
El avance fue impulsado por un equipo de investigadores y consistió en carbón activado modificado con sales metálicas y un polímero comestible.
Por Florencia Belén Mogno
El acceso al agua potable segura continúa siendo uno de los desafíos estructurales más importantes en distintas regiones del país. La presencia de arsénico en fuentes subterráneas, así como la proliferación de bacterias, virus y residuos químicos derivados de actividades productivas, mantuvo en agenda la necesidad de desarrollar tecnologías accesibles y eficientes para la remoción de contaminantes.
En numerosas localidades argentinas, los niveles de arsénico en el agua superaron los límites recomendados para consumo humano. Este problema sanitario, conocido por su impacto acumulativo en la salud, impulsó durante años investigaciones orientadas a optimizar los sistemas de filtrado, reducir costos y ampliar el alcance de soluciones domésticas y comunitarias.
A ese escenario se sumó la creciente preocupación por la presencia de antibióticos, herbicidas, pesticidas y colorantes en cursos de agua, lo que planteó un desafío adicional: desarrollar materiales capaces de remover simultáneamente distintos tipos de contaminantes sin requerir infraestructura compleja ni alto consumo energético.
En ese contexto, un equipo del CONICET y la Universidad de Buenos Aires en el Instituto de Física de Buenos Aires desarrolló un material innovador en base a carbón activado modificado con sales metálicas y un polímero comestible, según la información brindada al Diario NCO.
Un desarrollo científico con potencial aplicación masiva
El producto fue diseñado como material de relleno para cartuchos filtrantes y podría utilizarse en reemplazo del carbón activado convencional. A nivel doméstico, se podría aplicar en filtros sobre mesada y jarras purificadoras.
En ese sentido, el reporte señaló que también podría adaptarse a sistemas industriales o a tanques de almacenamiento en comunidades con acceso limitado al agua potable, sin necesidad de utilizar energía.
De acuerdo con lo informado, el desarrollo incorporó propiedades magnéticas que aportaron ventajas adicionales, como la posibilidad de integrar un sistema de detección que indicará el agotamiento del material filtrante. Esta característica buscó mejorar la seguridad y la eficiencia del uso prolongado.
Evaluaciones bajo normativa de ANMAT
En sintonía con lo planteado, cabe mencionar que el material ya se encontraba desarrollado y fue evaluado con éxito en el laboratorio Polímeros y Materiales Compuestos del IFIBA conforme a la normativa de la ANMAT para uso doméstico.
Para los ensayos, el equipo construyó un dispositivo que permitió analizar el desempeño del producto a un flujo de 500 mililitros por minuto, equivalente a llenar una botella de un litro en aproximadamente dos minutos.
Los estudios se realizaron utilizando agua contaminada con 100 partes por billón (ppb) de arsénico, siguiendo los parámetros establecidos por el organismo regulador. El equipo logró tratar al menos 8 mil litros de agua y reducir la concentración de arsénico a menos de 10 ppb, límite recomendado para consumo.
Según se detalló en el documento, el tiempo de filtrado podría optimizarse mediante modificaciones en el diseño del cartucho, lo que permitiría aumentar aún más la eficiencia del sistema sin alterar la composición del material.
Remoción de antibióticos, pesticidas y colorantes
Además del arsénico, el producto fue testeado con éxito frente a colorantes y mostró un alto potencial de remoción en casos de contaminación por antibióticos como la tetraciclina. Si bien todavía no se realizaron estudios específicos sobre bacterias, hongos y virus, el equipo estimó que el material podría resultar efectivo frente a estos microorganismos debido a los componentes activos incorporados.
También se expresó la expectativa de que el desarrollo fuera eficiente para la remoción de herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina, ampliando así su campo de aplicación frente a contaminantes derivados de la actividad agrícola.
En relación con su durabilidad, se indicó que el rendimiento dependía del nivel de contaminación del agua, aunque la cantidad de litros tratados resultó comparable a la de filtros de mayor costo disponibles en el mercado argentino. Incluso fabricado con insumos adquiridos al por menor, el valor final del producto se proyectó como significativamente inferior al de los sistemas comerciales actuales.
Proyección comercial y reutilización
Otra de las ventajas destacadas fue su carácter reutilizable. Mediante un procedimiento sencillo se podía absorber el contaminante y volver a utilizar el material, lo que incrementó su vida útil y redujo el impacto económico para el usuario.
Finalmente, el equipo de investigación señaló que se encontraba en la búsqueda de una empresa que permitiera avanzar hacia la comercialización del desarrollo. La iniciativa fue presentada como una innovación con potencial impacto social positivo, al tiempo que ofrecía perspectivas de rentabilidad para inversores interesados en soluciones tecnológicas orientadas al acceso seguro al agua.
Fuente fotografías: Conicet.
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