
Un trabajo científico evaluó cómo impactó la incorporación de nuevos centros sanitarios en el uso de los servicios y qué barreras persisten para la población.
Por Florencia Belén Mogno
El acceso al sistema público de salud constituyó históricamente uno de los pilares fundamentales del derecho a la atención sanitaria. Sin embargo, la mera existencia de infraestructura no garantizó por sí sola la posibilidad real de ejercer ese derecho, especialmente en territorios con alta densidad poblacional y marcadas desigualdades socioeconómicas.
En los grandes distritos del conurbano bonaerense, la ampliación de la red sanitaria a través de la incorporación de nuevos efectores buscó acercar prestaciones médicas a la comunidad y descongestionar hospitales de mayor complejidad. No obstante, distintos estudios señalaron que las barreras de acceso no solo fueron geográficas, sino también culturales, laborales y estructurales.
En ese contexto, la evaluación de cómo la población utilizó los servicios disponibles y qué obstáculos continuaron presentes se volvió una herramienta clave para diseñar políticas públicas más eficientes. Comprender las dinámicas de uso permitió identificar desajustes entre la oferta sanitaria y las necesidades reales de la comunidad.
En esa línea, según el documento al que accedió Diario NCO, se presentó un análisis del trabajo titulado “Accesibilidad al sistema público de salud en La Matanza tras la incorporación de nuevos efectores. Análisis de utilización y barreras” elaborado por un equipo de investigadoras vinculadas a esa instancia y a instituciones como el Hospital Interzonal General de Agudos Simplemente Evita y el Hospital Dr. René Favaloro.
Un estudio sobre percepción y utilización del sistema
El objetivo central consistió en investigar las condiciones de accesibilidad al sistema sanitario en el partido de La Matanza a partir de la disponibilidad de mayor cantidad de efectores, poniendo el foco en las percepciones de los usuarios respecto de la utilización de los servicios y las barreras que enfrentaron.
Para ello, el equipo adoptó una metodología cualitativa y multivariada. La recolección de datos se realizó mediante encuestas en espacios de alta circulación, como plazas y estaciones de transporte, con criterios específicos de inclusión y exclusión.
En sintonía con lo planteado anteriormente, el documento facilitado a este medio señaló y destacó que además, se desarrolló un estudio piloto previo para validar el instrumento de relevamiento.
Perfil de los usuarios y patrones de atención
El análisis de 114 encuestas mostró que la mayoría de quienes utilizaban el sistema público eran mujeres sin cobertura de salud privada. También se observó una fuerte presencia de trabajadores informales dentro de la población relevada, lo que evidenció la estrecha relación entre precariedad laboral y dependencia del sistema estatal.
En términos de utilización, una amplia mayoría de los encuestados manifestó recurrir al sistema público de salud, incluso en casos en los que contaban con algún tipo de cobertura social. Este dato sugirió que la red pública continuó siendo un actor central en la atención sanitaria del distrito.
Uno de los hallazgos más significativos fue la tendencia a optar por el segundo nivel de atención —hospitales y servicios especializados— en detrimento del primer nivel, integrado por centros de atención primaria. Esta situación reflejó una posible subutilización del nivel que, según los lineamientos, podría resolver la mayoría de las consultas habituales.
Barreras estructurales y desafíos pendientes
Por otra parte, el estudio destacó que las barreras de acceso no se limitaron a la cercanía física de los establecimientos, sino que incluyeron factores socioeconómicos, laborales y de género, y a su vez, la informalidad en el empleo y la falta de cobertura médica privada configuraron un escenario de mayor vulnerabilidad para amplios sectores de la población.
Asimismo, la investigación subrayó la importancia de incorporar una perspectiva de género en el análisis del acceso al sistema sanitario, dado que las mujeres aparecieron como principales usuarias del servicio público y, al mismo tiempo, como el grupo con menor inserción en el trabajo formal.
En sus conclusiones, el equipo investigador sostuvo que resultó necesario optimizar el uso del primer nivel de atención y fortalecer estrategias de información y orientación para la comunidad. De este modo, la ampliación de la infraestructura sanitaria podría traducirse en una mejora efectiva en la accesibilidad y en una distribución más equilibrada de la demanda dentro del sistema público de salud.
Fuente fotografías: redes sociales
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