
Un informe del CEPA detalló cómo la producción, el clima y la demanda impactaron los precios
Por Florencia Belén Mogno
El precio de la carne bovina experimentó un aumento marcado en los últimos meses, generando preocupación entre consumidores y productores. Este incremento no respondió únicamente a la dinámica de la demanda interna, sino que estuvo determinado por una combinación de factores estructurales y coyunturales que afectaron la disponibilidad de animales para faena.
Durante 2024 y 2025, la caída del stock ganadero limitó la oferta de terneros, novillos y vaquillonas, reduciendo la cantidad de carne disponible en el mercado. Esta restricción reflejó vulnerabilidades históricas en la producción y puso de manifiesto cómo la combinación de sequías, inundaciones y decisiones productivas impacta directamente en los precios internos.
A diferencia de otros períodos, la demanda internacional se mantuvo elevada y absorbió una parte significativa de la producción local, sobre todo de animales pesados. La firmeza de los precios internacionales funcionó como referencia para el mercado interno, trasladándose al precio del ganado gordo y, por arrastre, a los cortes destinados al consumo doméstico.
Sequías, inundaciones y logística: la restricción de la oferta
Según el documento elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), al que accedió Diario NCO, la sequía de 2023 deterioró las condiciones productivas y obligó a los productores a realizar ventas anticipadas de hacienda, reduciendo el stock disponible para los ciclos siguientes. A esto se sumaron las inundaciones registradas en 2024 y 2025, que reforzaron la contracción del rodeo y afectaron los índices de preñez.
El estado de los caminos rurales agravó los problemas logísticos. Las dificultades en el traslado de animales elevaron los costos y limitaron la oferta efectiva, incluso cuando existía stock disponible en algunas regiones. Esta combinación de factores productivos y logísticos consolidó un escenario de escasez relativa en el mercado.
La ausencia de políticas públicas orientadas a recomponer el stock y mitigar los efectos de los shocks climáticos profundizó las dificultades para una recuperación sostenida del rodeo. La falta de incentivos y de intervenciones estratégicas dejó a los productores con menos herramientas para enfrentar la presión del mercado interno e internacional.
Impacto de la demanda externa y costos de producción
El documento destacó además que la demanda internacional absorbió gran parte de los animales pesados, reforzando la presión sobre los precios locales. Los altos valores internacionales de referencia actuaron como arrastre, trasladándose a los cortes para consumo doméstico.
Aunque el maíz constituye un insumo relevante para la alimentación del ganado, su incidencia en el costo total de la hacienda resultó limitada. Los especialistas señalaron que el aumento reciente del precio de la carne se explicó principalmente por la restricción de la oferta, los impactos climáticos acumulados y la firmeza de la demanda externa.
De este modo, la combinación de factores estructurales y coyunturales produjo un escenario en el que la oferta efectiva quedó desfasada respecto de la demanda, provocando incrementos sostenidos de los precios y afectando la accesibilidad de la carne para los consumidores.
Perspectivas y reflexiones sobre el mercado
La situación evidenció la necesidad de políticas que promuevan la recuperación del stock ganadero y fortalezcan la estabilidad productiva. Sin medidas que mitiguen los efectos de los eventos climáticos y mejoren la infraestructura, los precios podrían mantenerse elevados y sujetos a la volatilidad internacional.
Asimismo, la interacción entre la demanda interna y externa subrayó la importancia de estrategias integrales que contemplen la seguridad alimentaria doméstica y la competitividad internacional. La planificación de los ciclos de producción y la mitigación de riesgos climáticos aparecieron como elementos clave para estabilizar los precios y garantizar la sustentabilidad del sector.
Finalmente, el análisis mostró que los aumentos recientes de la carne no pueden atribuirse a un único factor. La convergencia de limitaciones productivas, impactos climáticos, dificultades logísticas y presión de la demanda externa delineó un panorama complejo que requiere políticas coordinadas y un seguimiento cuidadoso para asegurar tanto la oferta como la accesibilidad de este alimento esencial.
Fuente fotografías: CEPA.
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