Número de edición : 9002

Opinión

Historia Popular:Historia Presente

Dos años pasaron desde la muerte de Néstor Kirchner. Parece muy poco tiempo para realizar un análisis histórico profundo. Parece tanto para quienes vimos en él al más importante líder político de los últimos tiempos en la Argentina. De lo que no quedan dudas es que pasó a la historia argentina como uno de sus grandes protagonistas.

Por Carlos Matías Sánchez
mati_13_01@hotmail.com

Su esposa gobernaba remontando la imagen de una gestión golpeada por el conflicto con las patronales agrarias en 2008, fogoneado por los medios masivos y al que se sumaron sectores de la clase media, y la derrota en las elecciones legislativas de 2009, en las que el empresario colombiano De Narváez venció en la provincia de Buenos Aires anunciando un inminente avance de la derecha.

Sin embargo, con el liderazgo político de Néstor Kirchner y la capacidad de Cristina Fernández se logró recuperar la iniciativa política, a partir de medidas cruciales como la estatización de las AFJP y Aerolíneas primero, y la Asignación Universal por Hijo y la nueva Ley de Medios al año siguiente.

No podía esperarse otra cosa quien había llegado al poder con un porcentaje de desocupación mayor al de sus votos y sólo contó con el apoyo del duhaldismo para empezar a andar un camino en dirección opuesta al que el país había recorrido entre 1976 y 2001. La cancelación de la deuda con el FMI y el rechazo a la propuesta imperialista del ALCA fueron dos medidas que marcarían una nueva época, no sólo en las relaciones exteriores, sino en el proceso histórico del país.

Difícil es hoy, con varios recursos estratégicos de la economía nacionalizados, con una distribución del ingreso menos regresiva, con más leyes democráticas y de ampliación de derechos, con más trabajo y autonomía económica, decir que desde la muerte de Juan Domingo Perón hasta la fecha la Argentina sigue el mismo rumbo que cuando la conducían Martínez de Hoz, Cavallo y compañía.

Era octubre de 2010, habían pasado los festejos populares del Bicentenario, cuyo poder de convocatoria sorprendió y rebatió hasta los más malintencionados pronósticos de los medios de desinformación. Se había aprobado la histórica ley de matrimonio igualitario, votada positivamente por el diputado nacional Néstor Kirchner.

Que había tenido algunos sustos con respecto a su salud; su corazón había dado señales de alarma, y a pesar de las advertencias de los profesionales médicos, siguió con sus actividades políticas. Sin embargo, en aquel histórico acto de la juventud de mediados de septiembre en el Luna Park, la cesión del protagonismo a la presidente había sido una prueba de que aquellas señales no eran dignas de ser pasadas por alto.

El 20 de octubre de ese año fue asesinado el militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra. Las patotas de la conducción de la Unión Ferroviaria, ligada estrechamente a la UGOFE que administra los ferrocarriles y es responsable de la tercerización de cientos de trabajadores, atacaron a los manifestantes que reclamaban precisamente por la situación laboral precaria de aquellos. Debe ser mencionado este trágico suceso para comprender el desenlace de esa semana de octubre.

El asesinato del militante fue un golpe fatal a la salud del ex presidente, a quien se mencionaba como posible candidato del Frente Para la Victoria en las elecciones de 2011. Su mismo hijo lo reconoció.
Aquella mañana me encontraba estudiando, cuando recibí el mensaje de un amigo. Tenía la televisión apagada, no entendía a qué se refería con sus palabras. Cuando la prendí y vi el mismo titular en todos los noticieros, esperé un rato. No podía ser verdad, se habrían equivocado. Seguramente chequearían los datos y se verificaría el error. Nada de eso pasó.

Un día después me vi rodeado de miles de personas en ese Plaza a la que, con 23 años, ya concurrí tantas veces. Aunque esta vez no era feliz la causa. Sin embargo, el ambiente era único, indescriptible, difícil de entender. Se respiraba tristeza, dolor, incredulidad, y algo de preocupación, en especial cuando se analizaba la situación más allá del hecho. Los editoriales de ciertos diarios, con los colmillos afilados, “invitaban” a la presidente a “abrir el juego” a la oposición, a quienes soñaban con destituirla para cambiar el rumbo del país (ahora más que nunca), es decir, a claudicar.

Sin embargo, y lamentablemente para ellos y sus socios, en esa plaza, en esa fila interminable, en ese mar de lágrimas y de agradecimientos, de jóvenes, de obreros, de estudiantes, de jubilados, de niños, con sus flores y cartas de despedida, ese mismo dolor se transformaba en fuerza, en fortaleza para seguir adelante y para homenajear a Néstor Carlos Kirchner de la mejor forma posible: manteniendo sus banderas en alto y siguiendo adelante con ese proyecto de país distinto que tanto en común tiene con el de Juan Domingo Perón.

Aquellas calles, aquella plaza, se inundaron de lágrimas pero al mismo tiempo fueron testigos de la fuerza popular que aquel liderazgo supo convocar y que ese mismo día, horas después de aquel suceso, ratificó su confianza en el rumbo de la Argentina.

Múltiples fueron las demostraciones de agradecimiento a él y de apoyo a la presidente, desde amplios sectores de la política y de la cultura. Varios días de verdadero duelo, horas de fila para la última despedida, y esos festejos en algunos barrios del norte de la capital que más que ofender, reafirman las posiciones de quienes se encuentran de este lado de la vereda.

Dos años pasaron ya de ese hecho. Tanta agua corrió debajo del puente que parece mucho más tiempo. Tantas profecías incumplidas, tantas supuestas verdades desmentidas por los hechos, y más de un intento de desestabilización, nos encuentran ante un mismo desafío, el de profundizar el rumbo. Porque lo de Mariano Ferreyra no fue un hecho aislado; además de una tragedia que quedará como uno de los hechos más tristes de la historia de las luchas populares, fue la expresión de ciertos aspectos estructurales de nuestro país que aún no han sido transformados.

Por eso, la mejor manera de honrar a Néstor Kirchner es evitar que tengamos que lamentar a más Marianos Ferreyra.
Sepan disculpar la fuerte impronta personal del relato y del artículo en general. No es fácil ser parte de la Historia, vivirla en primera persona, y dejar de compartirla. Si en definitiva, como había dicho Jauretche, “la política es la Historia del presente”.

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