
Los procedimientos se intensificaron durante el verano como parte de una estrategia integral de prevención del delito y seguridad vial en todo el distrito
Por Florencia Belén Mogno
El control de la circulación de motocicletas se convirtió en uno de los ejes centrales de las políticas de seguridad urbana en el conurbano bonaerense. En distritos de alta densidad poblacional, donde la movilidad cotidiana convive con problemáticas delictivas y siniestralidad vial, las autoridades locales avanzaron con esquemas de fiscalización más estrictos para reducir riesgos y fortalecer la prevención.
En ese marco, los operativos sobre motovehículos adquirieron un carácter sostenido y coordinado entre distintas áreas estatales. La estrategia combinó presencia territorial, controles dinámicos y puntos fijos en zonas consideradas estratégicas, con el objetivo de desalentar prácticas ilegales y ordenar la circulación vehicular.
La iniciativa formó parte de una política más amplia orientada a mejorar los mecanismos de seguridad comunitaria, no solo frente a delitos cometidos mediante el uso de motos, sino también ante conductas peligrosas que pusieron en riesgo a peatones y automovilistas. El despliegue buscó, además, responder a reclamos vecinales vinculados a maniobras imprudentes y ruidos generados por picadas clandestinas.
Según el documento al que accedió Diario NCO, en el distrito de La Matanza se retuvieron en promedio 1500 motocicletas por semana durante los operativos desarrollados en la temporada de verano.
Secuestros semanales y articulación de fuerzas
Los procedimientos fueron ejecutados de manera conjunta por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la Guardia Urbana municipal y el área de Tránsito local, en distintos puntos estratégicos del partido.
En ese contexto, el informe facilitado a este medio señaló que el despliegue incluyó controles de documentación, verificación de condiciones técnicas y constatación de pedidos de secuestro activos.
Del total de motos incautadas, seis de cada diez estuvieron vinculadas a hechos delictivos o presentaron irregularidades judiciales, mientras que el resto fue retenido por no cumplir con las condiciones mínimas de seguridad exigidas por la normativa vigente.
Prevención del delito y seguridad vial
Por otro lado, las autoridades explicaron que uno de los principales objetivos fue combatir la modalidad delictiva conocida como “motochorros”, que en los últimos años generó preocupación en distintas zonas urbanas. La circulación de motos sin identificación visible o con documentación irregular representó un factor de riesgo en ese tipo de episodios.
En paralelo, los controles apuntaron a reducir accidentes de tránsito derivados de la falta de casco, luces reglamentarias o frenos en condiciones adecuadas. La seguridad vial fue planteada como un componente inseparable de la política preventiva.
Asimismo, los operativos buscaron impedir la organización de picadas clandestinas, prácticas que se desarrollaron especialmente en horarios nocturnos y que implicaron un peligro tanto para quienes participaron como para vecinos y transeúntes.
Infraestructura tecnológica y plan integral
En tanto el reporte indicó que estas acciones se enmarcaron en el Plan Integral de Seguridad impulsado por el gobierno local que contempló una inversión sostenida en dispositivos tecnológicos y herramientas de monitoreo.
Entre los recursos destacados se encontró el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), desde donde se coordinaron intervenciones en tiempo real, junto con un anillo digital equipado con lectoras de patentes para detectar vehículos con irregularidades.
El esquema se completó con más de 5000 cámaras de seguridad 4K distribuidas en el distrito, 1200 Paradas Seguras, 100 Puntos Seguros y más de 15 mil alarmas vecinales instaladas en distintas localidades.
Continuidad de los operativos
El promedio semanal de motos retenidas evidenció la magnitud del control implementado y la decisión de sostener una presencia activa en el territorio. Las autoridades indicaron que los operativos continuarían en puntos rotativos para evitar zonas liberadas y mantener cobertura integral.
En un distrito de gran extensión territorial como La Matanza, la coordinación entre fuerzas provinciales y municipales fue presentada como un elemento clave para optimizar recursos y mejorar resultados.
La intensificación de los controles sobre motovehículos se consolidó así como una de las herramientas centrales dentro de la estrategia preventiva, combinando fiscalización, tecnología y presencia en la vía pública para fortalecer la seguridad comunitaria.
Fuente fotografías: redes sociales.
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