
Miss. El primer concurso de modelos generadas por inteligencia artificial pone en evidencia cómo la tecnología reproduce estereotipos de género y plantea nuevos desafíos para la percepción corporal.
Por Florencia Belén Mogno
Desde hace décadas, los concursos de belleza han sido un reflejo de los mandatos sociales sobre la apariencia femenina. La presión por alcanzar ideales estéticos ha impactado en la autoestima, la salud mental y la percepción de la propia corporalidad, generando cuestionamientos sobre cómo se construyen los estándares de belleza en la sociedad contemporánea.
Con las redes sociales, estas presiones se intensificaron. Publicaciones, imágenes de celebridades e influencers se consolidaron como referentes estéticos que moldean expectativas y amplifican los conflictos internos relacionados con la imagen corporal. En muchos casos, estos estándares resultan inalcanzables y generan insatisfacción entre quienes buscan replicarlos.
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En ese sentido y desde rl análisis realizado por Diario NCO, cabe mencionar que la irrupción de la inteligencia artificial sumó un nuevo actor en este panorama. La creación de modelos y personajes digitales permite construir figuras que no existen en la realidad.
En este contexto, se presentó el certamen “Miss IA”, un concurso que evaluó modelos generadas completamente por inteligencia artificial. La iniciativa buscó reconocer tanto la estética de las creaciones como la técnica empleada en su diseño, integrando criterios artísticos y tecnológicos.
Miss IA: el primer concurso de belleza digital
En esa línea, los resultados se dieron a conocer a través de una ceremonia virtual, y el concurso ofreció un premio económico y acceso a un programa de mentorías en innovación educativa.
Según los organizadores, la competencia también incluyó la participación de influencers virtuales como parte del jurado, reflejando la interacción entre personas y algoritmos en la valoración de la estética digital.
Los organizadores destacaron que las participantes “deben ser generadas en su totalidad por inteligencia artificial”, enfatizando la intención de estudiar cómo estas creaciones impactan la percepción social de la belleza y el papel de la tecnología en la construcción de estereotipos.
Impacto en la percepción corporal
Un estudio de la Fundación Bellamente y la Universidad de Buenos Aires indicó que 8 de cada 10 mujeres reportaron insatisfacción con su imagen corporal. “El 86 por ciento de las entrevistadas afirmó haberse sentido mal con su cuerpo después de ver publicaciones en redes sociales, siendo casi dos tercios de esos casos contenido de influencers o celebridades”, señaló el informe al que accedió este medio.
El reporte advirtió que la introducción de modelos digitales con apariencia perfecta podría profundizar la problemática, reforzando la comparación constante y los ideales inalcanzables. Las publicaciones de influencers virtuales generan interacciones similares a las de personas reales, aunque los seguidores suelen pasar por alto que se trata de creaciones artificiales.
En paralelo, se identificó que estas representaciones digitales pueden inducir nuevos trastornos relacionados con la autoimagen, al establecer estándares que combinan características estéticas populares con atributos que no existen en la realidad.
Influencers y modelos digitales: la confusión entre lo real y lo artificial
Un ejemplo data del 2023, modelos como Aitana López o Shudu alcanzaron reconocimiento masivo en redes sociales, con seguidores que interactuaban con ellas como si fueran personas reales.
“La creamos en base a lo que más le gusta a la sociedad. Pensamos en los gustos, pasatiempos y nichos”, explicó Rubén Cruz, creador de Aitana López, sobre la construcción de la modelo digital.
El escrito de seguimiento del certamen Miss IA detalló que este tipo de figuras virtuales genera ingresos y visibilidad digital, consolidando estándares de belleza que refuerzan los patrones culturales existentes. “Aunque todas las modelos informan en sus perfiles que son creaciones digitales, muchos usuarios responden como si fueran humanas”, advirtió el estudio.
La confusión entre la realidad y la simulación tecnológica plantea interrogantes sobre la ética, el impacto social y la necesidad de alfabetización digital para comprender cómo la IA interviene en la construcción de expectativas estéticas.
Entre la innovación y la controversia
El debate sobre la IA y la estética se extendió a otros ámbitos creativos. En el caso del fotógrafo alemán Boris Eldagsen, su obra “Pseudoamnesia: The Electrician”, generada completamente por algoritmos, provocó discusión sobre la autoría y la veracidad en los concursos de arte.
En ese aspecto Eldagsen afirmó en el reporte que “explicó claramente a los organizadores que iba a utilizar un algoritmo para crear su imagen”, mientras que los organizadores lo acusaron de “haber mentido deliberadamente”.
Estos casos evidencian cómo la tecnología redefine los conceptos de autenticidad y creatividad, extendiendo el cuestionamiento a la percepción del cuerpo y la belleza. La irrupción de la inteligencia artificial obliga a repensar los criterios estéticos y las expectativas sociales, así como a comprender la influencia de la tecnología en la construcción de identidades y estereotipos.
Fuente fotografías: redes sociales



