
En la Ciudad matancera de Madero hay un barrio de 11 edificios y con una población de más de 2000 vecinos que no existe para el municipio. Esta situación trae aparejado un sinfín de problemas para los habitantes de la zona.
Sobre la calle Callao entre España y colectora Richieri (son casi 600 metros) en los últimos 16 años se ha levantado un complejo habitacional de once torres. Cinco de ellas son de 11 pisos y las seis restantes de trece. La calle de entrada y salida del barrio es Callao; los primeros vecinos que se mudaron al barrio pagaron, de su bolsillo, una capa de material asfáltico que la municipalidad ha mantenido periódicamente.
Esta capa asfáltica tiene aproximadamente 200 metros de largo; el resto es una calle de hormigón con cordón y cuneta construido correctamente. Esta obra fue realizada por la empresa constructora de las torres.
Entre las seis torres suman 688 departamentos con una población aprox. de más de 2000 personas y circulan por estos 600 metros de calle algo más de 1500 vehículos por día. Hasta hace unos meses la calle se mantenía razonablemente bien, la ayuda de la delegación municipal, pero sucedieron algunas cosas que fueron cambiando la tranquilidad del barrio.
Susana López, vecina del barrio hace 15 años, nos cuenta que “Hace un año, más o menos, se mudo, sobre la colectora Richieri, la terminal de las líneas de colectivo 36 y 143 del grupo Plaza. Los colectivos vienen por la calle Boulogne Sur Mer y para entrar a la terminal tienen que dar la vuelta por la calle Millán, doblan en Callao y entran a la terminal por colectora” y agrega que “El problemas es que el mejorado asfáltico no aguanta tanto tránsito, se han ido formando baches cada vez más grande y encima los colectivos no respetan velocidad ni nada”.
Al respecto, Marta Vivas, vecina de la calle Milán, nos cuenta que “Los colectivos doblan por Millán y, muchas veces, se generan unos líos, los colectivos doblan sin importarles nada. Esta la clínica (por los Cedros de Tápiales) y hacen un ruido bárbaro”.
Cristina López, comerciante de la zona, afirma que “El tránsito se ha incrementado un 200% y la calle no esta en condiciones. Los que vivimos acá no podemos andar y a los colectivos hay que sumarle las vivezas de Quadrifoglio (titular de la empresa Saverio empacadora de frutas y verduras) quién hace entrar los camiones de noche cargados hasta las manijas y rompen todo” e indignada agrega que “Encima ensucia todo el barrio, en lugar de tirar la verdura y fruta podrida en contenedores, como corresponde, los quema para evitarse pagar el retiro de los mismos, cuando no la deja tirada todo el fin de semana con el olor y las ratas que eso trae”.
Los vecinos están movilizados, esperando que la municipalidad tome cartas en el asunto para resolver de alguna forma el problema.