
El desarrollador inmobiliario Juan Pablo Stella analizó el impacto de la caída del consumo, el crecimiento de la actividad logística y la transformación de los centros comerciales en el oeste del conurbano. Advirtió que, mientras algunos rubros atraviesan una fuerte crisis, otros negocios ganan espacio y modifican las formas tradicionales de consumo.
La caída del consumo está impactando de manera directa en el mercado de locales comerciales, aunque no necesariamente se traduce en una mayor cantidad de locales vacíos. Según explicó el desarrollador inmobiliario Juan Pablo Stella, existe una fuerte rotación: algunos comercios cierran, pero rápidamente otros ocupan esos espacios, generando una dinámica que refleja los cambios en los hábitos de consumo y en la estructura comercial.
“Ha caído el consumo y, por eso, hay una alta rotación de los locales comerciales”, señaló Stella durante una entrevista en No Te Duermas, por Pulenta Stream. En ese contexto, destacó que mientras algunos sectores atraviesan dificultades, la actividad logística registra un crecimiento significativo, impulsada, entre otros factores, por el mayor peso de las importaciones.
De acuerdo con el desarrollador, la apertura de las importaciones modificó las necesidades del mercado inmobiliario. “La gente se volcó más a importar que a producir”, sostuvo, y explicó que los galpones, depósitos y grandes superficies se convirtieron en uno de los segmentos con mayor movimiento.
Rubros que resisten y otros que pierden terreno
La situación es heterogénea según la actividad. Stella señaló que el sector textil se encuentra entre los más afectados, mientras que la gastronomía mantiene un nivel de actividad relativamente importante, especialmente en cafeterías y hamburgueserías.
A su vez, identificó el crecimiento de los comercios orientales dedicados a bazares, cosmética, bijouterie, indumentaria y regalería. Según explicó, estos negocios trabajan con márgenes de rentabilidad menores a los que históricamente manejaron los comerciantes tradicionales, lo que les permite competir por una mayor cantidad de locales.
“Están tomando una gran cantidad del mercado de locales comerciales”, afirmó Stella, quien también destacó que estos emprendimientos requieren superficies amplias debido a la gran variedad de productos que ofrecen.
Paradójicamente, la crisis económica no implica necesariamente una paralización del mercado inmobiliario comercial. Stella explicó que la rotación genera oportunidades para su actividad, particularmente porque su empresa está vinculada principalmente con la industria y el comercio.
“Cuando hay una crisis económica, tanto el comercio como la industria tienen una alta rotación y nosotros siempre tenemos trabajo”, explicó. El mecanismo es sencillo: empresas que necesitan reducir superficies venden o alquilan depósitos y locales, mientras que aquellas que atraviesan una etapa de expansión ocupan esos espacios.
Sin embargo, para Stella todavía existe un problema central: la falta de recuperación del consumo. “Lo que está faltando es que se reactive el consumo”, sostuvo, y remarcó que la estabilidad de precios no alcanza si los consumidores no cuentan con ingresos suficientes para sostener la demanda.
En ese sentido, también cuestionó el límite que presenta el financiamiento mediante créditos. “Podés sacar un crédito una vez, dos o tres veces, pero llega un momento en que ya no podés seguir financiándote de esa manera”, señaló.
Uno de los principales cambios que observa Stella en el territorio es la descentralización de los centros comerciales. Históricamente, San Justo, Ramos Mejía y Gregorio de Laferrere concentraban buena parte de la actividad comercial del distrito. Sin embargo, en los últimos años aparecieron nuevos polos comerciales en distintas localidades.
“El caudal de gente se ha repartido”, explicó. La expansión de nuevos centros comerciales, shoppings y paseos modificó las lógicas tradicionales de circulación y consumo, haciendo que los vecinos ya no tengan que trasladarse necesariamente hacia los grandes centros históricos del distrito.
Este proceso también modifica el valor de los locales. La relación entre oferta y demanda continúa siendo determinante: cuando escasean los espacios comerciales y existe una alta demanda, los alquileres tienden a incrementarse.
Del shopping al modelo de grandes superficies
Para Stella, el futuro del comercio también pasa por nuevos formatos que combinen superficie, accesibilidad y servicios. En ese sentido, contó que su empresa está trabajando en un modelo de grandes locales con estacionamiento, vigilancia y espacios parquizados, inspirado en formatos comerciales estadounidenses.
La propuesta apunta a captar a consumidores que priorizan la comodidad y la seguridad. “Lo que busca la gente es servicio”, afirmó Stella, y sostuvo que ofrecer estacionamiento y seguridad puede ser un factor decisivo para atraer clientes.
El fenómeno también está relacionado con los problemas de movilidad y estacionamiento que presentan los centros urbanos tradicionales. Para el desarrollador, estos nuevos formatos pueden favorecer una mayor descentralización comercial y generar polos de consumo fuera de las zonas céntricas.
Así, mientras la caída del consumo golpea a numerosos comercios y obliga a otros a reducir costos o cambiar de rubro, el mercado inmobiliario comercial atraviesa una transformación más profunda. La expansión de la logística, la aparición de nuevos formatos comerciales y la multiplicación de polos de consumo en La Matanza configuran un escenario en el que, más que desaparecer, los locales comerciales están cambiando de manos, de rubro y de ubicación.
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