Paulo Pécora
Los cortometrajes ocuparán un lugar destacado en la octava edición del encuentro de cine argentino-europeo Pantalla Pinamar, que comienza este sábado en esa ciudad balnearia y tendrá en “Lo que haría”, de Natural Aparjou, a uno de los títulos más lúcidos y atractivos entre los 36 que integran los cinco programas de cortos nacionales e internacionales de la muestra.
Original y sorprendente en su extraña mezcla entre drama y humor desopilante, el filme de Aparjou llegará a Pinamar tras obtener el premio al Mejor Corto Argentino del último Festival de Mar del Plata y luego de ganar la reciente edición de La Noche del Cortometraje, un concurso que distingue al mejor entre todos los cortos argentinos premiados en los principales certámenes nacionales.
“Lo que haría”, segundo corto de Aparjou tras el brillante “Ana y Mateo”, forma parte de la sección Cortos Industria Nacional 2010-2011 junto a “A todas menos a mí”, de Natalia Dolensky, “Que viva el agua”, de Cecilia Kang, “Cinco velitas”, de Paula Romero Levit y Michelina Oviedo, “Perceptio”, de Nicolás Giarrusso, y el multipremiado “Rosa”, de Mónica Lairana, que compitió por la Palma de Oro en Cannes.
Pinamar engloba sus cinco programas de cortos en el apartado Lo bueno, si breve , que también integran una muestra de Cortos Ganadores del Circuito de Festivales de Buenos Aires, otra de Cortos de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid, otra de Perlas del Festival de Animación Annecy (que incluye al argentino “Luminaris”, de Juan Pablo Zaramella) y otra de Cortos de las Islas Canarias, España.
Protagonizado por Andrea Carballo, una joven actriz argentina que vive actualmente en España, “Lo que haría” transcurre en un único espacio, un pequeño departamento donde la protagonista -que está destrozada sentimentalmente después de haber sido dejada por su pareja- establece una alocada relación telefónica con una promotora, que le sirve como una válvula de escape a su crisis.
“Ella no está loca, está rota. Como ella, muchas personas cuando rompen una relación están muy tristes y vulnerables. Ella está en esa situación, tan triste que no tiene fuerza para cortarle el teléfono a una promotora, y eso la lleva a mentir. Yo también juego con esas cosas en mi vida personal, y ella se da cuenta de que está inventando todo eso”, afirmó la directora en una entrevista con Télam.
Apelando a un texto intrincado que pasa alternativamente de una charla telefónica que la tiene a ella como una única interlocutora, a un monólogo interior que hierve dentro de su cabeza, el filme de Aparjou describe el drama afectivo de la protagonista, pero lo hace combinando las lágrimas y la desesperación con salidas y situaciones de humor disparatado que convocan a la carcajada.
“Siempre cuento dramas, pero la gente se muere de risa. Mis películas son siempre de gente sola que la está pasando mal y sin embargo la gente se ríe con eso. Me parece que tiene que ver con cómo yo veo al mundo. Estoy triste, me pasan cosas y sin embargo yo lo veo así, con humor, me río de mí misma. Es una doble sensación y no sabés si reír o llorar”, explicó la directora.
“Mis guiones son comedias pero con el tema de la soledad siempre de fondo. Tuve una familia muy bohemia y la pasé muy mal durante toda mi infancia y adolescencia. Me sentí sola desde todos los puntos de vista y eso me marcó la vida”, dijo Aparjou y agregó que “cuando sucede una ruptura amorosa, es un momento de vulnerabilidad increíble, y eso es lo que me gusta explorar”.
En este caso, recordó, “el guión era un texto que quería filmar hacía mucho y no encontraba la manera, hasta que decidimos que todas las conversaciones fueran con su propia voz. Quise ir al fondo y no quedarme a mitad de camino”.
“Tomé un riesgo pero al mismo tiempo fue muy divertido, porque el corto podría haber sido cualquier otra cosa si no nos decidíamos a que no habría otra voz del otro lado de la línea telefónica, sino que todas las voces serían la de ella2, agregó.
“Buscamos un tono tierno y con humor para que la gente no la tomara por loca solamente, sino por una chica que está pasando una crisis. Y para eso mantuvimos las sensaciones que surgían en los ensayos en base a nuestros recuerdos y sensaciones pasadas”, agregó Aparjou, que filmó este corto gracias a un premio que ganó en Mar del Plata en 2009 con “Ana y Mateo”.
La directora señaló que escribió en base a sus propias “vivencias personales” y añadió que “pasaron como cuatro años desde ese texto hasta el día del rodaje. Tuve una vida tan extrema que me gustaba inventar historias y escribirlas. Me escondía en mis mundos privados, como una manera de reelaborar lo que me sucedía y de jugar con ello”.
“Para mí, hacer una película es un poco eso, encontrarle la parte lúdica a la vida”, definió Aparjou, que en “Lo que haría” creó un personaje fascinante que se debate en su mundo interior, fluctuando entre la imaginación, el juego, la mentira y la desesperación a causa de una gran frustración sentimental.
La octava edición de Pantalla Pinamar será inaugurada este sábado con la proyección del largometraje “También la lluvia”, de la española Iciar Bollaín, y durante sus ocho jornadas contará con la presencia de invitados especiales y ofrecerá 66 largometrajes y cinco programas de cortos argentinos y de otros 26 países, entre los que se destacan como invitados especiales Francia y Polonia.
La muestra, que se realizará en su nueva sede del Complejo Oasis 1 y 2, ubicado en avenida Shaw y Del Lenguado de Pinamar, celebrará además los 25 años del estreno de “Hombre mirando al sudeste”, de Eliseo Subiela, que se verá en una copia restaurada de 35 milímetros, los 50 años de “La cifra impar”, de Manuel Antín, y los 60 años de “Las aguas bajan turbias”, de Hugo del Carril.



