Número de edición : 9055

La Matanza

Avance urbano y pérdida de humedales

Humedales. Avance urbano y pérdida de humedales.
Humedales. Avance urbano y pérdida de humedales.

Crece la preocupación por la crisis ambiental en la cuenca Matanza-Riachuelo

Un estudio académico alertó sobre el deterioro de las cuencas del AMBA y señaló que la expansión urbana, la contaminación y la falta de coordinación institucional agravan los riesgos ambientales y sociales.

Por Florencia Belén Mogno

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la gestión del agua se consolidó como uno de los desafíos más complejos de las últimas décadas. La combinación de crecimiento demográfico, expansión urbana y presión sobre los recursos naturales generó un escenario de alta vulnerabilidad ambiental en distintos puntos del territorio.

La presencia de ríos y arroyos que atraviesan zonas densamente pobladas expuso la necesidad de políticas integrales que contemplen no solo aspectos técnicos, sino también sociales y territoriales. Sin embargo, la planificación urbana y la gestión hídrica no siempre avanzaron de manera coordinada.

En este contexto, los procesos de urbanización sobre áreas sensibles, como los valles de inundación, comenzaron a profundizar los problemas estructurales. La ocupación de estos espacios redujo la capacidad natural de absorción del agua y aumentó el riesgo de inundaciones.

En este sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, una investigación académica abordó la situación de las principales cuencas hídricas del AMBA, con foco en los ríos Reconquista, Luján y Matanza-Riachuelo.

Un estudio sobre las cuencas metropolitanas

Según el material facilitado a este medio, el trabajo formó parte de una publicación colectiva impulsada por universidades nacionales, orientada a analizar problemáticas del conurbano bonaerense.

El estudio señaló que la degradación ambiental respondió a múltiples factores, entre los que se destacaron los vertidos industriales sin tratamiento adecuado, las deficiencias en las redes de saneamiento y el avance de la urbanización sobre zonas ambientalmente estratégicas.

Asimismo, se advirtió sobre la pérdida progresiva de humedales, considerados fundamentales para el equilibrio hídrico. Estos ecosistemas cumplen funciones clave como la retención del agua y la mitigación de inundaciones, por lo que su reducción incrementó la vulnerabilidad de amplios sectores urbanos.

Otro de los ejes centrales del análisis estuvo vinculado a la organización institucional de la gestión del agua. Históricamente, la administración de las cuencas en el AMBA se caracterizó por la superposición de competencias entre distintos niveles del Estado.

Si bien la creación de organismos específicos representó un avance en términos de gestión integrada, el estudio identificó dificultades en la coordinación de políticas, la ejecución de obras y el control de actividades contaminantes.

En este aspecto, se remarcó la necesidad de fortalecer mecanismos de articulación entre jurisdicciones para garantizar la continuidad de las políticas públicas y mejorar la eficacia de las intervenciones sobre el territorio.

Desigualdad ambiental y propuestas de acción

El trabajo también introdujo el concepto de justicia ambiental para explicar cómo los efectos de la degradación hídrica impactan de manera desigual en la población. Los sectores más vulnerables fueron identificados como los principales afectados por la falta de saneamiento, la contaminación y los eventos de inundación.

A partir de este diagnóstico, se plantearon una serie de líneas de acción orientadas a revertir la situación. Entre ellas, se destacó la necesidad de impulsar infraestructura verde que incluya la recuperación de humedales, la creación de espacios de absorción y la restauración de áreas ribereñas.

Asimismo, se subrayó la importancia de promover la participación ciudadana y la educación ambiental como herramientas para fortalecer las políticas públicas y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

Hacia una gestión integral y sostenible

El análisis concluyó que la problemática de las cuencas metropolitanas requiere un enfoque integral que articule dimensiones técnicas, institucionales y sociales. La planificación a largo plazo fue señalada como un componente clave para enfrentar los desafíos ambientales.

En este sentido, se destacó la necesidad de avanzar en políticas que integren la gestión hídrica con el ordenamiento territorial, contemplando además los efectos del cambio climático y el aumento de eventos extremos.

En ese sentido, el futuro de las cuencas del AMBA quedó asociado a la capacidad de implementar estrategias coordinadas que permitan proteger los recursos naturales, reducir los riesgos y garantizar condiciones de vida más equitativas para la población.

Fuente fotografías: redes sociales.

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