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La industria del juguete frente a un escenario crítico: caída demográfica, avalancha importadora y reclamos urgentes

La industria del juguete frente a un escenario crítico.
La industria del juguete frente a un escenario crítico.

La Cámara Argentina de la Industria del sector advirtió sobre una combinación de factores estructurales, económicos y comerciales que puso al rubro en uno de los momentos más delicados de las últimas décadas

Por Florencia Belén Mogno

La industria del juguete atravesó un proceso de transformación profunda que fue más allá de los vaivenes coyunturales de la economía. En los últimos años, cambios demográficos sostenidos alteraron de manera estructural la base de consumo, reduciendo el universo de niños y niñas que tradicionalmente constituyeron el principal motor de la demanda.

A este fenómeno se sumaron mutaciones culturales que modificaron las formas de jugar, desplazando parte del tiempo dedicado al juego físico y creativo hacia el consumo de contenidos digitales.

En paralelo, la creciente exposición temprana a pantallas, videojuegos y dispositivos móviles compitió directamente con el juguete tradicional. El juego simbólico, creativo y social perdió centralidad frente a estas prácticas.

Según el documento al que accedió Diario NCO, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete manifestó una fuerte preocupación por la presencia de juguetes inseguros en el mercado local.

Riesgos para la seguridad y alertas por productos inseguros

La entidad advirtió sobre productos ofrecidos bajo la modalidad de “compra internacional” en plataformas de comercio electrónico que contaron con alertas de retiro en Estados Unidos, así como artículos que se presentaron como certificados pero no cumplieron con la normativa vigente tras ser sometidos a ensayos en laboratorios acreditados.

Las alertas no se limitaron al mercado argentino. Organismos de países de la región, como Brasil, detectaron juguetes con presencia de metales pesados y sustancias prohibidas, lo que reforzó la necesidad de fortalecer los controles en frontera y de establecer regulaciones claras sobre la venta online. La falta de trazabilidad efectiva en la comercialización fue señalada como uno de los principales riesgos para la salud y la seguridad de niños y niñas.

Desde la Cámara remarcaron que el uso indebido de sellos de seguridad y certificaciones falsas agravó el problema, ya que generó una falsa sensación de confianza en las familias. En ese marco, se insistió en que la seguridad debía ser el primer criterio al momento de elegir un juguete y que el Estado debía garantizar condiciones mínimas de control para evitar que productos peligrosos llegarán a los hogares.
Importaciones récord y un mercado sobredimensionado

El informe brindado a este medio detalló que entre enero y octubre las importaciones de juguetes alcanzaron los USD 91,3 millones FOB y 17,5 millones de kilos, con un incremento interanual del 59,5% en valores y del 94% en volumen. China explicó el 85,7% del valor importado y el 94,4% del volumen, consolidando una concentración inédita en los últimos veinte años.

En el mismo período, el número de empresas importadoras pasó de 199 a 530, evidenciando el ingreso masivo de nuevos operadores en un contexto de consumo en caída. Más de la mitad del volumen importado correspondió a productos de menos de USD 3 FOB por kilo, lo que confirmó la llegada de artículos de muy bajo costo, muchos de ellos subvaluados o declarados por debajo de su valor real.

Si se incluyeron juegos de mesa, artículos de aire libre y productos de fiesta, el volumen total ascendió a 28,4 millones de kilos, lo que posicionó a 2025 como el año de mayor ingreso de productos en dos décadas, incluso por encima del pico registrado en 2018. La diferencia central fue que este récord se dio en un mercado deprimido, con consumo en retroceso y altos niveles de stock acumulado.

Sobreoferta, contrabando y competencia desigual

A la avalancha importadora se sumó la persistencia de excedentes de stock provenientes de 2023, tanto de producción nacional como de importaciones realizadas a un tipo de cambio oficial bajo.

Esta combinación generó una fuerte sobreoferta, caída de precios, distorsiones en el mercado y un freno al desarrollo de productos de mayor calidad, afectando la rentabilidad y la planificación del sector.

La industria nacional, si bien demostró capacidad para competir en diseño, calidad y seguridad, enfrentó una desventaja estructural frente a China, donde los costos laborales, ambientales y energéticos resultaron significativamente más bajos y existieron incentivos a la exportación que distorsionaron los precios internacionales. Esta asimetría profundizó la competencia desleal y puso en riesgo la sostenibilidad de la producción local.

El contrabando apareció como otro factor crítico. La Cámara estimó que esta práctica explicó cerca del 30% del mercado, con modalidades cada vez más extendidas en distintas regiones del país. Se registraron casos de comercios que se abastecieron de mercadería ilegal mediante viajes periódicos a zonas fronterizas, generando evasión fiscal, competencia desleal y un riesgo directo para las familias, ya que esos productos no cumplieron con ninguna norma de seguridad.

Reclamos urgentes para proteger a la industria y a las familias

Frente a este escenario, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete reclamó una serie de medidas urgentes orientadas a cuidar la salud de niños y niñas, garantizar condiciones de competencia leal y evitar la pérdida de producción y empleo. Entre los principales pedidos se destacó el fortalecimiento de los controles en frontera ante el incremento de importaciones y el ingreso de artículos sin certificación.

También se solicitó exigir que todas las publicaciones en plataformas digitales incluyeran el marcado de conformidad obligatorio, con código QR, AR y las dos tildes que garantizaron trazabilidad y cumplimiento normativo. A su vez, se reclamó asegurar la fiscalización en todo el territorio, tanto en comercios físicos como en canales online, y controlar las importaciones de bajo valor y subfacturadas.

Por último, el organismo remarcó que la combinación de un mercado saturado, controles insuficientes y productos sin trazabilidad llevó a la industria a niveles extremos de capacidad ociosa y puso en riesgo tanto a la producción nacional como a los importadores formales que sí cumplieron con los estándares exigidos.

Fuente fotografías: redes sociales

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