
El 17 de abril será un día que se estudiará en las facultades de Ciencias Económicas (si la negociación prospera con éxito) como una de las negociaciones más audaces llevada a cabo a lo largo de la historia en materia de Economía.
Por Darío Banga
El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentaron los términos que se llevarán a cabo en la negociación de la deuda pública externa. Esta negociación consiste en tres puntos:
- Quita de capital.
- Extensión de plazos.
- Reducción de tasas.
Argentina propone una oferta de quita de capital de 5,4% de lo adeudado (3600M. USD). El segundo punto es un periodo de gracia de 3 años; el ministro advirtió que son los años que Argentina necesitará para poder encender nuevamente la economía que nos encontró en una situación de impotencia, como nos encontró a todos esta pandemia.
Pero el fuerte de la negociación se centrará en este punto. La quita de los intereses, esta quita representa una reducción del 62% (casi 38mil millones de dólares).
Para que esta negociación tenga éxito se necesita el acuerdo del 65% de los bonistas, pero puertas adentro se sabe que los bonistas duros representan un 40% (Black Rock, Greylock, Fidelity, Templenton y PIMCO), así que si se llegara a convencer a ese 40%, el 15% restante no debería presentar alguna complicación ya que se trata de bonistas argentinos.
Los bonos elegibles son 21 (dólares, euros y francos) por un total de u$s 66238 millones. De los cuales 17 bonos fueron emitidos los últimos 4 años (u$s 41548 millones).
Argentina tuvo éxitos en otras reestructuraciones de deuda. Por ejemplo, en el 2005 se reestructuró por u$s 62318 millones y en el 2010 por u$s 13129 millones.
En ese momento se logró una quita entre el 20 al 70%. Con los fondos buitre se llegó al arreglo -en una pulseada fuertísima- u$s 2200 millones; tiempo después, cuando asumió el presidente Mauricio Macri, terminó pagándole u$s 15500 millones a unos buitres que compraron por u$s 300 millones.
Si los bonistas aceptan esta reestructuración, los bonos se reemplazarían con las condiciones acordadas por unos nuevos que pagarían un interés de 0,5%.
Es una propuesta bastante audaz del Gobierno argentino, pero es necesaria en estos tiempos donde la Argentina necesita liquidez (en pesos) para volcarla en la economía y en los sectores donde se esta desarrollando una pandemia de crisis económica al mismo tiempo.
El presidente tuvo una estrategia visual en la convocatoria, juntó a su lado al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a la expresidenta (actual vice), Cristina Fernández de Kirchner, hoy los dos emblemas de cada partido, para trasmitir una unión en conjunto con todo el sector político en este pedido, hacerle entender que no existe duda de que el apoyo político es unánime ante la decisión.
Solo nos quedan 20 días de plazo para saber el resultado final. Argentina puso toda la carne al asador, únicamente resta saber si los bonista se sentarán a la mesa.



