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Investigadores del CONICET realizaron un estudio inédito sobre medición de luz natural en la Antártida Argentina

Estudio inédito sobre medición de luz natural
Estudio inédito sobre medición de luz natural

El proyecto, desarrollado por especialistas del CONICET en Base Esperanza, analizó la exposición lumínica urbana, edilicia y humana en condiciones polares extremas.

Por Florencia Belén Mogno

La investigación científica en territorios polares implicó en los últimos tiempos abordar fenómenos ambientales que no pudieron reproducirse en ningún otro punto del planeta. La Antártida presenta condiciones de radiación solar extremas, con ciclos de luz y oscuridad prolongados que alteraron las dinámicas naturales y humanas, lo que lo estableció como un laboratorio a cielo abierto para el estudio del comportamiento lumínico.

En ese contexto, comprender la calidad, intensidad y variabilidad de la luz natural se volvió un eje estratégico para el desarrollo de infraestructura y para la salud de las personas que habitaron bases permanentes.
Frente a ese escenario singular, investigadores argentinos avanzaron en una caracterización integral de la luz natural en latitudes australes, e integraron variables urbanas, arquitectónicas y humanas.

En ese contexto y según el documento institucional al que accedió Diario NCO, investigadores del CONICET llevaron adelante un estudio en la Antártida que buscó ampliar el conocimiento integral de la luz natural en latitudes australes.

La propuesta fue presentada ante la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino para su incorporación al Programa Antártico Anual 2025-2026, y fue evaluada desde el punto de vista científico y ambiental bajo los lineamientos del Protocolo de Madrid.

Un estudio integral en Base Esperanza

El trabajo tuvo la conducción de Juan Manuel Monteoliva, Roberto Germán Rodríguez y Emanuel Ricardo Schumacher, integrantes del grupo de Iluminación Natural Sustentable del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE, CONICET).

En ese aspecto, cabe mencionar y destacar que la iniciativa también contó con la coordinación de Andrea Pattini, responsable de la línea de investigación en Iluminación Natural Sustentable del instituto.

Las mediciones abarcaron tres escalas de análisis: urbana, edilicia y humana. En la escala urbana se tomó como referencia el Fortín Sargento Cabral, considerado un pequeño núcleo urbano dentro del entorno antártico, donde se caracterizaron la materialidad y volumetría en relación con el relieve y los distintos tipos de cielo registrados mediante instrumental científico específico.

Evaluación edilicia y exposición humana

En la escala edilicia se realizó un análisis fotométrico dinámico de espacios de aprendizaje en Base Esperanza, centrado en la disponibilidad de luz natural y su impacto en los ocupantes durante el período estival.
En ese sentido, el reporte indicó que se estudiaron como casos testigo la Escuela Provincial N° 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín” y el Laboratorio Antártico Multidisciplinario de Base Esperanza (LAMBE), con el objetivo de comprender cómo incidió la iluminación en los entornos educativos y científicos.

En la escala humana, el estudio evaluó hábitos de sueño en relación con la exposición prolongada a la luz característica del verano polar, tanto natural como artificial. Se analizaron los efectos de la luz visible y circadiana, así como la influencia de dispositivos con pantalla en un contexto donde, aun cuando el sol descendió, no se alcanzó la oscuridad absoluta.

Asimismo, la investigación integró caracterizaciones fotométricas, modelado tridimensional y análisis de exposición e impacto humano, configurando un abordaje multidimensional inédito en el entorno antártico argentino. El objetivo fue generar modelos virtuales que permitieran proyectar condiciones de exposición lumínica durante todo el año a partir de los registros obtenidos en la campaña de verano.

Desafíos técnicos y proyección científica

Por otra parte, de acuerdo a la información oficial facilitada a este medio, las condiciones extremas representaron un desafío tanto para la operación como para el traslado y cuidado de los equipos de medición. Se realizaron registros en exteriores con vientos superiores a 40 kilómetros por hora y sensaciones térmicas de hasta -19 grados centígrados, en horarios no habituales debido a la particular dinámica lumínica del verano antártico.

El estudio generó bases de datos empíricas destinadas a futuras publicaciones científicas y a la consolidación de redes de colaboración nacional e internacional. Además, los resultados pudieron convertirse en insumos para desarrollos de diseño arquitectónico sustentable en climas extremos, así como en lineamientos para estrategias de iluminación que favorecieran la adaptación y la salud de los ocupantes.

A mediano plazo, el equipo planifica la construcción de una base de datos detallada sobre condiciones de luz natural en la Antártida Argentina, integrando ciencia, arquitectura sustentable y bienestar humano.

A largo plazo, la investigación buscó aportar lineamientos específicos para optimizar el uso de la iluminación natural en territorios polares y fortalecer la presencia científica argentina en el Atlántico Sur, consolidando una línea de trabajo estratégica tanto en términos académicos como soberanos.

Fuente fotografías: Conicet.

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