Número de edición 8481
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Alegatos – Segunda parte: anteúltima audiencia del año del juicio por la Brigada de Investigaciones de San Justo

Alegatos – Segunda parte: anteúltima audiencia del año del juicio por la Brigada de Investigaciones de San Justo.

Con la segunda parte del alegato fiscal continuó el debate por uno de los CCD más grandes del conurbano oeste en dictadura.

El fiscal Agustín Vanella no dejó lugar a dudas respecto a la actuación del personal policial imputado y detalló sobre 50 de los 84 casos que forman parte de la acusación. La exposición continuará en la audiencia de este miércoles sobre el resto de los casos y el pedido de penas para todos los acusados.

Más sobre el represor Félix: una revisión detallada de la foja de servicios y destinos de Félix, como de su legajo Nº7362, arroja varias diferencias respecto a lo planteado por el genocida. En principio, en agosto de 1976 se lo ubica como subcomisario en la “Brigada de Avellaneda”, esto sería la Brigada de Investigaciones de Lanús con sede en Avellaneda, conocido como CCD “El Infierno” donde ya se cometían delitos relacionados al plan genocida.

Luego, en septiembre de ese año se lo designa en la “Dirección General de Investigaciones (Brigada de Investigaciones de Lanús)”, lo que sería el mismo lugar. Efectivamente el 2 de febrero de 1978 figura su designación en la “Brigada de Morón” (San Justo) y el 13 de marzo de ese año se inscribe su destino como “Inscrp. 38º curso p/jefe año 1978”, hasta el 22 de diciembre del ’78 cuando se asienta su vuelta a la Brigada de Morón ya como comisario.

Lejos de aportar claridad, asoman varios datos curiosos: no se menciona destino ni en la Subcomisaría de Solano ni en la Comisaría 1ra de Quilmes, y Félix sí aparece como jefe de la Brigada de Morón entre diciembre de 1979 y diciembre de 1981, donde el represor dijo nunca haber prestado servicios.

Entonces, o bien en la foja se anotaban elementos imprecisos, selectivos y digitados a conveniencia -recordemos que Félix dijo en 2012 que a veces se ponía un destino para poder cobrar el sueldo-, o bien la imperiosa necesidad actual de Félix de despegar su función de San Justo lo hicieron olvidar que incluso con posterioridad al pico activo del genocidio, comandó la dependencia que él dice que nunca conoció.

El fiscal Vanella afirmó que fue calificado positivamente para su ascenso en septiembre del ’78 por el comisario Oscar Antonio Penna, jefe de la Brigada de San Justo entre el 22/9/77 al 27/3/79. Agregó que según su legajo, tuvo una licencia de 35 días entre el 6/2/78 y el 12/3/78.

Por ello Vanella afirmó que “consideramos que aunque estuviera realizando el curso, prestó funciones en la Brigada de San Justo”. La fiscalía solicitó la absolución de Félix por los casos de Rubén Cabral y Modesta Bianchi, al “no coincidir el período del secuestro con el de revista del imputado”.

La declaración de Baume

El siguiente acusado fue Leopoldo Luis Baume, segundo jefe de la Brigada de San Justo entre noviembre del ’77 y enero del ’79, a quien se le atribuyeron 52 casos de secuestros y torturas, los homicidios de 3 de los 7 integrantes de la UES zona oeste asesinados desde la Brigada y 5 casos de delitos sexuales.

En principio se desconoce el criterio con el cual se le imputaron a Baume los secuestros de solo 3 de los 7 estudiantes desaparecidos de la UES zona oeste, siendo que todos fueron secuestrados dos meses antes del comienzo de las funciones del represor en la Brigada, pero permanecieron y fueron fusilados juntos -cosa que se da por probada- cuando el comisario ya estaba en funciones.

Luis Baume es el único represor de cuerpo presente en algunas audiencias porque cumple arresto domiciliario en su casa de calle 49 Nº867 -1° piso- Depto. “A”, entre 12 y 13 de La Plata, esto es, porque está cerca.

En la indagatoria realizada en el debate Baume, se despegó de las acusaciones y se reinventó un pasado. Dijo que para el año ’77 era comisario de una dependencia en Marcos Paz, y casi a fin de año lo trasladaron a la Brigada de San Justo. “Por primera vez en mi carrera me sentí incómodo, porque me rebajaban de cargo. Además yo era del área de Seguridad y no de Investigaciones”.

“El jefe era Penna, que me asignaba tareas. Dijo que iba a hacer tareas administrativas, porque lo operativo lo manejaba él con su gente. Así que yo nunca tuve tareas operativas”. Baume intentó así desprenderse de los secuestros realizados sobre un importante grupo de militantes políticos recluidos en la Brigada y descargó la responsabilidad en su jefe, no casualmente ya fallecido.

Oscar Antonio Penna había asumido la titularidad de la Brigada de San Justo el 22 de septiembre del ’77 en reemplazo del comisario Roberto Bustos y como dependencia de la Dirección de Investigaciones Zona Metropolitana, a  su vez a cargo de Juan Miguel Wolk.

El día que asumió Penna había por lo menos 30 detenidos desaparecidos en la Brigada, entre ellos los matrimonios Lavalle-Lemos, Rodríguez-Futulis, los hermanos Moreno, los hermanos Corrales, Orlando Guerechit y el joven Alfredo Narciso Agüero. En 1978 Penna apropió a la hija del matrimonio Moyano-Santander, nacida en el Pozo de Banfield pero que venían de San Justo.

La consigna es negar

“Me asombran los hechos que se me imputan”, espetó Baume ante el Tribunal: “no he participado de nada y desconocía todo eso. En el año ’78 realicé un curso en la escuela de policía, luego un curso de conducción, voluntario y selectivo. El año ’79 lo pasé en La Plata, desvinculado de la actividad de la Brigada”.

El represor no reparó en que los hechos por lo que se amplió la acusación son de entre septiembre y diciembre de 1977. Al verlo propenso a aceptar preguntas el juez Esmoris le requirió qué tareas administrativas realizaba en la Brigada y si hacía sumarios a detenidos.

Menos tranquilo Baume respondió “si realizaba sumarios, pero de hechos comunes, delitos contra la propiedad o contra las personas”. Al ser interrogado sobre si hubo alguna vez militares en la dependencia contestó que “Sí, pero estaban en todos lados. Venían del área militar con asiento en Ciudadela. Era personal militar vestido de civil. Pero conmigo nunca hablaban”.

El hecho confirma la coordinación represiva militar-policial en el Área 114, que explica la imputación en este debate a Rodolfo Enrique Godoy, subjefe del área militar 114 y jefe operativo del Grupo de Artillería Mecanizada de Ciudadela entre diciembre del ‘77 y diciembre del ’79.

Baume presentó los supuestos certificados de los supuestos cursos que realizó en el año ’78 y que en su versión le habrían impedido estar de cuerpo presente ejerciendo el rol de subjefe de la dependencia. Entonces una intervención del fiscal Agustín Vanella en la indagatoria desmoronó la coartada del represor, con una pregunta sobre antecedentes en juicios de lesa humanidad. A Baume no le quedó otra que reconocer “sí, tuve una condena por mi participación en la Subcomisaría de Villa Insuperable, que estaba tomada por los militares. Pero no quiero hablar de eso….”.

En marzo de este año Baume fue en persona a los tribunales porteños a escuchar la sentencia en la causa por el CCD “Sheraton”, que funcionó en la Subcomisaría de Villa Insuperable. Allí se lo condenó a 8 años de prisión por la privación ilegal de la libertad de Pablo Bernardo Szir, Julia Sarmiento, Luis Salvador Mercadal, María Cristina Ferrario y Delia Bisutti, y por torturas en los casos Ferrario y Bisutti.

A pesar de haber recibido una condena, los jueces porteños decidieron que como el fallo no está firme, Baume siga su derrotero de reo de lesa humanidad desde su casa.

 

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