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Un estudio argentino redefine el origen de la necrofagia en escarabajos y adelanta su evolución en millones de años

investigación. El origen de la necrofagia en escarabajos.
investigación. El origen de la necrofagia en escarabajos.

Una investigación del CONICET y del Museo Argentino de Ciencias Naturales reveló que ciertas especies consumían carroña hace más de 37 millones de años, modificando la hipótesis vigente sobre su evolución alimentaria.

Por Florencia Belén Mogno

Las reconstrucciones sobre el origen de hábitos alimenticios en insectos dependen de la disponibilidad de factores como la comparación de especies actuales y la interpretación de los contextos ambientales donde se desarrollaron.

En el caso de los escarabajos peloteros, su historia evolutiva estuvo tradicionalmente asociada a la explotación de recursos vinculados a herbívoros, especialmente la bosta, lo que marcó durante décadas la interpretación predominante sobre su adaptación y expansión en distintos ecosistemas.

En ese sentido y de acuerdo con la información a la que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, un equipo del CONICET y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” publicó un trabajo en Palaeontology que modificó radicalmente la interpretación histórica del origen de la necrofagia en los escarabajos de la subfamilia Scarabaeinae.

Investigación argentina que adelanta el origen de la necrofagia

En relación con lo planteado anteriormente, el estudio demostró que algunas especies consumían carroña hace más de 37 millones de años, en el Eoceno medio-tardío, muy lejos de la hipótesis que ubicaba este comportamiento tras la extinción de la megafauna.

Asimismo, cabe mencionar que la investigación, basada en más de cinco mil Coprinisphaera, refinó la identificación de las bolas de cría fósiles distinguiendo entre estructuras producidas por especies coprófagas y aquellas elaboradas por especies necrófagas.

Por otra parte, este trabajo permitió atribuir Coprinisphaera tonnii y Coprinisphaera akatanka a escarabajos necrófagos, vinculados filogenéticamente con los géneros actuales Coprophanaeus y Canthon, respectivamente.

Los registros fósiles provenientes de la Formación Sarmiento, en Chubut, constituyeron la evidencia más antigua de necrofagia conocida hasta el momento. Allí se hallaron ejemplares de Coprinisphaera tonnii con una datación de 37,7 millones de años, lo que confirma que el cambio de hábito alimenticio ocurrió en un ambiente donde los herbívoros eran abundantes y no tras un evento de colapso ecológico.

Contexto del estudio

Durante el siglo XX y comienzos del XXI, gran parte de los estudios coincidieron en que la transición hacia la necrofagia había sido un fenómeno reciente en términos geológicos. Esa lectura se apoyaba en la extinción de la megafauna del Pleistoceno Tardío, momento en que se consideraba que la reducción de estiércol disponible había impulsado a algunas especies de Scarabaeinae a recurrir a cadáveres para sobrevivir.

Sin embargo y de acuerdo al relevamiento consultado por este medio, el avance de nuevas metodologías de datación y la acumulación de hallazgos en paleosuelos sudamericanos comenzaron a tensionar esa hipótesis.

En paralelo, los análisis permitieron observar que los escenarios ecológicos del pasado fueron mucho más complejos que lo que se suponía inicialmente. La abundancia de herbívoros en períodos anteriores y la formación de grandes extensiones de pastizales abrieron un panorama distinto sobre las dinámicas de competencia y especialización. En ese marco, se volvió necesario revisar en profundidad la evolución de los hábitos alimenticios de estos insectos.

Implicancias evolutivas del hallazgo

Por otro lado, según destacaron las y los especialistas, la reformulación del origen de este comportamiento alimentario expone la flexibilidad evolutiva de los Scarabaeinae y su capacidad para responder a presiones ambientales variadas.

En coincidencia, el análisis detallado de las trazas fósiles permitió reconstruir transformaciones vinculadas a competencia por recursos, variaciones climáticas y cambios en los ecosistemas sudamericanos.

La investigación también subraya la importancia actual de estos insectos, que hoy integran más de seis mil especies distribuidas en la mayoría de los ambientes terrestres y cumplen funciones esenciales en el reciclaje de nutrientes y la aireación del suelo. Su éxito evolutivo, explicaron los autores, se vincula directamente con la diversidad de comportamientos que desarrollaron a lo largo de millones de años.

De esta manera y a modo de análisis, cabe señalar que el trabajo, que reunió a especialistas de la División Icnología del MACNBR-CONICET, se constituyó en un aporte central para comprender la historia evolutiva de este grupo y para abrir nuevas líneas de investigación sobre los vínculos entre morfología, comportamiento y adaptación en insectos fósiles.

Fuente fotografías: Conicet

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