Hace un año atrás, un día como hoy viví uno de los momentos más duros y tristes de mi vida.

Es la ley, así sucede, está escrito, a todos les pasó o les sucederá.
por Karina Rocca
Aún hoy me parece mentira, lo sueño, lo escucho, lo tengo presente cada día…pero la vida continúa y él no hubiera querido que me paralizara ni el dolor ni la adversidad, ni la mediocridad en la política, hubiera querido que le hiciera honor a mi apellido y ser MÁS fuerte aún todavía.

Me entrenó desde chiquita como si ya supiera de antemano cuál sería el mandato por cumplir, a ser resiliente, a ponerme de pie y por sobre todas las cosas a no claudicar jamás en la búsqueda de mis sueños.
Por eso para los millennials y centennials que no saben de quién hablo, porque tal vez sólo tienen registro del peronismo en La Matanza desde 1999, como en el país a partir del 2003, deben saber que desde que el peronismo irrumpió en la vida política argentina en 1945 hasta la fecha, hubo muchísimos hombres y mujeres que mantuvieron viva la doctrina con su militancia y sus accionar, uno de ellos ES él, mi padre: JOSE MARIA ROCCA.

No puedo evitar abstraerme al hablar de él sin hacer auto referencia, porque todo lo que fui, lo que soy, lo que se ve y lo que no se ha visto aún, es de algún modo a su imagen y semejanza. Me inicié a su lado, desde pequeña. Caminé a su lado.
Aprendí lo bueno de la política y del peronismo, en épocas donde había ciertos códigos que, lamentablemente, se han ido perdiendo, eran tiempos dónde realmente “para un peronista no había nada mejor que otro peronista”.

Militando a su lado me enamoré del peronismo y de La Matanza, mi lugar, su lugar al que amó y por la que lo dio todo. En Villa Constructora instaló sus bases con la U.B “Volveremos”. Recuerdo aquel día cuando definió el nombre: “VOLVEREMOS”…dijo, “porque como el peronismo, siempre estaremos volviendo”.
Allí nació aquella originalidad de las pintadas en las columnas con el “Rocca Corazón” que sólo pocos conocen la ingeniería aplicada para que aún hoy, tres décadas después, algunas siguen en pie.
Su carácter tan particular, sus convicciones, su genio y figura, su pasión militante, su aporte innegable como uno de los fundadores de este actual “Proyecto Matanza” que se inició en 1999 cuando les decían “los quijotes” porque nadie creía que aquel 9 de mayo podría cambiar el curso de la historia de nuestro distrito.
Directo y sin vueltas para decir lo que sentía y pensaba, los conocía muy bien a todos, sabía por dónde “vendría el tiro” por eso sus palabras aquel 24 de febrero en la plaza: “la lealtad es un camino de ida y vuelta”, algo así como una advertencia de lo que se avecinaba porque, fue testigo de las operatorias para opacar y manchar un apellido honorable, pero acá estoy de pie, más fuerte que nunca porque seguí sus consejos, guardé silencio y me mantuve distante.
Lo traigo al recuerdo porque a los hombres y mujeres como él hay que reconocerles su militancia y su entrega. Porque más allá de los cargos que hayan ocupado o a la Agrupación que pertenezcan TODOS son valiosos por igual ya que contribuyeron con vocación militante a construir la grandeza de este distrito “bastión inexpugnable del peronismo”.
Quienes tuvimos la suerte de compartir la vida y la militancia con “El Loco” o “El Tano” quedamos inmersos de las enseñanzas y su experiencia que en un barrio, en un bar, en “20 de Junio” o en “EL fogón de Suipacha” nos compartió, no se guardó nada, lo entregó todo. Respetado y valorado por los compañeros, aún hoy sigo recibiendo palabras de afecto y reconocimiento a su figura.

Hace un año ya. Se fue con la primavera. Esposo. Abuelo. Familiero. Racinguista. Compañero. Mi padre. Mi compañero. Mi maestro. Mi conductor. Antes de partir me pidió que le prometa algunas cosas, una de ellas la comparto, le dije: “¡VOLVEREMOS COMPAÑERO! TE LO PROMETO!”.



