Edición N° 9151
GBA

El conurbano bonaerense redefine su perfil económico con el avance de la logística

Logìstica. Conurbano bonaerense, perfil econòmico.

La Provincia de Buenos Aires atraviesa una transformación en su estructura productiva. Mientras la actividad industrial pierde protagonismo en varios municipios históricos, los servicios, el comercio y la logística consolidan su crecimiento y modifican el mapa económico del Gran Buenos Aires.

Por Florencia Belén Mogno

La estructura económica del conurbano bonaerense experimentó cambios significativos durante la última década como consecuencia de la pérdida de peso de la actividad manufacturera y el crecimiento de sectores vinculados a los servicios. En ese escenario, numerosos municipios comenzaron a mostrar una reconfiguración de sus actividades productivas, impulsada por nuevas dinámicas comerciales y logísticas.

De acuerdo con un informe elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), entre 2016 y 2025 la economía de la provincia atravesó un período de estancamiento estructural. Si bien tras la fuerte caída registrada en 2020 hubo una recuperación, esta no alcanzó para restablecer el nivel productivo previo, lo que evidenció modificaciones profundas en la matriz económica bonaerense.

En ese contexto, las actividades relacionadas con el transporte, la logística y algunos servicios de mayor valor agregado comenzaron a ganar participación, mientras que distintas ramas industriales redujeron su incidencia en la generación de riqueza provincial. Esta tendencia también impactó en la distribución territorial de la actividad económica y en la conformación del empleo.

 Municipios industriales frente a nuevos desafíos

Los distritos del primer cordón del conurbano, históricamente identificados con la producción fabril, fueron algunos de los más afectados por este proceso. Municipios como La Matanza, San Martín, Lanús, Avellaneda y Quilmes continúan representando una porción importante del valor agregado de la provincia, aunque su principal motor económico perdió dinamismo durante los últimos años.

Entre los factores que incidieron en esta situación se destacaron la apertura de las importaciones, la retracción del mercado interno y la disminución de las inversiones destinadas a la industria. Como consecuencia, varios sectores tradicionales registraron caídas en su nivel de actividad, entre ellos la fabricación de bienes de capital, la industria plástica, el complejo textil, el sector automotor y la siderurgia.

La reducción de la actividad industrial también tuvo efectos sobre el entramado económico local. Además del impacto directo sobre el empleo en las fábricas, la menor producción afectó a proveedores, comercios, servicios gastronómicos, empresas de transporte y otros rubros que dependen del funcionamiento de los establecimientos manufactureros.

La logística gana espacio en el segundo cordón

Mientras algunos polos industriales perdieron protagonismo, municipios del segundo cordón del conurbano comenzaron a consolidarse como nuevos centros de crecimiento económico. Malvinas Argentinas, Moreno, Ezeiza y Esteban Echeverría se posicionaron entre los distritos que más aportaron al desempeño provincial gracias al desarrollo de parques logísticos, depósitos, centros de distribución y corredores comerciales.

El crecimiento del comercio electrónico y la expansión de las cadenas de abastecimiento favorecieron la instalación de este tipo de infraestructura, que encontró en esos municipios condiciones favorables para su desarrollo. Según el estudio de la UNLP, el sector de transporte y logística fue el que registró la mayor incidencia positiva sobre el valor agregado provincial durante el período analizado.

A este desempeño también se sumó la expansión de actividades como los servicios informáticos, el software, la salud y el turismo, que incrementaron su participación dentro de la economía bonaerense y reflejaron un proceso de mayor concentración en los servicios.

Un cambio que redefine el modelo productivo

Pese al crecimiento de estas nuevas actividades, especialistas advierten que la expansión de los servicios no reemplaza completamente el papel que históricamente desempeñó la industria en la generación de empleo calificado, la articulación de cadenas productivas y la promoción de inversiones de largo plazo.

En una provincia que concentra cerca del 38 por ciento de la población argentina y continúa siendo el principal motor económico del país, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre el desarrollo de las nuevas actividades y el fortalecimiento del entramado productivo industrial.

La transformación que atraviesa el conurbano bonaerense no solo modifica el paisaje urbano con la aparición de centros logísticos y grandes depósitos. También refleja un cambio de modelo económico que plantea nuevos interrogantes sobre las características del crecimiento, el empleo y el desarrollo productivo de la provincia en los próximos años.

Fuente fotografías: redes sociales

 

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