Número de edición : 9013

La Matanza

La construcción del reconocimiento originario en La Matanza

Pueblos originarios. reconocimiento originario en La Matanza.
Pueblos originarios. reconocimiento originario en La Matanza.

Desde la organización comunitaria y el derecho, la comunidad Tres Ombúes impulsa un proceso de visibilización, identidad y lucha colectiva por el reconocimiento de los pueblos originarios en el distrito.

Por Florencia Belén Mogno

La presencia de pueblos originarios en el conurbano bonaerense formó parte de una historia silenciada durante décadas, atravesada por migraciones internas, procesos de exclusión y la negación sistemática de identidades indígenas en contextos urbanos. Sin embargo, en los últimos años, distintas comunidades comenzaron a organizarse para reconstruir la memoria colectiva y reclamar derechos históricamente postergados.

En territorios como La Matanza, la organización comunitaria se convirtió en una herramienta central para enfrentar desigualdades estructurales vinculadas al acceso a servicios básicos, el reconocimiento legal y la participación en políticas públicas. La identidad indígena, lejos de limitarse a una raíz cultural, se expresó como una práctica viva que articuló lo social, lo espiritual y lo político.

El rol de las mujeres dentro de estas comunidades adquirió una relevancia particular, tanto en la transmisión de saberes ancestrales como en la construcción de espacios de cuidado, acompañamiento y liderazgo. Desde allí, emergieron voces que articularon la cosmovisión indígena con herramientas del sistema jurídico occidental, abriendo nuevos debates sobre diversidad, derechos humanos y pluralidad cultural.

En ese marco se encuadra el trabajo de Paula Alvarado Mamani, representante legal de la comunidad Tres Ombúes. En diálogo con Diario NCO, reflexionó sobre su identidad como integrante del pueblo Colla, el proceso de organización indígena en La Matanza y los desafíos actuales en la lucha por el reconocimiento y el respeto de la diversidad cultural.

La persistencia de la identidad originaria

Tu identidad indígena se construyó entre territorios y experiencias distintas. ¿Cómo vivís hoy tu pertenencia al pueblo Colla y a la comunidad Tres Ombúes?

P.A.M: En lo personal, mis raíces están en la provincia de Jujuy, por parte de mi padre; por lo que hay cosas que siempre las tuve presentes. Pero al venir a Buenos Aires, a un sistema diferente, uno se torna en forma individual muchas cosas que había aprendido en su infancia colectiva.

La comunidad cumple un rol central en tu vida cotidiana. ¿Qué significa para vos recuperar lo colectivo frente a una sociedad atravesada por lo individual?

P.A.M: Entonces, hoy la comunidad me da ese respaldo comunitario. Esa armonía y hermandad de mi ser. Por otro lado, formamos un consejo de mujeres, donde hay articulación y respeto. Una tiene un problema y nos ayudamos todos. Hoy en día hacemos videollamada. Somos nueve personas ayudando a solucionar un problema a una compañera, una hermana. Así nos articulamos actualmente, lo comunitario implica un trabajo que se perdió de lo individual.

La presencia indígena en La Matanza tiene una historia profunda pero poco visibilizada. ¿Cómo se dio el proceso de llegada y asentamiento de las comunidades originarias en el distrito?

P.A.M: La llegada se divide en dos épocas. Los hermanos estaban en aquel momento. La llegada fue del extranjero, del español a este territorio. Ahí surgió la división de los Estados nacionales… ya había pueblos originarios. Con respecto a la actualidad, lo que hubo fue una especie de migraciones internas debido a factores económicos, culturales, ambientales y laborales. Hacen que hoy nos concentremos en La Matanza y empecemos a unificar trabajo, hermandad; y estrategias de supervivencia, porque en algunos territorios a veces no hay agua, gas o luz, como lo que pasa en Tres Ombúes.

Desde tu mirada, ¿qué pasos son necesarios para que exista un verdadero reconocimiento de los pueblos indígenas en el municipio?

P.A.M: El primer reconocimiento que se debe hacer es reconocer que en la actualidad hay pueblos indígenas en el municipio. Después, todo lo que conlleva políticas públicas. Primero, reconocimiento de diversidades. Después, pensar un área específica del municipio destinada a pueblos originarios. Tres Ombúes fomenta el reconocimiento de dos maneras. La primera es interna. Persona o hermanos que se cuestionaron su origen desde siempre y acompañan a la organización y fortalecen su identidad, tiene un reconocimiento de dónde vienen. Es un proceso de autoconocimiento súper importante. Un derecho humano, la identidad de uno. Por otro lado, reconocimiento externo. Si bien el municipio dice que no hay indios, sí hay un reconocimiento de la sociedad civil; u otras asociaciones indígenas, sindicatos, centros de educación, escuelas. Dentro de la sociedad, hay reconocimiento. Lo hemos logrado. Por ejemplo, yendo a explicar en las escuelas a contar nuestra historia o invitarlos a participar de alguna actividad.

Por otra parte, tu formación en abogacía estuvo atravesada por una fuerte vocación social. ¿En qué momento sentiste que el derecho podía convertirse en una herramienta para defender a tu pueblo?

P.A.M: En mi caso, el estudio de la abogacía viene desde los once años, después de haber leído El Diario de Ana Frank. Ese libro me marcó el tema de ayudar, colaborar, defender para que eso no vuelva a ocurrir. Yo estuve desde chica en el ámbito indígena. Siempre pensé en reivindicar nuestra lucha. Toda mi orientación en la facultad fue en los derechos humanos y en especializaciones, pueblos indígenas. Una cuestión de reivindicar eso. Ahora estoy en una etapa en la cual a los conocimientos occidentales les estoy sumando mi cosmovisión. Eso me lleva a reflexionar y criticar el sistema que me enseñaron en la facultad. Me cuestiono procedimientos administrativos, judiciales, y pienso en incorporar la matriz indígena en todos los ámbitos del estado.

Por otro lado, el racismo y la discriminación siguen presentes en la sociedad. ¿De qué maneras consideras que se manifiestan actualmente hacia los pueblos originarios?

P.A.M: La discriminación y el racismo siguen existiendo, y se profundizan día a día. No solo nos discriminan o generan diferencias, sino que los pocos que son aliados toman nuestros conocimientos y los venden. La razón es el paradigma del nacimiento de un Estado Nación en América con una mirada discriminadora. Yo no necesito que alguien sea empático con mi situación, sino que la respete, que el otro entienda la diversidad cultural. El Estado Nación está compuesto por 43 pueblos indígenas; 43 lenguas; 43 religiones; espiritualidad y culturas, normas de convivencia. No se puede pretender la homogeneidad.

Por último, dentro de tu herencia cultural, ¿qué valores y principios sentís que te guían en tu vida personal, comunitaria y política?

P.A.M: Toda la cosmovisión andina. Nosotros tenemos amor a la tierra, al territorio; a la Pachamama, que es la vida, esas son mis guías espirituales. También la dualidad. No solo entre hombre y mujer, sino entre el sol y la luna, como complementariedad. Son principios que nos guían. Esos son mis puntos de valores y que hoy reivindico constantemente. Después, por supuesto, con la manera de celebrar nuestras ceremonias y músicas. La muerte, para nosotros, no existe. Estamos todos en diferentes planos. Por ejemplo, mi abuela no está físicamente, pero sí espiritualmente. En mi familia la seguimos convocando.

Fuente fotografías: Tres Ombúes.

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