
Un estudio global liderado por investigadores del CONICET analizó estrategias de manejo sustentable en pastizales de seis continentes y concluyó que es posible sostener la producción ganadera sin comprometer la biodiversidad ni los servicios ecosistémicos.
Por Florencia Belén Mogno
Los pastizales ocupan casi la mitad de la superficie terrestre y constituyen uno de los
ecosistemas más importantes tanto para el equilibrio ambiental como para la producción de alimentos. Estos espacios sostienen gran parte de la alimentación del ganado doméstico y también de numerosas especies silvestres, además de cumplir funciones esenciales en la regulación del clima y la conservación del suelo.
A pesar de su relevancia ecológica y productiva, estos ambientes enfrentan amenazas crecientes vinculadas a la expansión agrícola, la urbanización y la intensificación de los sistemas ganaderos. La conversión de pastizales en tierras de cultivo y el aumento de nutrientes derivados de la actividad humana alteraron profundamente su funcionamiento natural, generando pérdida de biodiversidad, erosión y cambios en el ciclo del agua.
Frente a este escenario, la búsqueda de modelos de producción sustentable se volvió una prioridad para la comunidad científica internacional. El desafío consistió en encontrar estrategias que permitieran mantener la productividad sin deteriorar los servicios ecosistémicos que garantizan la estabilidad ambiental y la seguridad alimentaria a largo plazo.
En este contexto y de acuerdo un grupo de científicos internacionales liderado por investigadores del CONICET llevó adelante un estudio en 79 pastizales distribuidos en seis continentes para evaluar estrategias de producción sustentable.
Una investigación global sobre el manejo del territorio
El trabajo se desarrolló en el marco de un experimento global de larga duración de la Red de Nutrientes, iniciado en 2008 y aún vigente. En parcelas experimentales, el equipo añadió nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes y, en otros casos, excluyó animales herbívoros mediante cercas para observar cómo respondían los ecosistemas a estas modificaciones.
En ese sentido, a lo largo del tiempo, monitorearon un conjunto estandarizado de indicadores vinculados a los servicios ecosistémicos, incluyendo biodiversidad, productividad vegetal y regulación ambiental.
Los resultados fueron publicados en la revista Frontiers in Ecology and the Environment, una de las más prestigiosas en el área de la ecología, y ocuparon la tapa de la edición de abril de 2026.
Producción y conservación no son opuestos
Según se indicó en el documento facilitado a este medio, los resultados sugirieron que las medidas de gestión alternativas pueden sostener la producción ganadera al mismo tiempo que preservan los servicios ecosistémicos y la biodiversidad de los pastizales.
“Esto significa que la gestión del territorio no tiene por qué ser una elección entre ‘producción’ y ‘conservación’”, explicó Laura Yahdjian. La investigadora señaló que algunas acciones, como la fertilización con nutrientes, pueden aumentar la disponibilidad de alimento para el ganado, aunque también generan costos sobre la diversidad vegetal cuando se aplican de forma continua durante largos períodos.
La especialista advirtió que la clave estuvo en reconocer esos compromisos y no buscar únicamente maximizar un solo resultado inmediato. De esta manera, los gestores del territorio podrían sostener la producción sin perder beneficios fundamentales como la regulación climática, la polinización y la biodiversidad.
“Los pastizales se ven amenazados por el uso humano, principalmente por la conversión a tierras agrícolas vinculada a la producción de alimentos y la urbanización, la intensificación de los sistemas ganaderos y el aumento de los aportes de nutrientes. La destrucción de los pastizales produce pérdida de biodiversidad, erosión y reducción de la materia orgánica del suelo y cambios en el ciclo del agua, todo lo cual puede repercutir en el sistema climático”, advirtió Yahdjian.
Pensar a largo plazo
Además, el estudio identificó que retirar completamente el ganado no siempre favorece la recuperación del ecosistema. En muchos casos, la presencia controlada del pastoreo resulta necesaria para sostener la biodiversidad, lo que modificó algunas ideas previas sobre conservación y restauración ambiental.
Los investigadores remarcaron que la producción ganadera sustentable resulta fundamental para garantizar la seguridad alimentaria futura, ya que la conservación del suelo y la diversidad biológica forman parte del propio sistema productivo. Por eso, los resultados pueden servir como base para decisiones prácticas y políticas vinculadas al manejo territorial.
Según detallaron, estos datos permiten establecer cuándo y durante cuánto tiempo deben descansar los pastos, cuándo la fertilización puede generar costos ocultos y cómo evitar estrategias de manejo que deterioren gradualmente la biodiversidad aunque aumenten inicialmente el forraje disponible.
A futuro, el equipo planeó estudiar estrategias intermedias vinculadas a los niveles de fertilización, la intensidad del pastoreo rotacional y la convivencia entre fauna silvestre y ganado. También buscarán identificar los umbrales en los que una ganancia productiva de corto plazo puede transformarse en una pérdida ambiental irreversible a largo plazo.
Fuente fotografías: Conicet
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



