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Vivir entre las guerras: la experiencia de Liu Sivaya como corresponsal en zonas de conflicto

Guerras. Vivir entre las guerras: la experiencia de Liu Sivaya.
Guerras. Vivir entre las guerras: la experiencia de Liu Sivaya.

En esta segunda parte de la nota realizada por Diario NCO a la periodista y politóloga Liu Sivaya, la especialista narra su experiencia en el terreno, los desafíos de informar desde contextos bélicos y las lecciones personales que le dejó su recorrido profesional.

Por Florencia Belén Mogno

Las coberturas periodísticas en territorios atravesados por la guerra exigen mucho más que conocimientos técnicos. Supone exponerse al riesgo, convivir con el miedo y desarrollar una sensibilidad capaz de registrar el dolor humano sin caer en el sensacionalismo. En esos contextos, el periodismo se vuelve no solo un medio de información, sino también un acto de compromiso ético.

El trabajo en zonas de conflicto desafía la noción tradicional del rol del comunicador. Quien elige documentar el horror de la guerra enfrenta dilemas morales, limitaciones logísticas y la responsabilidad de transmitir con precisión lo que vive la población civil. En muchos casos, son los propios reporteros quienes se transforman en testigos directos de la historia, aportando una mirada que complejiza las versiones oficiales.

A su vez, las mujeres que ejercen este tipo de periodismo deben atravesar obstáculos adicionales. Sin embargo, en algunos escenarios, el género puede convertirse en una fortaleza: una manera de acercarse a comunidades y testimonios que no siempre se abren al diálogo con facilidad. La experiencia en terreno redefine la noción de miedo y solidaridad, desafiando los estereotipos sobre lo que significa cubrir una guerra.

Desde esa perspectiva, Liu Sivaya, corresponsal y analista geopolítica, relató en diálogo con Diario NCO cómo fue su recorrido en el Donbass, las situaciones límite que enfrentó, el impacto emocional de presenciar el sufrimiento civil y los aprendizajes personales que transformaron su mirada sobre el poder y la política.

Una vida de compromiso

Después de todo lo que viviste a lo largo dectu vida profesional, ¿cómo cambió tu mirada sobre el poder y las decisiones políticas después de presenciar el sufrimiento civil?

L.S: Esta parte fue especialmente difícil. La primera vez que vine a Donbass fue a finales de marzo y volví a España a finales de abril del año 2022. Sin duda alguna, fue el viaje más revelador de todos, rompedor de esquemas. Me quedé con un vacío brutal. De repente me di cuenta de que eran dos mundos diferentes: el de Rusia, y el occidental. Y diría que, en algunos puntos, incluso incompatibles entre sí. Ojo, yo opino que Rusia es absolutamente occidental; o sea, me refiero en términos de cultura, en términos de raíces. Lo que a día de hoy se considera Occidente es exactamente lo mismo que representa la Federación de Rusia, e incluso Rusia ahora lo representa en mucho mayor medida. Y también pasé muchas semanas asqueada por la sociedad que habíamos estado construyendo en Occidente, donde las cosas que de verdad importan, están intentando ser tapadas de cualquier forma. Así que cambió mucho mi mirada; sobre el poder, no tanto, porque siempre he comprendido que está como un tanto por encima, desgraciadamente, de lo que es el sufrimiento civil. Y las decisiones políticas que más rechazo me generaron fueron las occidentales porque estaban decidiendo sobre seguir metiendo en cada vez más guerra a una población que ya está cansada de tanto sufrimiento.

Y en esa línea, ¿qué desafíos enfrentaste siendo mujer al trabajar en contextos bélicos?

L.S: Ninguno. Esto es quizás lo que más sorprenda, pero lo cierto es que ser mujer y trabajar en conflictos bélicos, al menos en mi caso, que ha sido dentro del contexto ruso, hay que también destacar el hecho de que yo conozco perfectamente el idioma y me sé desenvolver, pero yo diría que era más una ventaja que un inconveniente. Yo nunca he sufrido ningún tipo de machismo como que “pues apártate, esto no es lo tuyo”. Al final los que más me lo decían eran los haters occidentales. Pero cuando pasaba mi tiempo con militares y tocábamos asuntos profesionales en el ámbito laboral, te tratan como a cualquier otra persona, como a un ser humano, lo cual es efectivamente de agradecer. Me sorprendió mucho, porque yo venía con bastantes más prejuicios.

Por último, ¿qué aprendizajes te dejó tu recorrido profesional?

L.S: Muchísimos. Algunos muy tristes, otros que considero muy bonitos, y me regaló a personas que son las más importantes a día de hoy en mi vida.

Fuente fotografías: redes sociales Liu Sivaya.

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