
Un equipo de científicas del CONICET identificó un fósil de 113 millones de años que aporta claves fundamentales sobre el origen de las plantas con flores.
Por Florencia Belén Mogno
El estudio del pasado vegetal de la Tierra permite no solo reconstruir paisajes de otras eras geológicas, sino también comprender cómo evolucionaron los grupos biológicos que hoy forman parte del entorno natural.
En este sentido, los registros fósiles se vuelven una herramienta indispensable para estudiar la aparición, diversificación y expansión de las angiospermas, es decir, las plantas con flores que dominan buena parte del mundo actual.
Las flores, por su delicadeza y corta existencia, rara vez se conservan bien en el registro fósil y es por eso, los hallazgos que permiten estudiar estas estructuras en detalle resultan de un valor excepcional. En Argentina, si bien existen antecedentes de restos fósiles de hojas y polen, nunca se habían encontrado flores completas de tan antigua data.
En este contexto y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, un equipo de científicas del CONICET en el Instituto de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales logró un nuevo descubrimiento que cambia ese panorama y refuerza la importancia de la paleobotánica en el país: la flor más antigua de Argentina.
Detalles del hallazgo
Ubicada temporalmente en el Cretácico Temprano, hace unos 113 millones de años, la nueva especie vegetal registrada se suma al reducido pero significativo conjunto de flores fósiles identificadas en Sudamérica.
Hasta ahora, solamente en Brasil se habían hallado estructuras florales de esta antigüedad, lo cual posiciona al nuevo ejemplar argentino como una referencia regional ineludible para el estudio de las angiospermas primitivas.
La flor fue bautizada como Stellula meridionalis (pequeña estrella del sur) y fue identificada por un equipo de investigadores. En el informe facilitado a este medio, Griselda Puebla, profesional del CONICET y una de las autoras del estudio, explicó: “Es la flor fosilizada más antigua encontrada hasta ahora en Argentina”.
En sintonía con lo planteado, la investigación consultada señaló y remarcó que “en nuestro país solo se han encontrado hojas y granos de polen de angiospermas en otros sitios de la misma antigüedad, principalmente en la Patagonia”.
Características de la flor
El ejemplar fósil, presenta un tallo de aproximadamente tres centímetros con hojas y flores ubicadas cerca del ápice. Las hojas, pequeñas y con bordes dentados, alcanzan los tres milímetros de longitud. Las flores, de morfología particular, tienen una base cónica y dos filas de estructuras triangulares con puntas agudas dispuestas en forma de estrella.
“Interpretamos las flores como femeninas y unisexuales porque no hemos observado evidencia de estructuras masculinas. Las características arquitectónicas únicas del eje reproductivo de Stellula meridionalis respaldan la clasificación de este fósil como un nuevo taxón de angiosperma”, agregó Pueblaen el reporte.
El contexto en el que fueron hallados los restos sugiere que el ambiente geológico estaba compuesto por lagunas efímeras vinculadas a sistemas fluviales. “Como las flores son estructuras muy delicadas, es muy difícil encontrarlas bien preservadas en el registro fósil, lo que destaca la importancia de este hallazgo”, destacó el equipo científico
Además de los restos florales y foliares, el equipo también recuperó granos de polen correspondientes a plantas con flores, lo que permitió asociar las diferentes partes halladas y estudiar sus posibles afinidades con especies actuales y antiguas.
Desarrollo de la investigación
Por su parte, las autoras del estudio enfatizaron que el hallazgo de Stellula meridionalis no solo permite comprender mejor la historia evolutiva de las angiospermas, sino que refuerza la relevancia de los fósiles argentinos para la ciencia mundial.
En ese sentido, lss especialistas indicaron en el estudio que “elorigen y la radiación inicial de las angiospermas representan acontecimientos fundamentales en la historia de la biota actual de la Tierra”
“Aunque el origen de las plantas con flores es objeto de un intenso debate, es innegable que el Cretácico Temprano fue un período crucial para la expansión y la diversificación morfológica de las angiospermas”, concluyeron las investigadoras.
Con más de 20 especímenes analizados, el descubrimiento de la “pequeña estrella del sur” aporta una pieza clave al rompecabezas de la evolución vegetal y abre nuevas líneas de investigación en paleobotánica, biogeografía y sistemática de las plantas con flores. Además, posiciona a la región como un reservorio fósil de enorme valor para futuras exploraciones científicas.
Fuente fotografías: CONICET.
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