Edición N° 9174
GBA

Aumenta la morosidad en los hogares del conurbano y crece la preocupación por la economía familiar

Morosidad en los hogares del conurbano.
Morosidad en los hogares del conurbano.

El endeudamiento de las familias continúa en ascenso en el Gran Buenos Aires. La pérdida del poder adquisitivo, la desocupación y la alta informalidad laboral dificultan el cumplimiento de las obligaciones financieras y agravan la situación económica de miles de hogares.

Por Florencia Belén Mogno

La situación financiera de las familias del conurbano bonaerense continúa mostrando señales de deterioro. Aunque algunos indicadores macroeconómicos reflejan una mayor estabilidad, el aumento de la morosidad y el creciente uso del crédito para afrontar gastos cotidianos evidencian las dificultades que atraviesan numerosos hogares para sostener su economía.

Un relevamiento realizado por la consultora Analytica indicó que la morosidad promedio en la provincia de Buenos Aires alcanzó el 27,7 por ciento, mientras que en el conurbano bonaerense el índice ascendió al 30,3 por ciento. Los datos reflejan una mayor dificultad para afrontar el pago de préstamos, tarjetas de crédito y otras obligaciones financieras.

En ese aspecto, el informe al que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, también mostró diferencias entre los distintos municipios de la región. Algunos distritos registraron niveles de incumplimiento superiores al promedio provincial, lo que da cuenta del impacto que la pérdida de ingresos y el incremento del costo de vida tienen sobre las economías familiares.

El crédito se convirtió en una herramienta para cubrir gastos esenciales

Especialistas señalaron que una parte importante de los hogares ya no recurre al financiamiento para realizar compras extraordinarias, sino para afrontar consumos básicos como alimentos, transporte, servicios públicos y medicamentos.

Este fenómeno se desarrolla en un contexto de dificultades en el mercado laboral. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la desocupación en el conurbano alcanza el 9,7 por ciento y la informalidad laboral supera el 55 por ciento, una combinación que limita la estabilidad de los ingresos y aumenta la vulnerabilidad financiera.

A esta situación se suma el deterioro del poder adquisitivo registrado durante los últimos años. Diversos estudios sostienen que la pérdida de capacidad de compra de los salarios obligó a muchas familias a reducir consumos y, posteriormente, a recurrir al crédito para cubrir gastos cotidianos.

Los mayores costos profundizan las dificultades

En distintas zonas del Gran Buenos Aires también aumentó la presión sobre el presupuesto familiar como consecuencia del incremento en el costo del transporte y de otros servicios esenciales.

Las familias que viven en localidades alejadas de los principales centros urbanos destinan una mayor parte de sus ingresos a los traslados diarios hacia sus lugares de trabajo. Al mismo tiempo, en los barrios que no cuentan con red de gas natural, el costo de las garrafas representa otro gasto significativo dentro de la economía doméstica.

La combinación entre ingresos limitados, mayores gastos fijos y un creciente nivel de endeudamiento genera un escenario complejo para miles de hogares que encuentran cada vez más dificultades para equilibrar sus cuentas mensuales.

Un escenario que también impacta en el clima social

El deterioro de la situación económica también comenzó a reflejarse en distintos indicadores vinculados a la percepción ciudadana. Diversos estudios de opinión mostraron un aumento del descontento en sectores del conurbano, donde las dificultades económicas tienen un impacto directo sobre la vida cotidiana.

Si bien la realidad presenta diferencias entre los distintos municipios, la evolución de la morosidad y el menor dinamismo del consumo muestran que una parte importante de la población aún no percibe mejoras en su situación económica.

En este contexto, el crecimiento del endeudamiento familiar se consolida como uno de los principales desafíos para los hogares del Gran Buenos Aires, donde la estabilidad de los indicadores macroeconómicos todavía no logra traducirse en una recuperación del poder de compra ni en un alivio para las finanzas domésticas.

Fuente fotografías: redes sociales.

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