
Un estudio experimental mostró resultados alentadores al combinar una molécula de origen vegetal con un antibiótico de última línea frente a patógenos resistentes, uno de los principales desafíos de la salud pública global.
Por Florencia Belén Mogno.
La resistencia a los antibióticos se consolidó como uno de los problemas sanitarios más graves del siglo XXI. El aumento sostenido de infecciones que no respondieron a los tratamientos habituales generó alertas en organismos de salud y sistemas hospitalarios de todo el mundo.
Este fenómeno se asoció a un uso extendido e indiscriminado de antimicrobianos, tanto en medicina humana como veterinaria. Como consecuencia, surgieron bacterias capaces de evadir múltiples fármacos, reduciendo de manera drástica las opciones terapéuticas disponibles.
Frente a este escenario, la investigación científica orientó sus esfuerzos a explorar nuevas estrategias que permitieran recuperar la eficacia de antibióticos existentes o desarrollar combinaciones que lograran superar los mecanismos de resistencia.
Una estrategia basada en combinaciones terapéuticas
De acuerdo con un estudio al que accedió Diario NCO, investigadores argentinos evaluaron una nueva estrategia para enfrentar este tipo de bacterias. El trabajo se centró en el uso combinado de un antibiótico de última línea con una molécula de origen vegetal.
La investigación analizó el efecto sinérgico entre colistina, una polimixina utilizada como recurso terapéutico extremo, y el cannabidiol, un compuesto no psicoactivo extraído de la planta Cannabis sativa.
Los resultados obtenidos en estudios in vitro mostraron que la combinación permitió eliminar bacterias gramnegativas multirresistentes que no respondían a cada uno de estos agentes por separado.
Un problema global en expansión
En sintonía, el informe señaló que las infecciones causadas por bacterias multirresistentes afectaron especialmente a pacientes hospitalizados y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. Estas patologías incrementaron la duración de las internaciones, los costos sanitarios y las tasas de mortalidad.
Entre los microorganismos más problemáticos se encontraron bacterias gramnegativas, caracterizadas por una estructura celular que dificultó la acción de numerosos antibióticos. Su presencia resultó frecuente en terapias intensivas y ámbitos hospitalarios.
De esta manera y de acuerdo con la información publicada en una revista científica internacional, la falta de alternativas terapéuticas eficaces convirtió a estas infecciones en una amenaza creciente para la salud pública a nivel mundial.
Resultados frente a patógenos críticos
En tanto, el estudio evaluó la acción de esta combinación sobre aislamientos clínicos resistentes, entre ellos Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii y Salmonella typhimurium. Estas bacterias se asociaron a infecciones graves en distintos órganos.
La evidencia experimental indicó una marcada actividad antimicrobiana cuando ambas moléculas se administraron en conjunto. Este efecto no se observó al utilizar cada sustancia de manera individual.
Además, cabe destacar que el trabajo reportó resultados positivos frente a biofilms bacterianos, estructuras que suelen aumentar la resistencia a los tratamientos y dificultar la erradicación de las infecciones.
Menor toxicidad y mayor eficacia
Uno de los principales límites del uso de colistina estuvo vinculado a sus efectos adversos, especialmente la nefrotoxicidad y la neurotoxicidad. Estas complicaciones restringieron su aplicación clínica a determinadas dosis.
Por otro lado, el documento científico, la combinación con cannabidiol permitió reducir la cantidad necesaria de colistina para lograr un efecto bactericida. Esta disminución abrió la posibilidad de minimizar los efectos secundarios asociados al antibiótico.
El estudio también exploró posibles mecanismos de acción mediante análisis físico-químicos, lo que permitió postular nuevas hipótesis sobre cómo interactúan ambas moléculas para potenciar su efecto.
Proyección y próximos pasos
Si bien los resultados se obtuvieron en condiciones experimentales, el trabajo sentó las bases para futuras investigaciones en modelos preclínicos y clínicos. Estos pasos resultaron necesarios para evaluar seguridad y eficacia en humanos.
En ese sentido, la publicación científica destacó que esta estrategia se inscribió en una tendencia internacional orientada a reutilizar antibióticos existentes mediante combinaciones innovadoras.
En un contexto de escasez de nuevos antimicrobianos, este tipo de enfoques representó una alternativa prometedora para enfrentar una de las principales amenazas sanitarias contemporáneas.
Fuente fotografías: Conicet.
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