Edición N° 9151
GBA

El Cottolengo Don Orione atraviesa una crisis que pone en riesgo la atención de más de 400 personas

La delicada situación financiera que enfrenta el Pequeño Cottolengo Don Orione volvió a exponer las dificultades que atraviesan numerosas instituciones dedicadas a la atención de personas con discapacidad en la provincia de Buenos Aires.

Por Florencia Belén Mogno

Las organizaciones sociales y centros de asistencia especializados vienen advirtiendo desde hace meses sobre el deterioro económico que golpea al sector. Muchas de estas instituciones dependen del cobro de prestaciones vinculadas a obras sociales y programas estatales, cuyos valores quedaron retrasados frente a la inflación y el incremento sostenido de gastos operativos.

En ese escenario, sostener estructuras de atención integral se volvió cada vez más complejo. Hogares, centros terapéuticos, escuelas especiales y espacios de acompañamiento comenzaron a enfrentar problemas para cubrir salarios, servicios, insumos y mantenimiento básico. La situación impactó especialmente en entidades que trabajan de manera permanente con poblaciones de alta vulnerabilidad.

Uno de los casos más sensibles apareció en el histórico Pequeño Cottolengo Don Orione, ubicado en Claypole, donde actualmente viven y reciben atención más de 400 personas con discapacidad. Según el documento al que accedió Diario NCO, la institución atraviesa una crisis económica profunda provocada por retrasos en los pagos de prestaciones y la falta de actualización de aranceles.

Atrasos, deuda y dificultades para sostener la atención

Desde la conducción del establecimiento señalaron que las demoras en los pagos por parte de organismos y obras sociales generaron un fuerte desfasaje financiero que comenzó a repercutir sobre el funcionamiento diario del lugar.

De acuerdo con lo informado, los valores de las prestaciones quedaron muy por debajo de los costos reales necesarios para garantizar atención, asistencia médica, alimentación y acompañamiento profesional. A eso se sumó la interrupción de cadenas de pago que agravaron todavía más el panorama económico de la institución.

La situación obligó a implementar medidas de emergencia para sostener el funcionamiento general. Endeudamiento, reorganización de recursos y dificultades para cubrir gastos esenciales comenzaron a formar parte de una realidad cada vez más crítica para el establecimiento.

Desde la institución remarcaron además que el reclamo no estuvo vinculado a pedidos extraordinarios, sino al cumplimiento efectivo de los derechos ya reconocidos para las personas con discapacidad dentro de la legislación vigente.

Una red de cuidado clave para el conurbano

El impacto de la crisis excede lo estrictamente administrativo o financiero. Dentro del predio funcionan hogares permanentes, espacios terapéuticos y programas educativos destinados a personas con discapacidad que requieren acompañamiento cotidiano.

El lugar también cuenta con una escuela de formación integral orientada a la inclusión laboral y social de adolescentes y jóvenes. A lo largo de los años, el Cottolengo se consolidó como una referencia fundamental para cientos de familias del conurbano bonaerense que encontraron allí contención y asistencia permanente.

En esa línea, quienes trabajan dentro de la institución destacaron que gran parte de las tareas desarrolladas exceden la lógica tradicional de un empleo formal, ya que se construyen vínculos afectivos y dinámicas comunitarias que forman parte central del acompañamiento diario.

Por ese motivo, el posible deterioro o interrupción de los servicios genera preocupación no solo entre trabajadores y autoridades del lugar, sino también dentro de toda la comunidad vinculada al espacio.

Una problemática que atraviesa al sector

La situación del Cottolengo comenzó a reflejar una problemática más amplia que afecta a distintas instituciones dedicadas al cuidado y asistencia de personas con discapacidad en todo el país.

Muchas entidades advirtieron durante los últimos meses sobre el riesgo de cierre o reducción de prestaciones ante la imposibilidad de sostener costos operativos básicos. El retraso de aranceles y las demoras administrativas comenzaron a poner en tensión sistemas de atención que cumplen un rol social fundamental.

Mientras continúan los reclamos por la regularización de pagos y la actualización de prestaciones, crece también la preocupación sobre las consecuencias que podría tener el debilitamiento de estas redes de cuidado comunitario.

En este punto, cuando instituciones de este tipo entran en crisis, lo que queda expuesto no es solamente un problema financiero. También aparece en discusión la capacidad del sistema para garantizar acompañamiento, inclusión y calidad de vida a personas que dependen diariamente de estos espacios de atención especializada.

Fuente fotografías: redes sociales.

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