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Tecnología espacial argentina: desarrollan las primeras celdas solares nacionales

Investigadores de la CNEA fabricaron celdas solares.
Investigadores de la CNEA fabricaron celdas solares.

Investigadores de la CNEA fabricaron, por primera vez en el país, celdas solares de uso espacial con superconductores III-IV, que permitirán autoabastecer los paneles de futuros satélites.

Por Florencia Belén Mogno

La exploración espacial impulsó históricamente la innovación tecnológica en múltiples países, y Argentina no ha sido la excepción. La energía solar se ha consolidado como un recurso fundamental para el funcionamiento de satélites, que dependen de paneles capaces de generar electricidad de manera eficiente y constante en un ambiente hostil.

Este desafío requiere estabilidad, resistencia a la radiación y durabilidad, características esenciales para cualquier misión orbital que busque prolongar la vida útil de sus dispositivos y optimizar recursos.

En el contexto global, el desarrollo de celdas solares con semiconductores avanzados representa un salto tecnológico considerable. La capacidad de fabricar estos componentes de manera autónoma permite no solo reducir la dependencia de proveedores externos, sino también adaptar el diseño a necesidades específicas de cada misión.

La combinación de investigación, ingeniería de materiales y procesos de microfabricación compleja posiciona a la ciencia argentina en la vanguardia de la tecnología espacial aplicada a la generación de energía.

En ese sentido y de acuerdo con la información a la que pudo acceder Diario NCO, un grupo de investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), fabricaron, por primera vez en Argentina, celdas solares de uso espacial con superconductores III-IV, que permitirán autoabastecer los paneles de futuros satélites.

Además, la transición de celdas comerciales a producción nacional refleja un enfoque estratégico de soberanía tecnológica. La posibilidad de crear paneles solares con celdas propias implica no solo independencia, sino también la oportunidad de formar recursos humanos especializados en el desarrollo, control de calidad y ensamblaje de dispositivos espaciales.

Primeras celdas solares nacionales de uso espacial

Investigadores del Departamento de Energía Solar (DES) del Centro Atómico Constituyentes (CAC), lograron fabricar una celda solar de uso espacial basada en superconductores III-IV, específicamente en arseniuro de galio. Hasta el momento, aunque la CNEA producía paneles para satélites desde 1985, siempre utilizó celdas comerciales importadas. La innovación permitirá autoabastecer los paneles de futuros satélites sin depender de insumos externos.

Marcela Barrera, física del DES e investigadora del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (CNEA–CONICET), explicó en el estudio que “para las misiones satelitales argentinas se compraban las celdas y luego se integraban pegando un vidrio frontal protector y soldando los interconectores que forman el panel”.

A su vez, Barrera agregó que el avance reciente consiste en fabricar íntegramente en el país estas celdas con semiconductores III-V, capaces de resistir radiación y garantizar eficiencia energética durante toda la misión.

El desarrollo forma parte de la tesis de doctorado de Simón Saint André, titulada “Elaboración, caracterización, simulación numérica y ensayo de celdas solares basadas en semiconductores III-V”.

La fabricación involucró la colaboración de Hernán Pastoriza, Leandro Tosi, Leonardo Salazar y Ayelén Prado, quienes trabajaron sobre la oblea semiconductora y realizaron el depósito de contactos eléctricos en la Sala Limpia del CAC, con apoyo del Departamento de Micro y Nano Tecnología.

Paneles solares argentinos en órbita

La CNEA integró los paneles solares de satélites argentinos desde 1998, con los proyectos SAC-A, Aquarius-SAC D y SAOCOM 1A y 1B, además del SABIA-Mar 1, que se lanzará en 2024. La fabricación de celdas propias no solo asegura la independencia tecnológica, sino que optimiza la eficiencia y el control de calidad de los sistemas de potencia de cada satélite.

De esta manera, los paneles solares garantizan el suministro energético continuo, complementado con baterías que almacenan energía para los momentos en que el satélite queda en sombra.

El laboratorio del DES cuenta con una sala limpia de 180 m², control de temperatura y humedad, provisión de gases especiales como nitrógeno de alta pureza, líneas de vacío, aire comprimido y sistemas de refrigeración.

Además, posee simuladores solares que permiten medir el comportamiento de celdas y paneles tanto en condiciones terrestres como espaciales, asegurando que cada componente cumpla con los estándares de rendimiento exigidos para el ambiente orbital.

Los satélites equipados con paneles solares de la CNEA han cumplido funciones críticas, desde medir salinidad de mares y humedad del suelo hasta detectar derrames de hidrocarburos y monitorear inundaciones. La nueva capacidad de producir celdas nacionales con superconductores III-IV proyecta un futuro de mayor autonomía y excelencia tecnológica, consolidando a Argentina como un actor relevante en la ingeniería espacial de la región.

Fuente fotografías: Comisión Nacional de Energía Atómica

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