
En San Miguel, la acción conjunta entre vecinos y una asociación civil permitió transformar un micro basural en un espacio verde de uso comunitario.
Por Verónica Llonto
Los vecinos del barrio San Miguel, en Isidro Casanova y una organización ambiental, lograron recuperar un espacio verde donde antes funcionaba un micro basural. La iniciativa fue impulsada por Matanza Tierra Santa, una asociación civil que trabaja en el territorio con propuestas que combinan conciencia ecológica y participación comunitaria.
La jornada incluyó la plantación de trece árboles nativos y la participación activa de los vecinos, quienes previamente se organizaron para limpiar y acondicionar el espacio. Celeste Oyola, integrante del Frente Ambiental, en dialogo con Diario NCO explicó: “La plantación es conjunta, porque es una manera de apropiarse del lugar. No somos máquinas que van, plantan y se van, queremos que los vecinos habiten ese espacio”.
“Matanza Tierra Santa nació hace más de dos años como una iniciativa de vecinos comprometidos con las problemáticas ambientales del distrito. Nos enfocamos en generar acciones concretas en articulación con la comunidad. El principal objetivo es humanizar la perspectiva ambiental del territorio, demostrar que cada acción tiene un beneficio directo para el barrio”, afirmó Celeste.
En ese sentido, la organización no solo realiza plantaciones, sino que también desarrolla talleres de compostaje, creación de jardines de mariposas y acompañamiento en huertas comunitarias. La referente destacó que “llevamos más de 700 árboles plantados y más de 200 familias que empezaron a compostar”.
Trabajo territorial y organización comunitaria
El funcionamiento de la asociación se basa en una red territorial que permite abordar las necesidades específicas de cada barrio. Cada zona cuenta con referentes que actúan como nexo entre los vecinos y la organización. La entrevistada declaró: “Las instituciones o vecinos nos escriben por Instagram, evaluamos el espacio y vemos qué intervención es posible realizar”.
“Antes de cada acción, se realiza un diagnóstico del lugar y un trabajo previo con la comunidad. Primero se necesita compromiso vecinal: limpieza, mantenimiento y organización. Después avanzamos con la plantación o el proyecto que corresponda”, señaló Oyola.
Además, el trabajo se articula con el Ministerio de Ambiente de la provincia, que provee los árboles y define las especies adecuadas para cada espacio. La referente detalló: “Nosotros hacemos informes, los enviamos y desde el ministerio nos indican qué se puede plantar y en qué cantidad. Luego hacemos el seguimiento del crecimiento”.
Ambiente, comunidad y compromiso social
Más allá del impacto ecológico, el proyecto pone el foco en lo social. La organización busca generar hábitos sostenibles y conciencia sobre el manejo de residuos. “Lo que sacamos a la puerta de casa no desaparece. Y también hay que pensar en quienes trabajan con eso, como cartoneros y cartoneras”, remarcó Celeste.
En esa línea, el compostaje aparece como una herramienta clave para reducir la cantidad de basura. La entrevistada expresó: “El compostaje es un hábito que disminuye a la mitad los residuos domiciliarios y tiene un impacto directo en el barrio. Esa esquina donde uno toma mate o charla con un vecino es propia. Por eso hablamos de Tierra Santa. Es el lugar que tenemos que defender porque lo amamos”.
Finalmente, desde la organización convocan a más vecinos a sumarse. Celeste concluyó que “siempre hacen falta voluntarios y nuevas ideas. El cambio es colectivo y empieza en cada barrio, con pequeñas acciones que transforman el entorno”.
Instagram: matanzatierrasanta
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