
A través del Programa de Intervención Comunitaria en Barrios Vulnerables, el Observatorio Social de la Universidad Nacional de La Matanza impulsa acciones orientadas al desarrollo comunitario, la articulación de saberes y el acompañamiento de las necesidades sociales presentes en distintos sectores del distrito.
Por Florencia Belén Mogno
Las universidades públicas cumplen un rol que va más allá de la formación académica y la producción de conocimiento científico. Su presencia en los territorios donde se insertan les permite construir vínculos con la comunidad, identificar problemáticas concretas y colaborar en la búsqueda de soluciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la población.
En ese marco, las iniciativas de extensión universitaria y de intervención comunitaria adquirieron una importancia creciente durante los últimos años. Estos proyectos favorecen el intercambio entre los saberes académicos y las experiencias de los propios vecinos, generando espacios de trabajo colaborativo que fortalecen tanto a las instituciones como a las comunidades involucradas.
La articulación entre universidad y territorio también permite que estudiantes, docentes e investigadores desarrollen una mirada más amplia sobre las realidades sociales que atraviesan a sus entornos. De esta manera, la formación profesional se complementa con experiencias concretas de participación y compromiso comunitario.
Una propuesta orientada al desarrollo territorial
De acuerdo con el material al que accedió Diario NCO, el Observatorio Social de la Universidad Nacional de La Matanza continúa desarrollando el Programa de Intervención Comunitaria en Barrios Vulnerables, una iniciativa que busca generar impacto territorial a partir de soluciones concretas para las problemáticas presentes en distintos sectores de la comunidad.
El programa promueve la integración de conocimientos académicos, investigaciones aplicadas, procesos de transferencia tecnológica y saberes construidos por los propios actores territoriales que participan de las acciones impulsadas por la universidad.
Al mismo tiempo, la propuesta busca incentivar el compromiso de las y los estudiantes con la realidad de los barrios donde viven y desarrollan sus actividades cotidianas. En ese sentido, se procura fortalecer una formación profesional que incorpore una perspectiva comunitaria y una mayor sensibilidad frente a las demandas sociales.
Desde el Observatorio Social destacan que el proyecto se encuentra en marcha desde 2019 y ha permitido consolidar múltiples experiencias de trabajo conjunto entre la comunidad universitaria y los habitantes de distintos barrios populares.
El encuentro entre saberes académicos y comunitarios
En sintonía con lo planteado anteriormente, cabe señalar que uno de los ejes centrales del programa está vinculado con la construcción de espacios de intercambio entre diferentes formas de conocimiento.
La iniciativa parte de la premisa de que las problemáticas sociales requieren abordajes integrales, capaces de combinar herramientas académicas con las experiencias y saberes que se generan en los territorios.
En ese contexto, el trabajo comunitario impulsado por la universidad contempla la participación de diversos actores, entre ellos organizaciones sociales, instituciones estatales, referentes barriales y vecinos que intervienen activamente en la identificación de necesidades y en la construcción de respuestas.
En ese aspecto, la articulación entre estos sectores favorece la elaboración de diagnósticos más amplios y la puesta en marcha de estrategias orientadas al fortalecimiento del desarrollo comunitario.
Asimismo, el programa impulsa experiencias de voluntariado que involucran tanto a estudiantes como a graduados de la universidad, promoviendo instancias de aprendizaje mutuo y de intercambio con los habitantes de los barrios donde se desarrollan las acciones.
Universidad y comunidad: una relación que busca derribar barreras
Otro de los objetivos que persigue el programa consiste en acercar la universidad a sectores de la población que históricamente percibieron a la educación superior como un ámbito distante o inaccesible.
En este sentido, las actividades desarrolladas en los barrios permiten visibilizar experiencias de personas que lograron acceder a estudios universitarios y construir trayectorias profesionales a partir de la educación pública.
La propuesta busca contribuir a la generación de nuevas expectativas entre niños, adolescentes y jóvenes, fortaleciendo la idea de que la formación superior constituye una posibilidad real para quienes habitan los distintos territorios del distrito.
Por otra parte, las acciones impulsadas por el Observatorio Social también permiten relevar problemáticas vinculadas con las condiciones socioeconómicas de la población, las necesidades laborales y las dificultades que atraviesan diversas organizaciones comunitarias.
De esta manera, la Universidad Nacional de La Matanza continúa consolidando un programa que combina investigación, extensión y compromiso social, con el objetivo de fortalecer los vínculos con la comunidad y contribuir al desarrollo de respuestas colectivas frente a los desafíos que enfrentan los barrios más vulnerables del distrito.
Fuente fotografías: redes sociales.
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