Número de edición : 9021

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Cruz del Sur: el arte como refugio y motor de transformación en los barrios

Barrios. Motor de transformación en los barrios.
Barrios. Motor de transformación en los barrios.

La asociación civil sostuvo durante casi dos décadas un trabajo territorial centrado en la inclusión de niños y jóvenes a través de propuestas culturales, con espacios creativos en La Matanza y otras zonas.

Por Florencia Belén Mogno

El arte se convirtió, en muchos barrios del conurbano bonaerense, en una herramienta concreta de transformación social. Allí donde las desigualdades estructurales marcaron las trayectorias de las infancias y adolescencias, las organizaciones comunitarias ofrecieron espacios de contención y construcción colectiva. Los talleres culturales no solo brindaron aprendizajes técnicos, sino que también generaron pertenencia y redes afectivas.

En ese entramado territorial, la prevención de consumos problemáticos y situaciones de violencia se abordó desde propuestas integrales. La presencia sostenida, el vínculo cotidiano y el acompañamiento educativo resultaron claves para fortalecer trayectorias y abrir nuevas perspectivas de futuro.

Las experiencias de educación popular encontraron en la cultura una vía para promover valores solidarios y consolidar procesos comunitarios. Desde el muralismo hasta la música o la alfabetización, cada práctica artística funcionó como un canal de expresión y también como una estrategia de intervención social en territorios atravesados por múltiples desafíos.

En ese marco se encuadra la labor de la Asociación Civil Cruz del Sur, que desarrolla actividades en distintos barrios de La Matanza, el Gran Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En diálogo con Diario NCO, su referente, Flavia Barreiro, repasó el origen del proyecto, su crecimiento institucional y los principales logros alcanzados.

Arte y territorio como ejes de trabajo

La organización trabaja con niñes y jóvenes de entre 4 y 16 años y ofreció espacios de arte, cultura y apoyo educativo. A través de tres Espacios Creativos, impulsó talleres de alfabetización, pintura mural, música, percusión, informática, artesanías y danzas folclóricas.

En ese sentido, también promueve grupos juveniles, actividades deportivas, huertas comunitarias, experiencias de eco-construcción, visitas a museos y centros culturales, además de acciones solidarias.

Sobre los inicios, Barreiro recordó: “En un contexto aún marcado por la crisis del 2001, apostamos al arte como herramienta de transformación y contención de niñes y jóvenes en situación de vulnerabilidad”. Asimismo, explicó que en los primeros años se consolidó una articulación con actores eclesiales: “Desde el inicio se entabló un vínculo de trabajo artístico, educativo y social con el equipo de sacerdotes para las villas de Bs.As.”.

El muralismo como identidad colectiva

Con el paso del tiempo, el muralismo se convirtió en una de las principales marcas identitarias de la asociación. “El muralismo ha sido desde entonces y hasta la actualidad la principal herramienta artística para la intervención territorial, la articulación institucional y la sustentabilidad de la organización”, sostuvo la coordinadora.

En síntesis con lo planteado anteriormente, cabe señalar y destacar que las intervenciones se desplegaron en barrios matanceros y también en otros puntos de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires.

La sede central se estableció en el barrio Padre Vernazza de Virrey del Pino, donde funciona la Casa de Artes y Oficios “Cruz del Sur”. Allí, según detalló Barreiro, “se desarrolla el trabajo intensivo en prevención de adicciones y violencia a través del arte. Es un edificio de dos plantas diseñado y equipado para talleres artísticos, informática, radio y comedor comunitario”.

En ese aspecto, también resulta importante mencionar que también se encuentra el espacio “El Arroyo”, ubicado en el barrio Lasalle de González Catán, amplió el alcance territorial del proyecto.

Aunque la experiencia comenzó en 2006 a partir del encuentro entre artistas y educadores populares, la formalización de la personería jurídica llegó en 2012. Ese paso resultó fundamental para fortalecer alianzas institucionales.

En palabras de la directora, fue “clave para potenciar vínculos con el Municipio de La Matanza, Gobierno de Entre Ríos, agencias de cooperación internacional como CREAS y ADVENIAT, y la Iglesia Católica”.

Logros, sostenimiento y desafíos

Al realizar un balance de estos años de trabajo, Barreiro destacó “la formación de un grupo de jóvenes referentes solidarios, la profesionalización de la técnica mural y la participación en redes regionales como el Programa Mercosur Solidario y Red Encuentro”. También subrayó “la realización de intervenciones artísticas y mural en todo el país”.

En relación con la tarea cotidiana en los barrios de González Catán y Virrey del Pino, explicó que sostuvieron “más de 12 talleres semanales artísticos, educativos y preventivos de diferentes problemáticas en las localidades de González Catán y Virrey del Pino”.

Por último, Barreiro hizo hincapié en la mirada pedagógica que atravesó el proyecto. Explicó que entienden “a la educación como una herramienta para el desarrollo, la prosperidad y la liberación de las personas y de las comunidades”. Desde esa concepción, afirmó: “Nos abrazamos a la pedagogía de la esperanza y del amor bien armado diría Freire y tratamos de planificar de organizar, de manera flexible de acuerdo a la realidad con la que trabajamos”.

Fuente fotografías: redes sociales.

 

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