademunecas-znb. com/about.html) indican: “Los bebés de Casita de Muñecas no van dentro de una caja… porque queremos que tengas la experiencia de auparlo y abrazarlo, algunos son blanditos, otros muy pequeños, otros grandes como un bebé real… Vení, recorré nuestra página y descubrí cada uno de nuestros bebés… ¡seguro que de alguno te vas a enamorar!”.
Coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome, su dueño, Federico Galanterni decidió lanzar al mercado a Oli, el bebé con SD.
Ello resultó como consecuencia de una anécdota, que relató el empresario a la Agencia Télam, según la cual, un allegado le preguntó a una niña portadora de la trisomía si le gustaban las muñecas, a lo que ella contestó que no, porque ninguna se le parecía. Conmovidos con la historia, trabajaron junto con ASDRA para darle mayor realismo.
El muñeco artesanal, realizado en plástico y rellenado con vellón siliconado fue creado para “ayudar a que todos los chicos puedan aprender sobre las diferencias que existen entre todas las personas y lo naturalicen”.
Los Oli están pintados a mano, vestidos con elegancia y, según dicen, son blanditos y adorables para abrazar.
Fuente: El Cisne.



