Edición N° 9166
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“Nosotros escuchamos al paciente, lo acompañamos y somos parte de ese momento”

Ambulancia. “Nosotros escuchamos al paciente, lo acompañamos".
Ambulancia. “Nosotros escuchamos al paciente, lo acompañamos”.

Juan Manuel Gálvez, presidente de la Fundación Ambulancia del Deseo Argentina, explicó cómo funciona la iniciativa que acompaña a pacientes en la etapa final de la vida para que puedan cumplir deseos que, por su estado de salud, no podrían concretar por sus propios medios. Desde Santa Fe, un equipo de trabajadores de la salud realiza traslados gratuitos y recibe el apoyo de voluntarios de distintas provincias.

Por Giuliana Salmonte Siciliano
Gmail: giulianasalmontesiciliano@gmail.com

Cumplir un deseo que parece sencillo puede convertirse en una experiencia inolvidable cuando una enfermedad limita las posibilidades de una persona. Tomar mate frente al río, visitar a un familiar o ver a un nieto jugar al fútbol son algunas de las propuestas que busca hacer realidad la Fundación Ambulancia del Deseo Argentina, una iniciativa que acompaña a pacientes que atraviesan una etapa difícil de la vida y necesitan asistencia sanitaria para concretar aquello que todavía quieren hacer.

Juan Manuel Gálvez, enfermero del sistema público de emergencias de Santa Fe y presidente de la Fundación, explicó que el objetivo es ofrecer un traslado seguro, gratuito y acompañado por personal capacitado. La propuesta no se centra en realizar un tratamiento médico durante el recorrido, sino en garantizar las condiciones necesarias para que el paciente pueda disfrutar de una experiencia significativa junto a sus seres queridos.

“Le ayudamos a cumplir el deseo posible. Esos deseos que fundamentalmente no serían literalmente posibles si no fuera por esta ayuda sanitaria, ya que por sus medios no lo pueden hacer ni con la familia”, señaló. En ese sentido, remarcó que cada traslado requiere una organización particular, de acuerdo con el estado de salud de la persona y las condiciones que permitan realizar la actividad de manera segura.

La organización tiene su base operativa en Rosario y trabaja principalmente en esa ciudad y el área metropolitana de Santa Fe. Su capacidad para responder a los pedidos, sin embargo, todavía es limitada: el proyecto comenzó con una ambulancia donada en comodato, que fue puesta en condiciones gracias al trabajo solidario de distintas personas. El equipo de salud también aporta su tiempo de manera voluntaria, sin cobrar por los traslados.

Esa disponibilidad condiciona el alcance territorial de la iniciativa. Juan Manuel contó que recientemente recibieron el pedido de un paciente de La Plata que quería ir a la cancha de River. El equipo comenzó a realizar gestiones para intentar concretar la visita y consiguió avances vinculados con el estadio, pero el deterioro del estado de salud obligó a postergar la experiencia.

“Nosotros hacemos lo imposible según qué nos proponen”, afirmó el presidente de la Fundación. Según explicó, cuando aparece una solicitud que excede sus posibilidades operativas, intentan encontrar alternativas y contactar a otras personas o instituciones que puedan colaborar. La intención es evaluar cada caso y buscar la manera de concretarlo siempre que las condiciones sanitarias lo permitan.

La iniciativa también comenzó a despertar interés fuera de Santa Fe. A partir de la difusión nacional del proyecto, se sumaron alrededor de 115 voluntarios de distintas regiones del país, además de las 25 personas que ya integraban el equipo de trabajo. Entre quienes se acercaron hay profesionales de la salud, técnicos, bomberos, conductores con licencia profesional y psicólogos.

La incorporación de voluntarios, explicó, requiere tener en cuenta las necesidades técnicas de cada traslado. No todas las tareas demandan la misma formación, por lo que la organización busca conformar equipos que combinen los conocimientos profesionales necesarios con personas dispuestas a colaborar en el acompañamiento.

En los traslados, lo que buscan es acompañar al paciente ya que no se trata de un tratamiento que hacen en la ambulancia, sino que lo que necesitan es empatizar y que el paciente se sienta bien: “Lo escuchamos, lo acompañamos y somos parte de ese lindo momento”. Para él, la escucha y la sensibilidad son tan importantes como la preparación logística, porque el sentido de cada salida está en la experiencia que vive el paciente y en el vínculo que puede compartir con su familia.

“El nene ya no está, pero nos dejó una linda enseñanza”

Uno de los casos que más lo marcó fue el de un adolescente de 14 años, cuyo deseo era salir a merendar con su hermano. El pedido llegó a través de una médica de un hospital de niños y el equipo organizó una salida que incluyó una visita al Museo del Deporte de Santa Fe, donde el chico pudo conocer objetos vinculados con el fútbol, una de sus grandes aficiones, antes de compartir la merienda.

Allí, el joven pudo ver el Balón de Oro y una réplica de la Copa del Mundo que había dejado la familia Messi. La jornada se convirtió en un momento especial para el chico, su hermano y quienes participaron de la experiencia.

El adolescente falleció tiempo después, pero Juan Manuel Gálvez aseguró que el recuerdo de aquella salida continúa siendo una motivación para el equipo: “Nos dejó una linda enseñanza y un muy buen recuerdo de cómo pudimos hacer las cosas y darle un lindo momento”. También destacó el agradecimiento de la familia y de los profesionales del hospital que habían acompañado el pedido.

Una iniciativa nacida en Países Bajos

Ambulancia Deseo nació en Rotterdam, Países Bajos, en 2007, cuando trabajadores del sistema público de ambulancias buscaron una manera de ayudar a un paciente que quería navegar. Aquella experiencia dio origen a una organización que fue ampliando su actividad y que actualmente dispone de más de 15 ambulancias.

Tras conocer el proyecto durante una capacitación en España, Juan Manuel se interesó por la posibilidad de llevar el modelo a Santa Fe y comenzó a reunir información sobre los protocolos de seguridad y los requisitos necesarios para poner en marcha el proyecto. Conseguir una ambulancia, organizar el equipo y darle un respaldo jurídico a la actividad fueron parte de un proceso que demandó tiempo y esfuerzo, pero, finalmente, el país se convirtió en el número 22 en incorporarse a esta iniciativa.

Actualmente, el entrevistado destacó que la respuesta solidaria superó las expectativas iniciales. Además de los voluntarios que se sumaron desde distintas provincias, recibieron contactos de servicios de ambulancia interesados en poner sus unidades a disposición para concretar deseos en sus respectivas regiones. Para el presidente de la Fundación, ese interés abre la posibilidad de ampliar el alcance de una iniciativa que, hasta ahora, depende de una estructura operativa acotada.

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