La iniciativa profundiza una intervención comunitaria en marcha y consolida el trabajo territorial con jóvenes a través de la comunicación como herramienta de participación.
Por Florencia Belén Mogno
En contextos atravesados por desigualdades persistentes, las experiencias comunitarias sostenidas en el tiempo adquieren un valor estratégico. No se trata únicamente de intervenciones puntuales, sino de procesos que logran arraigarse en el territorio y construir vínculos duraderos. En ese entramado, la continuidad de las acciones resulta clave para consolidar redes, generar confianza y promover transformaciones reales.
La comunicación, en este marco, se posiciona como una herramienta fundamental para canalizar esas dinámicas. Más allá de su dimensión técnica, se configura como un espacio de encuentro donde circulan relatos, identidades y formas de habitar lo colectivo. Cuando estos procesos se sostienen, permiten que las voces locales no solo emerjan, sino que se afiancen en el tiempo.
Al mismo tiempo, la participación juvenil cobra un protagonismo particular dentro de estas experiencias. Lejos de ser receptores pasivos, los jóvenes se constituyen como actores capaces de resignificar su entorno y proyectar nuevas formas de organización comunitaria. La posibilidad de intervenir desde sus propias miradas fortalece tanto su identidad como el tejido social del que forman parte.
Una intervención que se sostiene en el tiempo
En esa línea, el Observatorio Social de la Universidad Nacional de La Matanza continúa con una propuesta de capacitación en comunicación comunitaria destinada a adolescentes y juventudes del barrio Puerta de Hierro. La iniciativa se inscribió en el Programa de Intervención en Barrios Vulnerables y, al mismo tiempo, se planteó como continuidad de las acciones que el equipo viene desarrollando en el territorio, profundizando el vínculo con la comunidad.
La experiencia tuvo lugar en el Centro Comunitario Renacer y en la Biblioteca Popular José Hernández, donde se desarrollaron encuentros orientados a brindar herramientas comunicacionales y a incentivar la participación ciudadana. A lo largo del proceso, se promovió que los participantes construyeran un espacio propio de expresión, ligado tanto a la identidad del barrio como a las organizaciones en las que se insertan.
En este sentido, la propuesta no se limitó a la transmisión de contenidos, sino que impulsó una dinámica colectiva en la que se pusieron en juego trayectorias, memorias y experiencias compartidas. De este modo, la comunicación fue abordada como práctica social situada, capaz de articular historias individuales con procesos comunitarios más amplios.
Comunicación comunitaria como herramienta de transformación
Los talleres fueron diseñados y coordinados por estudiantes de carreras afines, quienes desarrollaron la actividad con el acompañamiento permanente del equipo del Observatorio Social.
En ese aspecto, esta articulación permitió sostener un proceso formativo que integró saberes académicos y territoriales, fortaleciendo tanto la experiencia educativa como el impacto en la comunidad.
En esa línea, la propuesta no solo amplió las herramientas de los participantes, sino que reafirmó una política de intervención que se construye paso a paso. La continuidad de estas acciones aparece así como un eje central: no solo garantiza la permanencia en el territorio, sino que también potencia la construcción de espacios colectivos donde la comunicación se convierte en una vía concreta para la organización, la identidad y la transformación social.
En esa dirección, este tipo de iniciativas deja en evidencia que los procesos comunitarios requieren tiempo, presencia y compromiso sostenido. La construcción de espacios de participación no se agota en una instancia formativa, sino que se proyecta en el fortalecimiento de vínculos y en la posibilidad de que los propios actores del territorio continúen generando nuevas propuestas.
A partir de estas experiencias, se consolida una perspectiva que entiende a la universidad pública como un actor activo dentro de la comunidad. Lejos de una lógica aislada, su intervención se articula con las dinámicas territoriales y contribuye a la construcción colectiva de herramientas que permitan no solo comprender la realidad, sino también transformarla desde adentro.
Fuente fotografías: redes sociales.
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



