Número de edición : 9037

La Bata

“Retorno”: y el pulso ancestral que desafía a la ciudad

“Retorno”: y el pulso ancestral que desafía a la ciudad.
“Retorno”: y el pulso ancestral que desafía a la ciudad.

El artista presentó un nuevo single que fusiona candombe y rock para interpelar la vida urbana y proponer una reconexión con el cuerpo, la tierra y la memoria originaria.

Por Florencia Belén Mogno

En un escenario atravesado por la saturación urbana y el vértigo cotidiano, la música volvió a convertirse en espacio de cuestionamiento y búsqueda. Las grandes ciudades, con sus ritmos acelerados y su arquitectura que se impone por demás, configuraron un paisaje donde el cuerpo quedó relegado a la rutina y la naturaleza a un recuerdo.

Frente a ese contexto, distintas voces artísticas eligieron recuperar la raíz, la memoria y el pulso colectivo como formas de resistencia cultural. La fusión de géneros tradicionales con lenguajes contemporáneos emergió como una de las estrategias más potentes para resignificar identidades.

En ese marco se destaca “Retorno”, el nuevo single del artista matancero Ezequiel Wilkinson, ya disponible en plataformas digitales, donde el cantautor, performer y artivista del Río de la Plata fusionó la fuerza ancestral del candombe con la energía del rock para construir un manifiesto sonoro contra la alienación urbana.

En diálogo con Diario NCO, el “artivista” profundizó sobre el proceso creativo, la centralidad del cuerpo como primer territorio y la raíz sudamericana como fuente de inspiración de una obra que, se presentó también con un videoclip oficial acorde a su mensaje de crítica social y esperanza colectiva.

La música como vuelta a la raíz

La propuesta artística del proyecto se construyó desde la fusión de ritmos rioplatenses, candombe y raíces sudamericanas. ¿Cómo fue el proceso de conformar una identidad sonora colectiva dentro de La Hermanada?

Z.W: Diría que el proceso fue y está siendo muy orgánico y es parte del camino de búsqueda. Siempre tuvimos muy claro, desde el primer momento, que el proyecto iba a responder a nuestras identidades y a nuestras convicciones, buscando siempre la conexión con la raíz territorial, que es lo que nos guía y nos inspira para jugar y probar cosas nuevas a través de esa fusión.

En sus shows en vivo, el cuerpo y la participación del público ocupan un lugar central. ¿Qué lugar le asignan al baile y al movimiento como formas de expresión y de conciencia dentro de la propuesta?

Z.W: La conexión con el cuerpo, que es nuestro primer territorio, es algo central. Es realmente muy importante conectarnos con nuestro cuerpo, porque desde el movimiento se activa una energía muy potente que trasciende las fronteras.

Cada presentación aparece planteada como una experiencia viva, donde la celebración convive con la reflexión. ¿Cómo trabajan ese equilibrio entre lo festivo y una mirada crítica sobre la realidad?

Z.W: Creo que son las canciones las que nos ayudan a encontrar ese equilibrio, cada canción es una guía. Por eso para nosotros, y para mí particularmente en la composición, es muy importante ser consciente de lo que quiero decir, y como lo quiero decir. Y como decía anteriormente, tengo la profunda convicción de que la conciencia se activa desde el movimiento, y no sólo desde la razón, y además, porque la celebración eleva la energía, es fundamental para nosotros celebrar con agradecimiento el estar vivo y el poder compartirnos, trae una energía muy transformadora.

En su música y en la puesta en escena conviven lo ancestral y lo contemporáneo, sin recurrir a la nostalgia. ¿Cómo se manifiesta ese cruce temporal en el proceso creativo del proyecto?

Z.W: La raíz territorial, la sabiduría ancestral de los pueblos que conviven en armonía con la tierra, es mi principal inspiración. Desde ahí es que compongo canciones con el principal propósito de conectarme con esa energía y de ser un simple instrumento, como un puente, para que esa medicina llegue a quien tenga que llegar.

La fusión parece funcionar no solo como una elección estética sino también como una forma de habitar el territorio y el presente. ¿Qué lugar ocupa hoy la identidad rioplatense y sudamericana dentro de Zeke Wilki y La Hermanada?

Z.W: La identidad Rioplatense y sudamericana, ocupa el lugar central. El lugar fundamental, es nuestra semilla. Lo más importante para nosotros es ser consciente de ese identidad, de ese legado, simplemente como personas que nacimos en este determinado territorio tan hermoso, tan fértil, donde la mixtura y la diversidad, enriquecen ese pulso colectivo que nos sostiene como comunidad.

Por último, el pulso rítmico y la energía colectiva aparecen como motores del encuentro. ¿Qué creen que la música en vivo todavía puede generar a nivel comunitario en el contexto social actual?

Z.W: El encuentro de seres, creo yo, que es la principal medicina para estos tiempos, y para todos los tiempos de la humanidad. Es lo que nos hizo sobrevivir y evolucionar, y particularmente en estos tiempos donde el individualismo pareciera colocarse por sobre lo colectivo, el ritual de un concierto en vivo nos demuestra que la fuerza de lo colectivo, la fuerza del encuentro de esta trinchera afectiva, nos genera cosas que en soledad es imposible alcanzar, que la verdadera fuerza de nuestra especie está en lo colectivo, y que por supuesto, como todos sabemos, nadie se salva solo.

Fuente fotografías: prensa Zeke Wilki.

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