
En junio, las principales frutas y hortalizas redujeron su precio en el Mercado Central de Buenos Aires, pero las grandes cadenas mostraron aumentos y brechas de hasta 137 por ciento.
Por Florencia Belén Mogno
En un escenario económico marcado por la presión inflacionaria, los precios de frutas y verduras funcionan como indicadores clave del acceso a los alimentos frescos. La volatilidad estacional, los costos logísticos y las condiciones climáticas impactan de lleno en estos productos, lo que genera marcadas diferencias de precios según el canal de comercialización.
A su vez, este tipo de alimentos tienen un peso significativo en el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), por lo que su evolución no solo afecta los bolsillos individuales, sino también los indicadores macroeconómicos.
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, relevó la evolución de precios en frutas y hortalizas durante el primer trimestre de 2025 (hadta julio), y proyectó su impacto en el IPC de alimentos.
Precisiones del estudio
El análisis se centró en las seis hortalizas más comercializadas (papa, tomate, zapallo, cebolla, lechuga y batata), que representan el 75,3 por ciento del volumen del MCBA, y las cuatro frutas principales (banana, limón, manzana y naranja), que explican el 55,0 por ciento del total comercializado.
Según el reporte, hasta el comienzo de julio se registró una baja del 1,2 por ciento en el promedio ponderado de estas seis hortalizas en el MCBA respecto de mayo. Esta caída implicaría una reducción del 15,8 por ciento en el segmento Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) del IPC.
Dado que este segmento tiene un ponderador del 2,2 por ciento en la división Alimentos y Bebidas no alcohólicas del índice general, su efecto proyectado sería una disminución de 0,3 por ciento en el IPC del primer trimestr.
Por su parte, el segmento de frutas mostró una baja de 8,7 por ciento respecto del mes anterior, lo que se traduce en una caída del 15,6 por ciento en el subíndice de frutas del IPC. Como este rubro representa el 1,3 por ciento dentro de la división alimentos, el impacto proyectado es una reducción de 0,2 por ciento en el índice.
Ampliación de los resultados
Entre las hortalizas, la lechuga encabezó los aumentos del mes con una suba del 89,5 por ciento, seguida por la papa (3,6 por ciento) y la batata (3,3 por ciento). Por el contrario, el tomate y el zapallo se abarataron un 19,8 y 19,5 por ciento respectivamente, mientras que la cebolla bajó un leve 1,6 por ciento.
En términos interanuales, el conjunto del segmento mostró una contracción del 23,7 por ciento, con la lechuga destacándose también por su variación acumulada del 82,2 por ciento y una suba interanual del 47,4 por ciento.
Las condiciones climáticas incidieron fuertemente en estos resultados. Las bajas temperaturas redujeron la producción en zonas como Buenos Aires y Mendoza, pero la oferta proveniente del Norte Argentino y Corrientes sostuvo el abastecimiento, lo que evitó mayores alzas.
En cuanto a las frutas, solo la manzana subió su precio en junio (2,1 por ciento), mientras que la naranja, el limón y la banana bajaron 21,7 por ciento, 16,3 por ciento y 9,0 por ciento respectivamente.
Análisis y desarrollo de la investigación
De todos modos, en la comparación interanual, el segmento registró un alza del 12,9 por ciento, encabezada por el limón con una suba del 44,2 por ciento. En lo que va de 2025, el comportamiento acumulado mostró una caída del 24,9 por ciento, donde se destacó nuevamente el limón con una baja del 72,9 por ciento.
Esta reducción se explicó por una mayor oferta de cítricos en temporada, lo que evitó la necesidad de importar limones. A su vez, la manzana encareció por los costos asociados al mantenimiento en frío, y la banana disminuyó su valor por baja demanda y acumulación de stock en estado maduro.
Por fuera del MCBA, los precios que se observaron en los supermercados tuvieron una dinámica diferente. En este canal, el promedio de precios corrientes de las seis hortalizas aumentó más de un 14,9 por ciento respecto . Específicamente, la papa subió 38,9 por ciento, la lechuga 27,3 por ciento, el tomate 9,4 por ciento, la batata 2,1 por ciento y el zapallo 1,7 por ciento y solo la cebolla bajó: un 8,3 por ciento.
Esta diferencia se tradujo en una brecha de precios entre el MCBA y las grandes cadenas del “137,0 por ciento, lo que representa un incremento de 38 puntos. La dispersión de precios entre supermercados fue especialmente alta en el caso de la lechuga, con un 68,0 por ciento de diferencia entre la opción más cara (Coto) y la más económica (MasOnLine)”.
Este tipo de datos pone en evidencia no solo la necesidad de monitorear los precios al consumidor final, sino también de repensar la cadena de valor de alimentos frescos, donde intervienen múltiples actores desde la producción hasta el consumo. La falta de mecanismos de control o acuerdos de referencia en algunos segmentos contribuye a ampliar las brechas de acceso a alimentos básicos.
En un país donde el consumo de frutas y verduras ya está por debajo de los niveles recomendados por la OMS, la evolución de estos precios no puede pasar desapercibida. Entender cómo se construyen estas diferencias y qué factores las explican es clave para pensar políticas públicas efectivas y sostenibles que protejan tanto al productor como al consumidor.
Fuente fotografías: CEPA.
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